Luces y sombras de China en la OMC
Aspecto del proceso de ensamblaje en línea en una fábrica de autos en Shanghai - epa

Luces y sombras de China en la OMC

Hace diez años que China ingresó en la organización, pero aún no es una economía de libre mercado por sus monopolios estatales

CORRESPONSAL EN PEKÍN Actualizado:

Hace diez años que China ingresó en la Organización Mundial del Comercio (OMC). El 11 de diciembre de 2001, la otrora China comunista confirmaba ante la comunidad internacional su apertura al capitalismo, iniciada a finales de los 70 tras la muerte de Mao Zedong, y prometía dar otro “Gran Salto Adelante”, esta vez hacia una economía de libre mercado.

Aunque China ha avanzado hacia la libre competencia, su economía – antes planificada – sigue estando tan controlada por el Estado que genera numerosas quejas de otros países por quebrantar las leyes “anti-dumping” (vender por debajo del coste de producción), abrazar el proteccionismo con barreras técnicas y mantener monopolios estatales.

Cuando el entonces primer ministro Zhu Rongji anunció la intención de unirse a la OMC, muchos pensaron que estaba loco porque la industria china se iba a hundir con la entrada en el país de la competencia extranjera. No contaban con que iba a hacerlo “a la china”. Hoy, el gigante asiático es la segunda economía del planeta tras Estados Unidos y la "fábrica global" desbancó en 2009 a Alemania como primer exportador mundial.

«La apertura demuestra que la competencia es sana»

“La apertura demuestra que la competencia es sana y le ha venido bien a China, pero debería abrir más su economía porque el sector servicios está todavía muy cerrado, hay mucho proteccionismo en barreras técnicas, la ley impone límites a la inversión extranjera y no se respeta adecuadamente la propiedad intelectual”, resume Javier Serra, consejero económico de la Oficina Comercial de España en Pekín.

En el sector financiero, los bancos extranjeros pueden abrir sucursales en China desde finales de 2006, pero las exigentes medidas legales y el retraso en las licencias de las oficinas hace que sólo operen un puñado de firmas potentes como HSBC, Citibank o Standard Chartered. Incapaces de hacer frente a los grandes bancos estatales (Bank of China, ICBC, Bank of Communications), las 40 firmas extranjeras con representación en el coloso oriental apenas copan el 2% del mercado. Fruto de esta apertura, el BBVA ya tiene un 15% del Citic Bank.

Como muchos de dichos bancos han extendido sus prestaciones a los seguros de vida, las 25 grandes empresas extranjeras de este sector sólo controlan el 6% del mercado, frente al 65% que copan las aseguradoras chinas (China Life, Ping Ab, New China Life Insurance, China Pacific Insurance). Peor lo tienen las 20 aseguradoras extranjeras de propiedad y daños que funcionan en el país, que suman en total un 1% del mercado frente al 38% que dispone PICC. Además, las compañías foráneas deben operar con un socio chino y no pueden tener más de la mitad de las acciones.

«La economía China sigue controlada por el Gobierno»

Aunque petroleras como Exxonmobil, BP y Shell explotan un millar de gasolineras en régimen de “joint-venture” junto a un socio local, los gigantes chinos estatales Sinopec y Petrochina ostentan un auténtico duopolio. Así, no sólo son los únicos autorizados para importar gasolina y diésel, sino que además las firmas extranjeras deben afiliarse a ellas para venderles sus importaciones de crudo sin refinar, que ascienden a un 12% del total que consume el país.

En el boyante sector de las telecomunicaciones, las operadoras chinas también deben entrar en China de la mano de un socio doméstico, como grandes compañías estatales. Así lo hizo Telefónica adquiriendo casi el 10% de China Unicom, pero Vodafone compró y luego vendió sus acciones en China Mobile.

“China no es una economía de libre mercado porque sigue controlada por el Gobierno y hay 120 empresas estatales y monopolios en sectores clave, compitiendo de forma injusta con las compañías extranjeras por sus bajos salarios y con un crecimiento de espaldas al medioambiente”, señala el profesor de Economía Gary Liu, subdirector de la Escuela de Negocios Chino-Europea de Shanghái (CEIBS).

Debilitado por la crisis y cegado por su vasto mercado, Occidente sigue “comprando” la “economía socialista de libre mercado” que predica China.