Jair Bolsonaro y Juan Guaidó se estrechan la mano en Brasilia - Afp | Vídeo: EP

Bolsonaro da su respaldo a Guaidó sin recibirlo con honores de jefe de Estado

El presidente brasileño se compromete con «la democracia y la libertad» en Venezuela

Corresponsal en Sao PauloActualizado:

Juan Guaidó, reconocido como presidente interino de Venezuela por cerca de 50 países, se reunió ayer en Brasilia con el mandatario brasileño, Jair Bolsonaro, uno de los más críticos con la dictadura de Nicolás Maduro, y con su canciller, Ernesto Araujo. Bolsonaro dio su apoyo a Guaidó como «una esperanza» en el proceso de recuperación «lo que los venezolanos desean: democracia y libertad».

«A veces nos preguntamos cómo puede un país rico y próspero, con un pueblo maravilloso, llegar a la situación caótica» de Venezuela, afirmó el derechista Bolsonaro, que cargó contra la izquierda. «Le gustan tanto los pobres que terminan multiplicándolos», afirmó en una declaración junto a Guaidó.

«No ahorraremos esfuerzos, obviamente, de la legalidad de nuestra Constitución y de nuestras tradiciones para que la democracia sea restablecida en Venezuela», aseguró Bolsonaro, deseando «una Venezuela libre, próspera, democrática e económicamente pujante». «Dios es brasileño y venezolano», llegó a proclamar.

Pese a la posición crítica del presidente brasileño y su canciller con Maduro, y al reconocimiento de Guaidó como presidente interino, el venezolano fue recibido sin las tradicionales formalidades diplomáticas brasileñas. Guaidó no fue recibido con honores de jefe de Estado, que sí sucedió hace unos días en Bogotá. En Brasilia no subió la rampa presidencial del Palacio del Planalto y fue recibido directamente en la oficina de Bolsonaro.

Este viernes, visita a Paraguay

Guaidó, por su parte, anunció que volverá a Venezuela el fin de semana o el lunes, a pesar de las amenazas del régimen de Maduro, e informó de que viajará a Paraguay para reunirse este viernes con el presidente, Mario Abdo Benítez. «Criminalizaron toda la política, pero este es un viaje muy importante para reunir apoyos contra la dictadura y superar la crisis en nuestro país, mirando hacia el futuro», señaló.

El líder venezolano habló de la esperanza de cambio en la generación que solo ha conocido el chavismo. «No será el miedo lo que nos paralizará. El régimen Maduro está tan débil que tiene apenas las armas. Imaginemos por un segundo ese régimen sin armas. Ya tendríamos una elección libre, con garantía. Lo que Maduro quiere es detener a su familia en casa, a la fuerza. Y el pueblo lo sabe», dijo junto a Bolsonaro.

El vicepresidente de Brasil, el general Hamilton Mourão, consideró la visita estratégica. «Queremos mostrarle al pueblo venezolano que está siendo recibido por el presidente de la República de Brasil, un país limítrofe por quien los venezolanos tienen un cariño especial. Queremos dejar el mensaje de que lo reconocemos», declaró. En la reunión del Grupo de Lima celebrada el pasado lunes en Bogotá el bloque sudamericano, y especialmente Brasil, descartaron una intervención militar en Venezuela a corto y medio plazo.

El también presidente del Parlamento venezolano aprovechó la visita a Brasil para reunirse con líderes diplomáticos de Canadá y de la UE, entre ellos el embajador de Italia, Antonio Bernardini, cuyo país aún no lo reconoce como presidente interino.

División en la ONU

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas trató este jueves por segunda vez en lo que va de semana la situación de Venezuela. Allí se volvió a escenificar la división en la comunidad internacional ante la negativa De Maduro a la entrada de ayuda y a una transición democrática.

Rusia y China vetaron una propuesta de resolución de EE.UU. que buscaba que se permita la entrada de ayuda humanitaria e iniciar «un proceso político pacífico» que lleve a unas elecciones «libres, justas y creíbles», informa Javier Ansorena. El embajador de Francia, François Delattre, aseguró no suponía «una base legal para el uso de la fuerza ni es un intento de minar la soberanía de Venezuela».

Rusia, por su parte, presentó otra propuesta que llamaba al diálogo, pero que se centraba en oponerse al uso de la fuerza y en la defensa de la soberanía representada por la dictadura chavista. Al cierre de esta edición no se había votado. Para Delatare, ese texto «no contiene ninguna solución para la crisis» y crea la «ilusión» de una situación que no es real en Venezuela: «Nadie puede negar la crisis humanidad, y el borrador ruso ni siquiera menciona la palabra “humanitaria”».