Martín Belaunde Lossio en el momento de su detención
Martín Belaunde Lossio en el momento de su detención - REUTERS

Así fue la persecución y captura del hombre más buscado por Bolivia y Perú

La fuga de Martín Belaunde, acusado de corrupción, se cobró víctimas políticas y tensó la relación Bolivia-Perú

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Martín Belaunde Lossio, empresario y exasesor del presidente de Perú, Ollanta Humala, era, hasta el pasado viernes, el hombre más buscado por Bolivia y Perú. Su detención ha puesto fin a una historia en la que ha habido de todo, incluida una fuga, un supuesto secuestro y hasta una recompensa para aquel que fuera capaz de dar con él.

Belaunde Lossio, que fue asesor de Humala en la campaña de 2006, está acusado en Perú de gestionar intereses de empresas particulares para adjudicarles contratos con el Estado en gobiernos regionales y obtener así beneficios económicos personales. El empresario había solicitado refugio en Bolivia, pero la Comisión Nacional del Refugiado (Conare) rechazó dos veces esta petición alegando que el peruano no ha podido probar ser un perseguido político.

El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Bolivia aprobó el 11 de mayo la extradición de Belaunde, que desde enero pasado cumplía una detención domiciliaria en la casa de unos familiares en La Paz. Y así comenzó todo. El Tribunal Constitucional boliviano rechazó dos recursos planteados por la defensa para revocar su detención y evitar su extradición a Perú, pero el 24 de mayo la defensa del empresario denuncia su desaparición. En declaraciones a la radio Erbol, el abogado de Belaunde, el boliviano Jorge Valda, señaló que los familiares del empresario le llamaron esta mañana «angustiados porque no saben de su paradero, no saben si está bien, si está seguro, o bajo qué condiciones».

Relaciones tensas

La misteriosa desaparición hizo que se generaran fuertes críticas hacia los dos países. El legislador Yonhy Lescano aseguró que era el resultado de la «desidia del gobierno peruano». Por su parte, el exministro del Interior Daniel Urresti declaró a RPP Noticias que «los que tendrán que responder ante su Gobierno son los que estaban encargados de su custodia: la Policía boliviana».

Finalmente, el Gobierno de Bolivia terminó confirmando que Belaunde se fugó de la vivienda donde cumplía la detención domiciliaria con la presunta ayuda de los policías que le custodiaban, quienes informaron sobre el suceso cuatro horas y media después de que ocurriera, según explicó el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, en una rueda de prensa en La Paz. «El Gobierno estaba haciendo lo que correspondía hacer en este caso. Estábamos a un paso prácticamente de entregar al señor Belaunde al Estado peruano y desafortunadamente se ha producido este hecho», ha explicado el ministro boliviano.

El 25 de mayo el Gobierno peruano anunció que enviaría una comisión a Bolivia para informarse sobre la fuga del empresario y que iba a pedir a la Interpol que reiterara la orden internacional de captura del exasesor de campaña del presidente Ollanta Humala fugado en Bolivia. La ministra de Exteriores peruana, Ana María Sánchez, informó en una rueda de prensa de la formación de una comisión integrada por el procurador del Estado, el jefe de la Interpol y el jefe de la oficina de cooperación judicial de la cancillería para que viajen a Bolivia a tomar contacto con las autoridades bolivianas y conozcan las acciones para ubicar y detener a Belaunde Lossio.

Mientras se daba con el paradero del empresario, seguía la investigación sobre lo que había sucedido y la Policía de Bolivia detuvo ese mismo día a seis personas supuestamente implicadas en la fuga, entre ellas a su compatriota y primo político el chamán Yuliano Arista, en cuya casa en La Paz se encontraba en arresto domiciliario.

Las cosas se complicaron hasta el punto de que el ministro boliviano de Gobierno (Interior), Hugo Moldiz, renunció al cargo y de que, el 26 de mayo, el presidente de Bolivia, Evo Morales, relevó al jefe nacional de la Policía. Estos pasos fueron interpretados en Perú como que Bolivía reconocía «su resposabilidad en la fuga», en palabras del presidente del Consejo de Ministros peruano, Pedro Cateriano. De esta forma las tensiones entre ambos países se fueron tensando y el presidente peruano, Ollanta Humala, anuncia el 27 de mayo una recompensa para quienes ayuden a localizar y capturar al empresario. Humala respondía así a las feroces críticas de la bancada opositora de Fuerza Popular, que anunció que presentaría una denuncia constitucional contra el ministro de Justicia, Gustavo Adrianzén, por su presunta responsabilidad en la fuga de Belaunde Lossio.

«El presidente Ollanta Humala, por su lado, está en una cura de silencio, como si no se tratara de un acto muy delicado y de un prófugo vinculado a él y a su esposa», declaró el portavoz del grupo fujimorista Joaquín Ramírez. «Frente a tal encubrimiento, anunciamos que nuestro partido político presentará una denuncia constitucional contra el ministro de Justicia», precisó el legislador. A estas acusaciones el jefe de Estado respondió que su gobierno «no acepta chantajes de nadie, así de claro» y remarcó que su administración está haciendo los esfuerzos por lograr la detención del empresario prófugo.

En este contexto, y para la sopresa de todos, Martín Belaunde Lossio aparece en escena y concede una entrevista telefónica al programa peruano «No culpes a la noche» en la que asegura que ha sido secuestrado por al menos dos hombres en La Paz y que ha conseguido escapar de sus captores, sin precisar dónde se encuentra en ese momento. «Si me logran encontrar los sicarios que han contratado, creo que mi vida corre peligro, por eso yo le pido ayuda a algún gobierno amigo del mundo», afirmó Belaunde Lossio. El Gobierno boliviano no tardó en negar esta versión. «Ese señor se ha fugado y lo estamos buscando como un fugitivo. En algún momento lo vamos a aprehender como un prófugo que no tiene problemas con la Justicia y el Estado boliviano», dijo a los medios el ministro boliviano de Gobierno (Interior), Carlos Romero.

Finalmente, el 28 de mayo, el prófugo peruano Belaunde Lossio es detenido por la Policía boliviana en un pueblo de la región amazónica de Beni (noreste), fronteriza con Brasil. Concretamente se encontraba en una vivienda particular en el pueblo de Magdalena, a 300 kilómetros de la ciudad de Trinidad, la capital de Beni. Estaba escondido bajo una cama cuando lo encontraron los agentes y no presentaba ningún rasguño, lo que desmentía la versión de que había sido secuestrado.

«Nos sentimos conformes con la labor cumplida, con la convicción de que Bolivia ha cumplido una responsabilidad», sostuvo el ministro de Gobierno, Carlos Romero, quien agregó que durante la operación estuvo en contacto permanente con el presidente boliviano, Evo Morales.

Por otro lado, los cinco policías que custodiaban a Belaunde en La Paz fueron enviados a cárceles de La Paz con detención preventiva, acusados de supuesta complicidad con el peruano, de quien recibían un soborno diario, según el Gobierno.

Finalmente, el pasado viernes 29 de mayor, Evo Morales entregó a las autoridades peruanas al empresario Martín Belaunde Lossio. Morales puso al empresario a disposición de una delegación de autoridades y agentes peruanos en el puente internacional de Desaguadero, localidad fronteriza entre Bolivia y Perú, a unos 100 kilómetros al este de La Paz.