Barack Obama, a su llegada a Los Ángeles el pasado sábado
Barack Obama, a su llegada a Los Ángeles el pasado sábado - AFP

Obama admite que su plan para combatir a Estado Islámico en Siria ha fracasado

«Mi objetivo era saber si éramos capaces de entrenar y equipar a la oposición moderada que deseaba combatir a Estado Islámico»

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha reconocido este domingo que Washington «no ha sido capaz de cambiar la dinámica» en el conflicto en Siria, recalcando que, por contra, sí ha logrado «interrumpir» algunas operaciones del grupo yihadista Estado Islámico.

«Siria ha sido un problema difícil para la comunidad internacional y, obviamente, para el pueblo sirio, atrapado entre un brutal dictador que lanza "barriles bomba" contra su población y piensa que permanecer en el cargo es más importante que el destino de su país, y una organización bárbara como Estado Islámico y algunos afiliados de Al Qaida», ha concedido.

Pese a ello, ha recalcado que «con tiempo, la comunidad de naciones se deshará de ellos (los terroristas), pero no seremos capaces de lograrlo si no hay un contexto en el interior de Siria y en partes de Irak en el que las poblaciones suníes locales trabajen de forma coordinada con Estados Unidos para acabar con ellos».

Obama ha dicho además que «no hay duda» de que el programa para entrenar a milicianos rebeldes para combatir a Estado Islámico «no ha funcionado», después de que Estados Unidos reconociera que, de los 5.000 rebeldes que iban a participar en el mismo, sólo cinco operan en el país.

«Mi objetivo era intentar probar la propuesta, saber si éramos capaces de entrenar y equipar a la oposición moderada que deseaba combatir a Estado Islámico. Hemos aprendido que, mientras (el presidente, Bashar) Al Assad siga en el poder, será muy difícil que centren su atención en Estado Islámico», ha explicado.

Obama ha apuntado que la solución al conflicto «no dependerá de que Estados Unidos despliegue tropas en el país», subrayando que «para resolver la crisis es necesario que los principales actores reconozcan que deben haber una transición a un nuevo Gobierno».

«Tenemos una presencia enorme en Oriente Próximo. Tenemos bases y portaaviones. Nuestros pilotos vuelan en esos cielos. Si la única medida es mandar otras 100.000 ó 200.000 tropas a Siria, o a Irak, o Libia, o quizá a Yemen sería una mala estrategia», ha señalado.

Por otra parte, ha afirmado que los bombardeos ejecutados por Rusia en Siria «son una prueba de que su estrategia (la de Moscú) no ha funcionado». «¿No cree que (el presidente ruso, Vladimir) Putin hubiera preferido que Al Assad hubiera sido capaz de resolver este problema sin tener que enviar pilotos y un dinero que no tiene?», se ha preguntado.

«Cuando llegué al cargo Siria era el único aliado de Rusia en la región. A día de hoy, en lugar de contar con su apoyo y mantener la base que tiene en Siria. Putin está destinando sus tropas para mantener unido con un hilo a su único aliado», ha valorado.