El primer ministro francés, Manuel Valls (d), y el ministro de Interior, Bernard Cazeneuve (i), este martes en la Asamblea Nacional
El primer ministro francés, Manuel Valls (d), y el ministro de Interior, Bernard Cazeneuve (i), este martes en la Asamblea Nacional - reuters

Amplio respaldo parlamentario en Francia a la ley que legaliza prácticas de espionaje

El Consejo Constitucional deberá dictaminar en breve si el controvertido texto antiterrorista respeta los derechos fundamentales

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La Asamblea Nacional francesa ha aprobado de forma masiva -por 438 votos a favor frente a 86 en contra- una ley que legaliza prácticas de espionaje nacional e internacional. Los partidarios del controvertido texto lo consideran «necesario y «equilibrado»; sus adversarios lo califican de «peligroso» y «liberticida».

Con el fin de zanjar ese enfrentamiento, el presidente de Francia, François Hollande, presentará la nueva ley ante el Consejo Constitucional, que deberá decidir más adelante si son respetadas todas las libertades básicas.

El objetivo estratégico de la nueva ley es la lucha contra el terrorismo, dentro y fuera del territorio nacional. Pero los nuevos métodos de vigilancia y espionaje, individuales y masivos, tendrán otros objetivos prioritarios: la vigilancia estará justificada con métodos excepcionales cuando el Estado lo considere oportuno para defender «la integridad del territorio nacional y su defensa», «los intereses mayores de nuestra diplomacia», «la prevención de atentados contra las instituciones», «las amenazas de la criminalidad y la delincuencia organizada».

Los adversarios de la nueva ley denuncian el «espionaje de masas» que legalizará prácticas que consideran «liberticidas», ya que el Estado recurrirá a métodos y tecnologías «excepcionales» para «controlar, vigilar y prevenir» delitos, crímenes y atentados de muy diversa naturaleza, no solo terrorista.

Se trata de legalizar prácticas de espionaje que ya se usan ilegalmente

El texto estará oficialmente controlado por una comisión nacional de control de las técnicas de información y vigilancia, integrada por diputados, senadores, magistrados y técnicos especializados. Esa comisión deberá autorizar, caso por caso, las nuevas formas de espionaje individual y de masas.

Los servicios de espionaje y contraespionaje podrán instalar en la sede de los proveedores de internet unas «cajas negras» que permitirán seguir y espiar el comportamiento de criminales reales o potenciales. A través de algoritmos matemáticos, los servicios de seguridad del Estado podrán recolectar miles de millares de datos en tiempo real. También podrán utilizar unas antenas especiales para escuchar y grabar conversaciones telefónicas, comunicaciones y enlaces internet de todo tipo de teléfonos y ordenadores que se encuentren en las inmediaciones.

A juicio del Gobierno francés, el uso generalizado de las nuevas tecnologías es tan urgente como indispensable para combatir las nuevas formas de delincuencia. Oficialmente, se trata de legalizar prácticas de espionaje, individual y masivo que ya se practican «en la más absoluta ilegalidad».

«Control masivo»

La comisión nacional consultiva de los derechos del hombre, una institución oficial con medio siglo de historia, ha lanzado una advertencia solemne al presidente Hollande y su primer ministro, Manuel Valls, de que se corre el riesgo de instalar en Francia un nuevo modelo de espionaje de masas. A su modo de ver, «no se trata de tener acceso a informaciones privilegiadas sobre posibles criminales: se trata de controlar masivamente un volumen importante de informaciones de personajes totalmente ajenas a las amenazas potenciales».

El Consejo Constitucional deberá dictaminar próximamente si la nueva ley respeta o no respeta los derechos fundamentales.