Los comicios locales anticipan una gran victoria de May

Los tories arrasan en el Reino Unido por el colapso de UKIP y el hundimiento laborista

Corresponsal en LondresActualizado:

A tenor de lo visto ayer en los resultados de los comicios locales en 88 autoridades municipales de Inglaterra, Gales y Escocia, no habrá milagro para el ateo Jeremy Corbyn en las elecciones generales de dentro de cinco semanas. Los conservadores han arrasado, con 563 concejales más, gracias al colapso del partido eurófobo UKIP, que desaparece del mapa, y la pésima jornada de los laboristas, que pierden 382 puestos. «No doy nada por sentado», comentó May con obligada cautela en medio de la euforia de los suyos. Pero lo cierto es que el nulo crédito de que disponía el candidato Corbyn ha empeorado todavía más. «Ha sido absolutamente desastroso», reconocía el diputado laborista moderado Stephen Kinnock.

Si se proyectan los resultados de las elecciones locales del jueves a las generales, los tories obtendrían el 38% de los votos y los laboristas un 27%. UKIP, que en las generales de 2015 obtuvo el 12,7%, caería a un 5%. Los liberales, el único partido que enarbola la bandera europeísta, mejoran y pasarían de su 7,9% de 2015 a un 18%.

Los once puntos de ventaja de los tories sobre los laboristas en la extrapolación a unas generales están por debajo de los 17 puntos que están concediendo a May las últimas encuestas. Aun así, le servirá para barrer a Corbyn en la batalla por las llaves del Número 10 (hay que recordar que Cameron obtuvo su mayoría absoluta contra Miliband con solo seis puntos). La victoria de los tories es la mayor que han logrado en unas locales como partido de Gobierno desde 1979.

Fotografía fúnebre

El único consuelo laborista es que el nuevo alcalde de Manchester será el moderado Andy Burnham, que compitió en su día sin éxito contra Corbyn en las primarias y que ha obtenido en su ciudad el 61% de los votos. El resto de la fotografía laborista es fúnebre. Destaca su caída libre en Escocia, donde hasta hace diez años eran la fuerza hegemónica intocable. Han perdido incluso su ayuntamiento bandera de Glasgow, que conservaban desde hace 40 años y que pasa a manos separatistas, al igual que los de Edimburgo y Aberdeen. Los tories, con 130 concejales más en Escocia, se han convertido en la segunda fuerza allí, gracias al anti nacionalismo sin complejos de su joven y vitalista líder Ruth Davidson. Por su parte los laboristas escoceses pierden 133 asientos y el SNP gana 31. Nicola Sturgeon, la ministra principal de Escocia, celebró la cómoda victoria del SNP, pero reconoció que May tiene el camino alfombrado para ganar las generales gracias a «su crecida en Inglaterra a costa de UKIP».

Corbyn, en su línea, escabulló el bulto: «Hemos tenido algunos resultados difíciles. Pero en otros lugares hemos ganado y mantenemos plazas que parecía que perderíamos». Su mano derecha, John McDonnell fue más allá. Negó el revés y aseguró ignorando los hechos que «tenemos una base sólida» para las generales.

Los comicios marcan el fin de UKIP, el partido eurófobo que con su crecida bajo la batuta de Nigel Farage forzó a Cameron a jugársela con el referéndum sobre la UE. El triunfo del Brexit ha dejado a UKIP sin razón de ser, según vino a reconocer su nuevo y fallido líder, Paul Nuttal. El principal donante de la formación, el millonario Arron Banks, lo criticó con rudeza: «Nigel era un conductor experimentado, con el que UKIP corría cada vez más rápido. Pero Nuttal ha estrellado el coche en la primera curva y han muerto piloto y ocupantes». De los 146 concejales que tenía, UKIP se ha quedado solo con uno.

A falta de recontar dos de las 88 autoridades municipales, los conservadores se han hecho con el control de once más, los laboristas han perdido siete y el SNP ha caído en una. Los tories suman 1.899 puestos; los laboristas, 1.152; el Partido Liberal Demócrata, 441; los nacionalistas escoceses, 431; los nacionalistas galeses, 202; los Verdes, 40 y UKIP, 1.