CY Leung, máxima autoridad política de Hong Kong, durante una rueda de prensa
CY Leung, máxima autoridad política de Hong Kong, durante una rueda de prensa - afp

CY Leung, líder político con sólo 689 votos

Elegido por un comité afín a Pekín, el máximo responsable de Hong Kong ha quedado en entredicho por las masivas protestas pidiendo democracia

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Al jefe ejecutivo Leung Chun-ying, máxima autoridad política de Hong Kong, se le conoce como CY Leung para abreviar o, más popularmente, como «689». En esta ciudad de siete millones de habitantes, ésos son los votos que obtuvo en las elecciones celebradas en marzo de 2012, donde sólo participaron los 1.200 miembros de un comité que, en teoría, representa a todos los sectores de la sociedad hongkonesa, pero que en realidad es afín al régimen chino.

Este es uno de los principales reproches que le hacen a CY Leung los manifestantes de Hong Kong, que exigen el sufragio universal y la libre presentación de candidatos – sin restricciones por parte de Pekín – para elegir a su jefe ejecutivo en 2017. Junto a esta falta de legitimidad, CY Leung ha sido incluso acusado de ser un miembro secreto del Partido Comunista de China, que velaría más por los intereses políticos de Pekín que por los de Hong Kong. Debido a esta lealtad a China, sus rivales aseguran que está en peligro el modelo de «un país, dos sistemas», que ha permitido a la antigua colonia británica mantener sus libertades desde su devolución en 1997.

Se enriqueció en el pujante sector inmobiliario

Nacido en 1954, CY Leung se graduó como aparejador y se enriqueció antes de los 30 años al amparo del pujante sector inmobiliario de Hong Kong, lo que le permitió ascender en la escala social y estrechar sus relaciones con las autoridades chinas tras su apertura al capitalismo.

Reto para Pekín

Casado y con tres hijos, su popularidad ha sido muy baja desde su elección, salpicada de escándalos. Además, su figura ha quedado muy cuestionada por las manifestaciones de los últimos días, que han sacudido a esta rica y apacible ciudad, y suponen el mayor reto al que se enfrenta Pekín desde las protestas de Tiananmen en 1989.