Inma Flores

Esto es lo que todavía pueden hacer los que no llegan a su peso ideal al 1 de julio

Estas son las recomendaciones de la química Ángela Quintas, autora de «Adelgaza para siempre»

MADRIDActualizado:

El que ya no llega en su peso ideal al próximo 1 de julio «todavía puede y debe hacer muchas cosas», advierte la química Ángela Quintas, autora del libro «Adelgaza para siempre», y en ningún caso «debe tirar la toalla». «Si partimos de la base de que los españoles cogemos entre 3 y 5 kilos en vacaciones estivales, los que no están en peso todavía han de poner más atención para que esto no ocurra. Y, en general como recomendación para todos, mucho cuidado con las reuniones estivales, las cenas tardías, los chiringuitos, las terrazas, los restaurantes de comida rápida, y el buffet del hotel...».

¿Qué consejos concretos deberíamos poner en práctica este verano?

Para evitar que nuestro peso suba todavía más en verano no debemos olvidarnos nunca de beber agua. De hecho, nuestra bebida de referencia siempre tiene que ser el agua. Tampoco debemos olvidarnos de comer un tentempié a media mañana y a media tarde para no llegar con mucha hambre a las comidas. Este sencillo acto debería ayudarnos a no lanzarnos a por el pan que nos ponen junto con una cerveza antes de empezar a comer.

Por supuesto, tendríamos que incluir fruta y verduras a lo largo del día para mantenernos hidratados y que la fibra nos ayude a tener un buen tránsito intestinal, evitando el estreñimiento que suele aperecer en ocasiones cuando viajamos.

También deberíamos ingerir la suficiente cantidad de proteína. Eso nos aportará los aminoácidos esenciales que el cuerpo no puede fabricar y nos ayudará a preservar mi musculatura. Y mucho ojo con los zumos de frutas y verduras —y lo siento, esto incluye el gazpacho—. Hemos de consumirlos de manera muy ocasional. A nivel de composición es maravilloso, tiene infinidad de vitaminas, etc. pero, ¿a que usted no se tomaría diez tomates si no fuera de esta forma? Lo mismo ocurre con el zumo de naranja. ¿A que usted tampoco se tomaría tres naranjas si no fueran en zumos?

¿Qué es lo que pasa cuando una persona ingiere esas tres naranjas de golpe?

Pues que como el líquido pasa directamente al estómago, no actúa la milasa salivar, solo la pancreática. Es decir, meto en el cuerpo una cantidad muy grande de hidrato, que hace que mi páncreas secrete insulina para normalizar ese hidratos de carbono en sangre. Esto provoca tres cosas: una parte de ese hidrato va al hígado para órganos vitales. Otra parte va al músculo. Pero una tercera parte la convierto en grasa. Lo ideal, si no puede vivir sin zumo por las mañanas, que al menos lo intercarle, y no entre con el estómago vacío. ¡Aunque, mejor tome usted una fruta entera! Así no pierde la fibra en el exprimidor y tener mayor sensación de saciedad.

Esto de comer cada tres o cuatro horas, ¿por qué?

Porque si paso demasiado tiempo sin comer, como mi cuerpo tiene que seguir consiguiendo energía de alguna manera, corro el riesgo de que utilice la masa muscular como combustible, en lugar de la grasa que tengo acumulada en el cuerpo. Y esto hará que vaya subiendo peso.

Se oye mucho la siguiente frase: «cuando quiero adelzagar solo ceno un yogur o una pieza de fruta». O... «estoy a dieta desde que tengo memoria». Cosas que, según usted, está rematadamente mal hechas. ¿Cuáles son los errores principales que cometemos todos, y de dónde los sacamos?

Esto es solo un ejemplo de que se nos están olvidando cosas muy básicas, que nuestros padres hacían bien. De primero tomaban, por ejemplo, lentejas en plato de duralex y luego proteína. En mi casa siempre había un huevo o unos boquerones. Ahora estamos multiplicando por dos o por tres el hidrato de carbono y nos estamos olvidando de la proteína que debería venir después. La idea es eso, volver a combinar las dos cosas. Piense en los japoneses. Son todos flacos, porque fundamentalmente toman arroz con pescado o «nuddles» acompañados de pollo o cerdo. Ahora aquí hemos decidido abusar de la pasta con verduras, o el arroz con verduras. Alguna vez lo puedes hacer pero, ¿dónde está la proteína en esos platos?

