«¡Yo no he matado al presidente Kennedy!»
Ficha policial de Lee Harvey Oswald tras el asesinato de Kennedy - ARCHIVO ABC
teorías de la conspiración

«¡Yo no he matado al presidente Kennedy!»

Estos fueron los gritos de Lee Harvey Oswald al ser detenido una hora después del asesinato del presidente, dando comienzo uno de los mayores misterios de la historia de Estados Unidos

MADRID Actualizado:

«¡Yo no he matado al presidente Kennedy! ¡Yo no he matado a nadie! No sé nada acerca de eso», gritaba sin parar el joven Lee Harvey Oswald, una hora después del asesinato del presidente de Estados Unidos, el 22 de noviembre de 1963, cuando fue detenido en las inmediaciones de la tristemente famosa Plaza Dealey.

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Pero que a Kennedy lo matara un solitario e inestable simpatizante del comunismo, en un simple arrebato, nunca resultó ser suficiente respuesta para una sociedad que quedó conmocionada y marcada para varias generaciones.

Por eso, el mismo día del magnicidio nacía uno de los mayores misterios de la historia contemporánea, quizá el que mayor número de teorías de la conspiración ha generado en los últimos dos siglos. Los errores en la investigación y las sombras que rodearon a las agencias de inteligencia abonaron el terreno. Y desde entonces, años tras año, la controversia se alimenta con la publicación de nuevos libros que abordan el crimen desde diferentes ángulos.

El asesino, asesinado

Las especulaciones sobre un gran complot crecieron cuando Oswald fue también abatido a tiros, dos días después, y con la televisión en directo, por Jack Ruby, otro oscuro personaje de Dallas, dueño de un cabaret, que a su vez murió en extrañas circunstancias cuatro años más tarde. Es probable que la respuesta se la llevaran para siempre Oswald y Ruby, porque los misterios de la muerte de Kennedy han sobrevivido a varias comisiones de investigación, hasta el punto de que el museo creado en su honor en Dallas destina, aún hoy, una sala diferente para explicar cada una de las teorías del asesinato.

SITA PRESS
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La Comisión Warren examinó 3.154 pruebas y estudió las declaraciones de 552 testigos seleccionados entre 26.550 entrevistados por el FBI, dejando claro que Oswald había actuado solo. Sin embargo, en 1979, el Comité Selecto de la Cámara sobre Asesinatos estimó que podría existir una conspiración en torno a su asesinato.

El tema, un debate ininterrumpido en el último medio siglo, ha generado todo tipo de teorías , algunas de lo más sorprendentes. Algunas defienden que el chófer sabía que Kennedy sería abatido por un francotirador y que fue este mismo el que lo remató. Otras aseguran que Oswald no era más que un señuelo político, según el testimonio del entonces director general del FBI, John Edgar Hoover, que en un memorándum escrito antes del asesinato advertía que un impostor estaba usando los datos personales de Oswald. Hay investigaciones que creen que hubo más de un asesino, como defiende, por ejemplo, la viuda del también herido gobernador de Texas, John Connally, quien declaró que su marido había recibido el impacto de una bala diferente a la que mató a Kennedy. Otros incluso que, dado su parecido físico con Kennedy, el policía J.D. Tippit fue asesinado para hacerse pasar por el presidente de los Estados Unidos a la hora de hacer la autopsia.

De Jackie Kennedy a Oliver Stone

La viuda del presidente de Estados Unidos, Jackie Kennedy, llegó a insinuar que el asesinato de su marido fue encargado por el sucesor y entonces vicepresidente, Lyndon B. Johnson, para evitar las cuatro investigaciones criminales a las que estaba sometido: violación de contratos gubernamentales, prevaricación, lavado de dinero y soborno. Investigaciones que fueron cerradas precisamente cuando ascendió a la Presidencia.

Oliver Stone cree que el asesinato de Kennedy fue obra de la CIA

El director de cine Oliver Stone no se quedó atrás. Cuando presentó su película «JFK», en 1992, aseguró que el magnicidio fue obra de la CIA y los servicios secretos militares, que utilizaron en la conspiración a la mafia y a Lee Harvey Oswald como chivo expiatorio. «Desde entonces, no podemos creer en nuestros líderes», aseguró.

Las teorías conspiratorias salpican incluso a Israel, defendiendo que el Gobierno de Tel Aviv no estaba contento con las presiones que ejercía Kennedy contra su programa nuclear secreto o, según otros, que los israelíes estaban molestos debido a las simpatías del presidente estadounidense hacia los árabes.

Teorías de la conspiración para dar y tomar sobre las que aún planean muchas sombras y, que, quizá, jamás lleguen a esclarecerse. La última asegura que disparar contra Kennedy era ridículamente fácil y que Oswald, acusado de comunista, era simplemente un perturbado más, harto de que ni en La Habana ni en Moscú le hicieran caso. Por eso quiso llamar la atención. ¡Y bien que lo hizo!