AHOGADOS

El socorrista no es el «baby-sitter» de tus hijos

Mueren más menores de 14 años por ahogamiento que por accidentes de tráfico

MADRIDActualizado:

Desde el 1 de enero hasta hoy han fallecido en espacios acuáticos españoles un total de 127 personas, seis de ellas menores de 14 años. El último de ellos, un niño holandés de tan solo 4 años tras caer a una piscina en la localidad de Sant Antoni de Portmany, en la costa Oeste de la isla de Ibiza el pasado domingo 1 de julio. El suceso se registró sobre las 14.35 horas, cuando se dio aviso a los servicios de emergencias que, aunque practicaron labores de reanimación durante 45 minutos, no pudieron hacer nada para salvar la vida al menor.

Magnitud del problema

Las cifras, extraídas del informe nacional de ahogamientos que todos los años por estas fechas publica la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS), y que fueron hechas públicas ayer, no dejan lugar a dudas: el ahogamiento en España es un importante problema de salud pública que causa aproximadamente medio centenar de fallecimientos al año, de los cuales un 6,2% son menores de 14 años. «Los datos son absolutamente escalofriantes y son muertes totalmente evitables que no deberían llegar a producirse nunca, pero en nuestro país no existe conciencia social ni hay en marcha políticas de prevención que eviten los accidentes infantiles que se pueden producir en los diferentes espacios acuáticos, salvo las que surgen cada año de forma privada», denuncia la presidenta de esta organización, Isabel García Sanz.

De hecho, en los últimos tres años, prosigue la presidenta de la RFESS, los niños menores de 14 años muertos por ahogamiento superan a los de los fallecidos por accidentes de coche. «Pese a todo, en España no existe sensibilización alguna hacia este tema, ni existen políticas de concienciación y educación sobre los peligros del agua. Pero nosotros creemos que, igual que existe una campaña de protección de los menores contra el consumo del alcohol y las drogas, o de la Dirección General de Tráfico (DGT) sobre los peligros de la conducción, no hay una dirigida a la prevención en el medio acuático».

Así lo corrobora Luis Miguel Pascual Gómez, profesor de Salvamento Acuático, y responsable de Investigación en Ahogamiento y miembro del comité directivo de AETSAS (Asociación Española de Técnicos en Socorrismo Acuático): «Mientras que en los últimos años la DGT ha empleado una media de 10 millones de euros en campañas de seguridad vial, ni el gobierno central ni los autonómicos han hecho más que tibias recomendaciones a través de notas de prensa».

Responsabilidad del adulto

En cualquier caso, todos los estudios coinciden en que la falta de supervisión adulta está directamente relacionada con la mayoría de incidentes de ahogamiento en menores. «Medio minuto de descuido en la playa, el niño en la orilla, el progenitor que se da media vuelta y anda 50 metros para coger una toalla y vuelve, o en una piscina alguien que se despreocupa para atender el móvil, o en chalet que suena un teléfono fijo y entran a contestar la llamada. En ese brevísimo espacio de tiempo pueden pasar muchas cosas. Es una distracción sí, pero ¿cuántos accidentes de coche son por descuidos similares?», se pregunta.

Ninguno de los expertos consultados se cansa de repetirlo: la responsabilidad de un niño en la piscina es del adulto que esté al cargo en ese momento, no del socorrista. «Ni en una piscina, ni en un embalse, ni en ningún sitio donde haya dos palmos de agua como una fuente: para vigilar a un menor están los padres y nunca el responsable puede ser otro menor», advierte la presidenta de la RFESS.

Lo que no hay que hacer en ningún caso, especifica Carlos Porro, de la Federación Madrileña y Española de Salvamento y Socorrismo, «es considerar que el socorrista es el “baby-sitter” de los niños». «Cada vez hay más concienciación, pero queda mucho por hacer en este sentido. Siguen existiendo parientes que llevan al niño a la piscina de menores y le dejan ahí para irse al césped o al bar. O que a la hora mágica de la siesta se retiran y dejan al pequeño ir solo a la piscina porque hay socorrista. He llegado a vivir cómo una presidenta de comunidad de vecinos me dejaba a sus hijos menores de 10 años porque se iba a hacer la compra. Pero cuidar de niños solos y abandonados no es en absoluto nuestra función; sí lo es vigilar y velar por la seguridad y el salvamento de todos bañistas».

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