Londres y Teherán dan un primer paso para reabrir sus respectivas embajadas

Reino Unido cerró su embajada en Irán en noviembre de 2011, después de que la legación diplomática fuese atacada por manifestantes

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Reino Unido e Irán han acordado el envío mutuo de encargados de negocios no permanentes para supervisar los intercambios diplomáticos entre ambos países y negociar, en última instancia, la reanudación plena de las relaciones bilaterales y la posible apertura de embajadas.

El ministro de Exteriores británico, William Hague, ha explicado este martes ante la Cámara de los Comunes que, tras negociar con su homólogo iraní, Mohamed Javad Zarif, los dos países «designarán un encargado de negocios no residente responsable de implantar esta construcción de relaciones».

Hague ha reconocido que, dentro de estos esfuerzos, se incluyen «pasos provisionales» para la «eventual reapertura de las dos embajadas». Sin embargo, «hará falta fomentar la confianza y la cooperación antes de que podamos decir que abrimos la embajada de nuevo», ha matizado, según informan los medios locales.

Los Gobiernos británico e iraní mantendrán una segunda ronda de negociaciones la próxima semana para seguir avanzando en este acercamiento, con el que queda de manifiesto el cambio de postura de las potencias occidentales en su relación con la República Islámica desde la llegada al poder, en agosto, de Hassan Rohani.

Reino Unido cerró su Embajada en Irán en noviembre de 2011, después de que la delegación diplomática fuese atacada por manifestantes. Irán ordenó el cierre de su Embajada en Reino Unido como respuesta.

Cambios «positivos»

Desde que llegó a la Presidencia, Rohaniha apostado por la moderación en las relaciones internacionales y se ha acercado a las principales potencias, incluida Estados Unidos, para resolver las dudas que aún persisten sobre su industria atómica.

Hague ha afirmado que el nuevo Gobierno ha arrancado su mandato de forma «mucho más positiva» que los anteriores, si bien todavía debe demostrar la «sinceridad» de sus compromisos con «acciones concretas».

En este sentido, el jefe de la diplomacia británica ha instado a Irán a plantear «propuestas serias» que demuestren su interés por lograr «un rápido progreso» en las negociaciones. Si Teherán no modifica ciertas políticas, ha advertido, Reino Unido seguirá con «fuertes sanciones».

«Un cambio sustancial en las políticas británicas u occidentales requiere de un cambio sustancial en el programa nuclear iraní», ha insistido Hague.

El Partido Laborista ha aplaudido este cambio de postura de Londres hacia Teherán pero ha criticado la lentitud del Ejecutivo de David Cameron, que se arriesga a «quedar atrás» en comparación con otros países más proclives a realizar aproximaciones. «Es momento de que el Gobierno se ponga al nivel de nuestros aliados de Estados Unidos», ha reclamado el portavoz opositor Douglas Alexander.