El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, con su equipo de seguridad nacional en la Sala de Situaciones de la Casa Blanca recibiendo las imágenes en directo de la Operación Lanza de Neptuno
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, con su equipo de seguridad nacional en la Sala de Situaciones de la Casa Blanca recibiendo las imágenes en directo de la Operación Lanza de Neptuno - ap
Según Seymour Hersh

¿Por qué Obama habría mentido sobre la muerte de Bin Laden?

Un premio Pulitzer ha cuestionado la versión oficial sobre la muerte del histórico líder yihadista, alegando que la inteligencia paquistaní filtró su paradero por 25 millones de dólares. La Casa Blanca lo ha desmentido inmediatamente

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La muerte de Osama bin Laden se ha convertido en una de las principales fuentes de conspiraciones de los últimos años. Cada pocos meses aparece una nueva voz discordante sobre la versión oficial ofrecida por la Casa Blanca acerca de su asesinato. Primero se dudó sobre quién mató realmente a Bin Laden. Ahora, en el cuarto aniversario del supuesto asalto de las fuerzas especiales estadounidenses, los navy SEAL, a la casa del fundador de la red terrorista, un premio Pulitzer, Seymour Hersh, cuestiona la operación «Lanza de Neptuno», tildándola de cuento de hadas, y acusa a Obama de mentir cuando aseguró que se trató de una actuación enteramente norteamericana.

Según Hersh, que habitualmente escribe para «The New Yorker» (como las revelaciones de la cárcel de Abu Graib en Irak) pero esta vez lo ha hecho en « London Review of Books», Estados Unidos consiguió localizar a Bin Laden con la ayuda de oficiales del Ejército y de los servicios de inteligencia paquistaníes (ISI). De hecho, asegura que un miembro de la agencia se personó en las oficinas de la CIA en Islamabad para ofrecer información del paradero del líder yihadista a cambio de 25 millones de dólares.

«En agosto de 2010 un ex oficial de inteligencia se reunió con Jonathan Bank, entonces jefe de la CIA en la embajada estadounidense en Islamabad, y le ofreció revelarle el paradero de Bin Laden a cambio de la recompensa ofrecida por Washington en 2001 », escribe.

El premio Pulitzer asegura que Bin Laden estaba secuestrado por el ISI desde 2006, en la ciudad de Abbottabad, cerca de la Academia General del Ejército paquistaní. La intención era utilizarlo como moneda de cambio con Al Qaida. Y que además el líder yihadista no fue víctima de un asalto de las fuerzas especiales, sino que habría sido ejecutado. Todo ello con el conocimiento del Gobierno saudí.

«Fin electoralista»

Pese a la reticencia inicial de Obama a creer la información llegada desde Islamabad, dice Hersh, los norteamericanos contactaron con el gobierno paquistaní para preguntar por el líder yihadista. Querían asegurarse de que realmente Bin Laden se encontraba donde decían los paquistaníes hasta el punto de pedir una muestra de ADN. Buscaba evitar un fracaso como el de Jimmy Carter en el rescate de norteamericanos en Teherán (la crisis de los rehenes), en 1980, poco antes de los comicios que perdió el presidente demócrata frente a Ronald Reagan.

A lo que el ISI contestó que este sería asesinado y cuya muerte se anunciaría una semana posterior de la operación. Desde la agencia se insistió en matarlo porque «no querían un testigo». Los norteamericanos estaban obligados a decir que el jefe de Al Qaida se encontraba en una región montañosa en el Hindu Kush, para evitar que Pakistán y Afganistán pudieran ser acusados de protegerlo, añadió.

La mentira más descarada para Hersh fue decir que «dos líderes militares de alto rango de Paquistán, el general Ashfaq Parvez Kayani (el entonces jefe del Ejército de Paquistán) y el general Ahmed Shuja Pasha (el director general del ISI) no estaban informados de la misión de EE.UU.».

Así las cosas, las razones del ocultamiento, pese a la presunta negativa del ex secretario de Defensa, Robert Gates, estarían relacionadas a razones electorales. «Obama quería reafirmarse ante los estadounidense de que él era el hombre para liderar otros cuatro años más Estados Unidos», escribe el periodista. Incluso afirma que hubo un retraso de dos horas en el discurso ante los medios, causado por un debate interno sobre si se debía decir o no la verdad.

Pero esta decisión tuvo unas consecuencias inmediatas para con el país asiático. Hersh sostiene que el encubrimiento agrió las relaciones estadounidenses con los militares paquistaníes, al perjudicar la imagen del Ejército. «Los paquistaníes fueron tratados muy mal por los estadounidenses».

«Farsa, fábula y... plagio»

Ante la polémica mundial, que ha llegado a ser trending topic en Twitter, el portavoz adjunto del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, Ned Price, ha asegurado en un comunicado, recogido por EFE, que la historia de Hersh, publicada el domingo en el «London Review of Books», tiene «demasiadas imprecisiones y afirmaciones sin fundamento».

«La noción de que en la operación que acabó con la vida de Osama bin Laden fue otra cosa que una misión unilateral de Estados Unidos es evidentemente falsa», ha asegurado Price, que ha sostenido que la operación solo fue conocida de antemano por un reducido círculo de altos cargos estadounidenses.

Las críticas no solo proceden de la Casa Blanca. En el día posterior de la polémica publicación, según recoge el portal « Politico», varios blogueros especializados le han acusado de fabulista y mentiroso, y un experto en seguridad nacional va más allá al denunciar un plagio en su investigación. R. J. Hillhouse, en un post de 2011, menciona igualmente a los dos altos cargos paquistaníes citados por Hersh, los generales Ashfaq Parvez Kayani y Ahmed Shuja Pash.