El bebé y la madre, en la semana 24 de embarazo
El bebé y la madre, en la semana 24 de embarazo

El embarazo, semana a semana: así es el bebé en la semana 24

Los órganos del bebé están totalmente formados, tiene una piel rojiza y escaso tejido graso

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Un bebé de 24 semanas tendrá, por término medio, un peso aproximado de 700 gramos y una altura en torno a 30 cm. «Sus órganos están totalmente formados, tiene una piel rojiza y escaso tejido graso», tal como explica el Dr. Juan Acosta Díez, médico especialista en Ginecología y Obstetricia y colaborador de Doctoralia. En estas semanas la criatura está muy activa, y la madre percibe con frecuencia los movimientos y patadas. Si disponemos de una sonda de 4D podremos observar que el bebé frecuentemente se lleva las manos a la boca, hace algunas muecas, abre y cierra los párpados, bosteza e incluso llega a sonreír.

Una característica importante de este período es que se ha comenzado a producir el surfactante, una sustancia que permitirá el intercambio de gases en los pulmones, según revela el Dr. Acosta. Por eso las 24 semanas se suelen marcar a menudo como el límite en el que un feto puede llegar a ser viable si nace antes de tiempo. Si un bebé nace a las 23 semanas, sus posibilidades de sobrevivir están en torno al 20-30% y la mayoría tendrán graves o moderadas secuelas. Sin embargo, si nace a las 24 semanas, más de la mitad pueden sobrevivir y el porcentaje de secuelas neurológicas profundas sería menor que a las 23. Estas cifras dependerán, por supuesto, de la causa de la prematuridad, las enfermedades de la madre y las atenciones recibidas antes e inmediatamente después del parto.

Los cambios en la madre

Las madres primerizas experimentan un aumento importante del tamaño del útero y el embarazo comienza a ser más evidente para las demás personas. Una madre multípara tiene un útero más distendido y este crecimiento «hacia fuera» ya es más evidente desde las 18-20 semanas.

Tanto en estas semanas como durante todo el embarazo se recomienda seguir una vida normal siempre que se lleven unos hábitos saludables. Es aconsejable mantener una actividad física activa (no extenuante) y, por tanto, aquellas mujeres que hacían algún deporte que no implique impacto físico lo deberían seguir practicando con moderación. Son aconsejables, según afirma el ginecólogo, los paseos por el campo, los estiramientos y los largos en la piscina. También será un buen momento para acudir a algún taller de preparación física para embarazadas. Los alimentos han de ser ricos en proteínas, vitaminas y minerales, evitando el exceso de hidratos (pan, patatas, bollería…) y de dulces.

En cuanto a los controles, el experto de Doctoralia explica que seguiremos con las visitas mensuales en las que se controla el peso y la tensión arterial. Es muy habitual realizar un análisis entre las 24 y las 26 semanas consistente en determinar los niveles de azúcar una hora después de ingerir 50 gramos de glucosa. Esta prueba sirve para descartar la presencia de diabetes gestacional, un tipo de fallo de la insulina que tiene lugar exclusivamente durante el embarazo. Si se diagnostica diabetes, el Dr. Acosta explica que habrá que hacer una dieta y controlar el azúcar pinchando el dedo después de las comidas. En muy pocos casos será necesario administrar insulina a la madre. No es infrecuente que a estas semanas aparezca cierto grado de anemia (deficiencia de glóbulos rojos) que hemos de tratar con una dieta rica en hierro o con fármacos.

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