Internacional

Internacional

Histórico viaje de Obama a Birmania para apoyar su apertura democrática

En su primera gira internacional tras su reelección, el presidente de EE.UU. se reúne con la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi

Día 19/11/2012 - 04.03h

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visita este lunes Birmania, un país que hace sólo dos años vivía bajo una de las dictaduras militares más opresivas del mundo y poco a poco se va abriendo al mundo. Aunque el actual Gobierno aún sigue controlado por los militares, el régimen ha dado desde entonces buenas muestras de su cambio de actitud. Junto a la liberación de la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, y de cientos de presos políticos, así lo demuestra la progresiva relajación de la censura y la represión.

«Este viaje no es una aprobación del Gobierno. Es el reconocimiento de que hay un proceso en marcha dentro del país que hace un año y medio o dos nadie previó», reconoció Obama el domingo en Tailandia, primera escala de su viaje por Asia. Demostrando la importancia que tiene la región para la Casa Blanca, ha sido el primer destino del presidente de EE.UU. tras su reelección.

En Bangkok, Obama volvió a manifestar su apuesta decidida por la democracia en Birmania, hasta hace poco enemigo acérrimo de Washington. «No soy alguien que piense que EE.UU. deba permanecer al margen y no ensuciarse las manos cuando hay una oportunidad para animar mejores impulsos dentro del país», prometió junto a la primera ministra tailandesa, Yingluck Shinawatra. Además, Obama visitó al venerado y anciano rey de este país, Bhumibol Adulyadej, en el hospital donde lleva años ingresado.

En su escala en Birmania, de sólo seis horas, la agenda del presidente de EE.UU. incluye una reunión con su presidente, el general retirado Thein Sein, y con la activista democrática Aung San Suu Kyi, una de las «heroínas» de Obama. Además, tiene previsto pronunciar un discurso cargado de simbolismo en la Universidad de Yangón (Rangún). Desde los tiempos coloniales británicos, dicho recinto ha sido la cuna de las revueltas democráticas en Birmania, ya fuera por la independencia o contra el régimen militar que ha controlado el país con mano de hierro durante las últimas décadas.

Premio a la apertura

Para avalar su transición a la democracia, EE.UU. y la Unión Europea ya han levantado las sanciones internacionales que pesaban sobre Birmania. Tras nombrar un embajador permanente, Obama se dispone a premiar la apertura con un fondo de ayuda humanitaria, pero también seguirá presionando por la liberación de los presos políticos que aún quedan en el país y el fin de la persecución de la etnia Rohingya en el estado occidental de Rakhine, donde más de 110.000 musulmanes han tenido que huir por sus violentos enfrentamientos con la mayoría budista.

Como gesto de buena voluntad, el presidente Thein Sein ha anunciado dos amnistías, de 452 y 66 presos, durante los últimos días, pero no está claro si entre ellos hay prisioneros políticos. A pesar de estas liberaciones, el partido de Aung San Suu Kyi denuncia que aún quedan entre rejas unos 330 presos de conciencia.

Dirigida con puño de hierro por un régimen militar desde 1962, esta paupérrima nación del Sureste Asiático empezó a abrirse tras las elecciones celebradas en el otoño de 2010. Aunque dichos comicios no fueron más que un «pucherazo» que sentó en un Gobierno civil a los antiguos generales de la Junta militar, su presidente, Thein Sein, ha liberado a cientos de presos políticos y ha relajado la represión y la censura, iniciando así una progresiva transición democrática.

Buena prueba de ello fue la puesta en libertad de Suu Kyi, que tuvo lugar poco después de aquellos comicios, y su elección el pasado mes de abril como diputada del Parlamento nacional. En apenas dos años, «La Dama» ha pasado de ser una prisionera política recluida en su casa de Yangón (Rangún) a participar abiertamente en mítines políticos y entrevistarse con líderes mundiales como la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, o el «premier» británico, David Cameron.

Tras pasarse 15 de los últimos 22 años bajo arresto domiciliario, Aung San Suu Kyi busca apoyo internacional para la apertura emprendida en su país, con la esperanza de participar en las elecciones previstas para 2014 y aspirar así a la presidencia de Birmania desde la “legalidad” impuesta por el régimen militar. “Veré la democracia en Birmania”, aseguraba la Premio Nobel de la Paz en una entrevista concedida a ABC en diciembre de 2010, justo después de su liberación.

Gracias, en parte, a su mediación, la comunidad internacional ha respondido a la “primavera birmana” levantando algunas de las sanciones que, impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos, pesaban desde hace décadas sobre este país, rico en materias primas como madera, gas, minerales y piedras preciosas. Como consecuencia, se han disparado las inversiones extranjeras y el turismo, a pesar de que hay vastas extensiones del territorio nacional controladas por guerrillas étnicas que han formado sus propios Estados independientes «de facto». Tras décadas de lucha, el Gobierno ha acordado el alto el fuego con algunos de estos grupos rebeldes, pero Birmania es un avispero más enrevesado aún que los Balcanes porque cuenta con 135 tribus y ocho grandes etnias que se reparten el país

Compartir

  • Compartir

publicidad
Consulta toda la programación de TV programacion de TV La Guía TV

Comentarios:

Sigue ABC.es en...

Álvaro Ybarra Zavala Magazine
Dombass, crónicas desde el frente

Dombass, crónicas desde el frente

Una pequeña habitación con una vieja mesa de reuniones y un escritorio es el centro de operaciones del comandante Alexis en Shakhtars'k

Más historias en AYZ Magazine

Ver el reverso

Fotografías antiguas de ABC
El pueblo de Madrid despide al insigne político español
comprar
Lo último...

Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U.