«Bajo ningún concepto un bofetón a un hijo ayuda a educarle»

La Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología, explica alternativas para afrontar las discusiones con los niños

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La negativa de un niño de 10 años por ir a ducharse encendió la llama de una discusión familiar que su madre quiso zanjar con un bofetón. Pero, el enfado no acabó ahí. El caso llegó a los tribunales y la Audiencia de Pontevedra ha fallado en contra de esta madre a la que ha impuesto una pena de dos meses de prisión al considerarle autora de un delito de maltrato en el ámbito de la violencia doméstica. No obstante, este castigo se rebajará a dos meses de trabajos en favor de la comunidad, puesto que la acusada no cuenta con antecedentes penales.

Lejos de valorar el dictamen del juez, Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», explica que «bajo ningún concepto un bofetón está justificado ni ayuda a educar a un niño. Éstá muy estudiado que la violencia solo genera violencia».

Explica que si un padre trata de regular las emociones de un niño, reaccionar de forma violenta con él no contribuye a mejorar su comportamiento. «Los padres son el modelo a seguir por los hijos y, si se actúa de esa manera, se le está enseñando, precisamente, a reaccionar de forma violenta porque el adulto no ha sido capaz de regular sus propias emociones».

Esta experta añade que, actuar de este modo, conllevará a entrar en una escalada de actuaciones violentas ante cualquier conflicto en la familia llegando, en ocasiones, a que la situación «se les escape de las manos».

Por este motivo, Silvia Álava Sordo matiza que lo mejor en estos casos de discusión en los que parece que se pueden perder los papeles con el hijo, «es parar y que los padres se retiren de la habitación en la que se encuentra el niño y avisarle de que cuando estén más calmados se abordará el tema con tranquilidad. Es muy importante, ante tanta tensión, —advierte— no tener contacto visual entre ambos. Cada uno, en solitario, deberá hacer un esfuerzo por calmarse, respirar hondo y, en el caso de necesitarlo, realizar alguna técnica de relajación. Cuando todo vuelva a la calma, los padres deben retomar el tema para dejar claro que el comportamiento del hijo no ha sido el adecuado y que los padres son los que siempre tienen la autoridad que hay que respetar», concluye esta experta.

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