El presidente de EE.UU, Barack Obama
El presidente de EE.UU, Barack Obama - Michael Reynolds

El último ciberataque al Gobierno de EE.UU. afectó a la seguridad de 21,5 millones de personas

Los «hackers», presumiblemente de origen chino, robaron información privada de la Oficina de Gestión Personal del Gobierno

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El ciberataque al Gobierno de Estados Unidos revelado en junio y que los medios de EE.UU. atribuyen a piratas informáticos chinos fue mayor de lo publicado en un primer momento y afectó a información «sensible» de 21,5 millones de personas, informó hoy la Administración Obama.

La Oficina de Gestión de Personal del Gobierno (OPM), que fue la víctima del ataque, informó hoy que los «hackers» robaron datos personales, incluyendo números de la seguridad social y otra información sensible.

De estas, 19,7 millones son personas a quienes el Gobierno practicó un control de seguridad, en la mayoría de los casos solicitantes para empleos en la Administración, proveedores del Gobierno y otros individuos vinculados al sector público.

Los 1,8 millones de personas restantes son familiares de algunos de los anteriores.

Además de los números de seguridad social, los piratas informáticos también tuvieron acceso a direcciones e historiales financieros y de salud.

Entre los 21,5 millones de afectados revelados hoy se encuentran varias personas que también fueron víctimas de otro ciberataque, según la agencia «separado, pero relacionado», que afectó a 4,2 millones de empleados actuales y antiguos del Gobierno federal.

La suma de todos los afectados por estos ataques, contando una sola vez a quienes fueron víctimas de ambos, asciende a un total de 22,1 millones de personas, es decir, cerca del 7% de la población de Estados Unidos.

Se trata, por tanto, de uno de los ataques más dañinos jamás registrados contra la Administración estadounidense, tanto por el número de afectados como por la sensibilidad de los datos robados.

Aunque oficialmente todavía no se ha revelado quién estuvo detrás del ciberataque, son varias las voces en EE.UU., tanto desde los medios como desde la política, que aseguran que los autores fueron piratas informáticos chinos.

Según The Washington Post, China está construyendo «bases de datos masivas con la información personal de estadounidenses», con el fin de «reclutar espías o lograr más información sobre un adversario».

El Gobierno chino, por su parte, ha asegurado que no hay «pruebas científicas» que lo relacionen con ese ciberataque.