El Frente Nacional se consolida como el partido de los obreros franceses
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El Frente Nacional se consolida como el partido de los obreros franceses

A escasos cuatro meses de las elecciones europeas, los sondeos reflejan un récord de apoyo para la formación que lidera Marine Le Pen

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Según los últimos estudios sociológicos, un 34 por ciento de los franceses dicen “adherir” a las ideas del Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen. Es la cota de estima más alta de la extrema derecha en las últimas décadas. Paradójicamente, casi un 50 por ciento electorado francés piensa que el FN es una “amenaza” para la democracia.

El “recentraje” político consumado por Marine Le Pen parece calar profundamente en la sociedad francesa. Según los últimos sondeos de opinión, el FN es el segundo o el tercer partido de Francia, en las intenciones de voto para las próximas elecciones municipales (marzo) y europeas (junio). Los modelos políticos electorales franceses, en las elecciones legislativas, municipales y regionales han impedido, hasta ahora, que ese capital político creciente se transforme en una presencia semejante en las instituciones políticas francesas.

Sin embargo, la adhesión total o parcial de un fragmento creciente de la sociedad francesa se está transformando en un proceso de gran e imprevisible calado, ya que el FN ha crecido y quizá continúa creciendo gracias al desencanto de los electorales comunistas, socialistas y conservadores.

El FN es desde hace años el primer partido entre los obreros franceses. Desde hace una década, un 30 o un 32 por ciento de los obreros franceses votan al FN del Frente Nacional. Durante el quinquenio presidencial de Nicolas Sarkozy (2007 – 2012) y los primeros veinte meses del mandato presidencial de François Hollande, el nuevo FN de Marine Le Pen ha crecido gracias al desencanto de una parte significativa del electoral conservador y moderado de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido de Nicolas Sarkozy.

Europa y el racismo son, por ahora, los temas capitales que “frenan” relativamente la ascensión del FN. Marine Le Pen comparte con su padre una hostilidad agresiva hacia Europa y el euro. Marine Le Pen ha “recentrado” el discurso expresamente xenófobo y racista de su padre, Jean-Marie Le Pen. Pero esa cuestión sigue siendo un tabú absoluto para la parte central de la sociedad francesa. De ahí la aparente paradoja: un 34 % de electores dicen respaldar al FN, mientras que un 50 % considera que ese partido es una amenaza para la democracia.