¿Por qué estamos cambiando u olvidando determinados buenos hábitos que teníamos y que nos daban un buen resultado?

Porque nos están todo el rato bombardeando con información. «La gente me ha dicho», «he leído», «he visto»… Creo que al final, de tanta información, nos perdemos. En este sentido, me dan mucha pena las adolescentes, todo el día atacadas con imágenes de modelos con unos cánones de belleza perfectos que no existen. Hay dos o tres que tienen esos cuerpos privilegiados, no más. Cuando nosotras éramos pequeñas no teníamos esa influencia. No es bueno hacer esos sacrificios extremos o vivir en una vida de prohibiciones, no tiene sentido. Todo hay que normalizarlo un poco.

¿Por dónde debería empezar una persona que quiere adelgazar no solo de cara a estar bien durante el verano, sino para siempre?

Por volver a ir al mercado, por ejemplo. Mi pescadero me cuenta que hoy en día la gente no sabe cómo pedir el pescado, sin cabeza, con cabeza, con espinas, sin ellas, en forma de libro... Quiere que se lo sirvan ya. A mi juicio hay que empezar por ahí, por saber cómo pedir las cosas en el mercado. Y luego, por dejarnos un poco de tonterías. Ni todo el mundo se puede hacer todo en casa, porque no harían otra cosa, ni se pueden permitir comprar productos ecológicos. Si a uno le gusta el kale o la chía bien, pero la gente se olvida de las grandes propiedades de unas buenas lentejas con arroz y un chorrito de vinagre. Sugiero además que, una vez que uno entiende la teoría, se elabore una lista con el menú para toda la semana. La improvisación es un gran enemigo a la hora de perder peso, y es verdad que esto es algo difícil de seguir en verano.

¿Cómo nos enfrentamos a la intensa vida social de estos meses estivales?

Una cosa muy importante es que la dieta se adapte a la persona y al revés. Uno no puede dejar de lado las salidas con amigos. Lo que tiene que aprender es a comer para saber elegir en esas situaciones. Si un día no se cumple con la dieta, no pasa nada. ¡No podemos llevar una vida de privaciones o siempre a lechuga y pollo! Y si de pronto nos ofrecen una cosa fantástica que no cuadra por ningún lado, lo importante no es lo que se hace ese día, sino el resto de los días del año. Pero para eso tendremos que empezar hoy mismo.

Queda claro que el trabajo se ha tenido que realizar durante el invierno. ¿Cuál sería el ejemplo de menú para un día con alimentos bien mezclados, como usted propone en su libro?

Para el desayuno pensaría en un lácteo que, al contener hidratos de carbono y proteína en su composición, será una buena opción para no hacer pico de insulina. También en una fuente de hidratos en forma de fruta (nunca en forma de zumo porque estaría incumpliendo la segunda regla, o pan integral), y en una porción de proteína baja en grasa (clara de huevo, por ejemplo, pavo).

A media mañana: Tomaría un café con mucha leche, una pieza de fruta pequeña, y un poco de proteína (York, pechuga de pollo, clara de huevo cocida...). O café, fruta y gelatina sin azúcar.

—Comida: Verdura o una ensalada más proteína. ¿De postre? Una infusión. Y nada de dulces. Lo ideal sería que nos saciase la comida y dejar la fruta para la media mañana y la merienda.

—Merienda: Igual que a media mañana.

—Para la cena: Lo ideal es volver tomar una proteína con una guarnición de verdura o ensalada. Una tortilla de un huevo y una clara con trocitos de jamón serviría.

El libro «Adelgaza para siempre» está escrito por una Química de carrera. ¿Cuál es la principal diferencia frente a otras obras del mercado?

La idea es que el lector entienda ccómo mezclar los alimentos y que aprenda a nutrirse y no a alimentarse únicamente con calorías vacías. Diferenciar esto es primordial. Que sepa también qué es lo que pasa cuando ingiere hidrato de carbono solo o con proteína. Cambia mucho. En realidad el libro está enfocado a enseñar al lector a controlar su nivel de insulina en sangre a lo largo del día. No existen milagros, ni siquiera en las dietas, y todo tiene una base científica. Nosotros mismos somos pura química, por eso es tan importante aprender a mezclar bien los alimentos y saber nutrirse, no alimentarse, para adelgazar.

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