El embajador egipcio en España cree que «era necesario responder» a las protestas islamistas
El embajador egipcio en España, durante la rueda de prensa de este lunes - efe

El embajador egipcio en España cree que «era necesario responder» a las protestas islamistas

«Los Hermanos Musulmanes han de darse cuenta de que no pueden luchar contra todo un país», afirma Ayman Zaineldine

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El embajador egipcio en España, Ayman Zaineldine, cree que la actuación policial para disolver a los manifestantes partidarios del depuesto presidente Mohamed Mursi era algo que «tenía que pasar». «Era necesario dar una respuesta» a las protestas, ha explicado este martes en Madrid, en una rueda de prensa celebrada en la Embajada. Zaineldine, que ha interrumpido sus vacaciones en Egipto para dar personalmente una explicación a los medios españoles, cree que el Ejército no tuvo más remedio que intervenir —para expulsar a Mursi del poder el pasado 3 de julio—, ya que «la situación estaba fuera de control».

El representante diplomático, que ha ejercido su labor tanto con Mubarak como con Mursi, y ahora con el gobierno interino encabezado por Adli Mansur, culpa a los Hermanos Musulmanes de querer «imponer un estado ideológico», cuando —explica— la revolución de 2011 nada tenía que ver con eso. «Creen que el que tiene la mayoría tiene derecho a construir el país en base a sus ideas. Eso no es democracia», indica.

Admite que «habría sido mucho más fácil desalojar las acampadas si se hubiera intervenido antes», pero también que «habría sido peor esperar más». «Algunas cosas tienen que pasar», dice, tras calificar de «elemento perturbador en el proceso político» la muerte de cientos de civiles en las últimas semanas.

«Oportunidad»

Sin embargo, a pesar de considerar «muy problemático» lo ocurrido, es optimista acerca de la hoja de ruta fijada por el Gobierno interino, que incluye la celebración de elecciones presidenciales en unos seis meses, no antes de «corregir» la Constitución de 2012 y elegir representantes parlamentarios.

Zaineldine insiste en que no se trata de una guerra contra los Hermanos Musulmanes, sino contra su «dimensión militar». «Siguen siendo más que bienvenidos a participar en el proceso político», afirma, pero añade que «han de darse cuenta de que no pueden luchar contra todo un país. Algún día se darán cuenta». «No deberían desaprovechar esta oportunidad», concluye.