Fotografía facilitada en noviembre de 2017 por la Armada Argentina del submarino ARA San Juan - EFE/ Vídeo: ATLAS
ARA San Juan

Así se localizó el submarino a 900 metros de profundidad

La nave quedó alojada en una hondonada que hizo que quedara oculto para los radares

Corresponsal en Buenos AiresActualizado:

Un año y un día después de la tragedia, el submarino ARA San Juan, hundido en un lugar remoto de las aguas gélidas del Atlántico Sur con 44 tripulantes a bordo, fue localizado. El sumergible fue hallado en el tiempo de descuento de la empresa, que estaba dispuesta a abandonar la búsqueda hasta el próximo mes de febrero.

El viernes, de madrugada, la vibración del sonar resucitó la idea de que era posible el hallazgo. Las señales arrojaban algo más que indicios de que a unos 900 metros de profundidad y a unos quinientos kilómetros de la costa de Comodoro Rivadavia, en la Patagonia argentina, se hallaban los restos de aquellos 43 hombres y de Eliana Krawczyk, la primera mujer oficial en tener mando en un submarino.

[ Hablan los familiares de las víctimas: «Es todo muy turbio, muy oscuro»]

«Un 15 nos los quitó y un 15 nos los trajo de vuelta. Tantos sentimientos tenemos, en estos momentos, que pedimos respeto y honra para ellos, un paso más cerca de volver a casa», fue el mensaje que mandaron por Twitter las familias de la tripulación.

Ocean Infinity se lleva los laureles y la gloria –además de siete millones y medio de dólares como pago por localizarlo, lo que no incluye reflotarlo– que ninguna otra embarcación, ni robot made in EE.UU., Rusia o China logaron durante meses de búsqueda, antes de abandonarla. La empresa particular, contratada por el Gobierno argentino y que empezó a operar en la zona el pasado mes de septiembre, asumió el desafío. Cuando estaba a punto de retirarse, pues debía realizar la revisión periódica del barco en Ciudad del Cabo, el mal tiempo retrasó su partida. Volvió entonces a examinar una de las zonas que había señalado como clave. Y allí encontró al ARA San Juan.

En el punto de la implosión

Horas después, las Fuerzas Armadas argentinas explicaron, durante una rueda de prensa en Buenos Aires, los detalles del hallazgo: «La ubicación exacta es muy próxima a la ubicación del informe de la anomalía hidroacústica (consistente en una explosión detectada por agencias internacionales en 2017), el área donde habíamos asignado un 90% de probabilidades de que estuviese. Todas las marinas buscaron en esa área», reconoció José Luis Villán, comandante de la Armada.

Según las imágenes obtenidas por el robot sumergido por la empresa Ocean Infinity, el área de escombros es de 80 por 100 metros. «Esto sugiere, falta la certeza, que podría haber implosionado, colapsado muy cerca del fondo. Porque el desprendimiento de escombros es muy acotado en el área», detalló por su parte el capitán Enrique Balbi. Sobre el estado del submarino, indicó que «todo el casco resiste, no está partido. Está en una sola pieza, pero sí deformado y abollado hacia el interior, producto de la presión externa de la columna hidroestática. Lo que hace la presión externa del mar es abollar hacia adentro el casco», agregó Balbi, informa Efe.

Saber la verdad

En cuanto a la posibilidad de reflotar la nave y recuperar los cuerpos de los fallecidos, el ministro de Defensa, Óscar Aguad, no se mostró optimista: «Yo diría que no. Que no tenemos medios. No teníamos ni los medios para bajar al mar. Tampoco tenemos ROV (vehículos de inspección remota) para bajar a esas profundidades. Ni tenemos equipamiento para extraer un buque de estas características». Por su parte, Villán afirmó que para sacar el aparato, como reclaman los familiares, hay dos límites: el legal, ya que la juez que investiga lo que ocurrió al ARA San Juan debe determinar en qué momento se podrían remover los restos, y el otro es un límite técnico.

Esto supone un nuevo golpe para los familiares que tras conocer el hallazgo habían reclamado que se sacaran los restos. «Los familiares queremos el reflote, saber la verdad, por qué pasó lo que pasó», declaró a la prensa en la ciudad de Mar del Plata, donde el sumergible tenía su base, Juan Aramayo, padre de uno de los marineros.