Klebold y Harris, captados por una cámara de seguridad durante la masacre
Klebold y Harris, captados por una cámara de seguridad durante la masacre - Reuters

Se cumplen dieciséis años de la masacre de Columbine

El 20 de abril de 1999 dos adolescentes con problemas emocionales y psicológicos sembraron de bombas una escuela secundaria en Colorado, matando a 13 personas

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El 20 de abril de 1999 dos adolescentes con problemas emocionales y psicológicos sembraron de bombas una escuela secundaria en Colorado, mataron a 13 personas, hirieron a 24 y se suicidaron. Precisamente este lunes, cuando se cumplen 16 años de la masacre que aterrorizó a Estados Unidos, un nuevo ataque en un centro escolar ha conmocionado a la opinión pública, esta vez en España, donde un niño de 13 años ha atacado con una ballesta a un profesor en un instituto de Barcelona, causándole la muerte, y causando heridas a varias personas.

[Fotogalería: Columbine, la masacre que aterrorizó a EE.UU.]

En los años siguientes, se produjo una avalancha de estudios para tratar de determinar la motivación que los dos muchachos tuvieron para cometer esta masacre y que, todavía hoy, sigue siendo en gran parte un misterio. La matanza de la Escuela Secundaria Columbine, perpetrada por Eric Harris y Dylan Klebold, abrió además el debate sobre las armas de fuego en Estados Unidos y sobre cómo evitar otros sucesos similares.

El 20 de abril de 1999, Harris con una camiseta en la que se leía «Natural Selection», y Klebold, cuya camiseta tenía impresa la palabra «Ira», llevaron a la escuela bombas de fabricación casera que colocaron en la cafetería, y dejaron otras en sus respectivos automóviles. Ambos, vestidos con chaquetas largas y oscuras, y equipados con una carabina y una pistola automáticas y dos escopetas con caño recortado, se sentaron a esperar que el estallido de las bombas -que hubiesen matado a cientos de personas- hiciera que la gente huyera despavorida del edificio, y entonces fusilarles.

Como las bombas no estallaron, Klebold, el joven con penas de amor, deprimido y que pensaba que no había vida peor que la suya, y Harris, quien se creía Dios y anhelaba que se reconociese la inferioridad de todos los demás, volvieron al edificio y empezaron a disparar contra quien se cruzase en su camino.

El resultado fue la tercera matanza escolar más mortífera hasta entonces en la historia de Estados Unidos después de la ocurrida en 1927 en la escuela Bath de Michigan (45 muertos, 58 heridos), y la ocurrida en 1966 en la Universidad de Texas (14 muertos, 32 heridos). En 2007 se vio superada también por la masacre en la Universidad Politécnica de Virginia, que causó 32 muertos y decenas de heridos y en 2012 por la masacre de la Escuela Primaria de Sandy Hook, en Newton, Connecticut, que dejó 28 muertos, incluyendo al asesino, Adam Lanza, de 20 años de edad.

Rumores y versiones sin confirmar

La matanza de Columbine provocó un enorme despliegue de medios audiovisuales, sobre todo cuando los equipos de operaciones especiales de la policía rodearon la escuela, ayudaron a decenas de alumnos, empleados y maestros a escapar, y encontraron muertos a Klebold y Harris.

Inmediatamente se abrió un acalorado debate sobre la amplia disponibilidad de armas de fuego, la influencia de los videojuegos violentos en las mentes juveniles, y la atención o falta de atención de padres y madres hacia sus hijos con conflictos emocionales o problemas psicológicos.

En la versión apresurada de lo ocurrido en Columbine surgieron rumores: que a una chica la mataron después de responder que sí creía en Dios, o que Klebold y Harris se sentían víctimas de abusos de otros estudiantes. Estas dos afirmaciones, y la supuesta fascinación de Harris y Klebold con los juegos «góticos» de fantasía y vídeos, han sido desmentidos por los investigadores, pero se mantienen en la mente del público.

El estudio de los escritos dejados por los atacantes suicidas y un análisis de sus acciones, planificadas durante más de un año, muestran que Harris y Klebold querían causar una matanza generalizada que superara en violencia a la perpetrada en 1995 por Timoty McVeigh en Oklahoma City.

Ese, que sigue siendo el ataque terrorista más letal perpetrado por un individuo en Estados Unidos, dejó 168 personas muertas y 800 heridos. Pero, a diferencia de McVeigh que tenía una motivación política, Harris y Klebold sólo buscaban terminar sus vidas en una hecatombe.