La modelo Kate Moss luce un bañador perfecto
La modelo Kate Moss luce un bañador perfecto - abc
Veraneando

Trucos para conservar el bañador y que dure mucho más tiempo

Siguiendo algunas sencillas recomendaciones conseguirás que tu ropa de baño dure mucho más tiempo igual de bonita que el primer día

Actualizado:

Aunque los bañadores y bikinis parezcan prendas muy resistentes que podrían llegar a durar toda una vida, son casi tan delicadas como la ropa interior. El cloro de la piscina, la arena, el sudor, los bronceadores, la sal, etc... son factores muy agresivos a los que se enfrentan los bañadores y bikinis cada verano y no siempre les prestamos la atención necesaria pero hay unos sencillos trucos y recomendaciones de uso y conservación que evitarán que tu bañador o bikini favorito se estropee antes de tiempo.

Si sabes cómo lavarla tras el baño, cómo secarla, con qué lavarla y cómo guardarla al finalizar la temporada para evitar que pase el invierno expuesta a restos de cloro y de productos de higiene de piscinas, de agua salada, de arena y de otros elementos que la dañan, tu ropa de baño durará muchos más años porque hay bañadores y bikinis que nunca pasan de moda.

1. Antes de usarlo por primera vez: Las prisas no son buenas consejeras y aunque estés deseando estrenar tu bikini o bañador nuevo, es mejor que tengas un poco de paciencia y lo pongas en remojo con un poco de vinagre o agua con sal para que se fijen los colores y duren más tiempo, además de por higiene.

2. En la playa, la piscina, el campo...: Hay que tener cuidado a la hora de aplicar el bronceador para evitar dejar manchas en los bordes, ya que algunas de estas cremas o sprays llevan colorantes que ensucian las prendas de baño y son muy difíciles de quitar. Otro aspecto que no hay que olvidar es donde nos sentamos o con qué nos rozamos ya que si lo hacemos sobre superficies áspero se arañará, en el césped se podría teñir de verde por la humedad (y no se quitará fácilmente), si nos sentamos en la orilla durante mucho rato la arena se introducirá en el tejido y dejará una mancha muy desagradable que, además perjudicará enormemente a la tela. También hay que evitar entrar y salir de la piscina por el bordillo, ya que el roce con la piedra daña los tejidos... Mejor entrar y salir por la escalera.

3. Lavar después de cada uso: Lo primero que hay que hacer nada más llegar de la playa o la piscina es lavar los bañadores con un jabón líquido para ropa delicada y con agua fría, que elimina el cloro y la sal. Nada de agua muy caliente -daña el tejido, lo encoge y destiñe-, ni detergente en polvo -es más agresivo y endurece la tela-, ni suavizante -hace que las fibras y elásticos den de sí-, ni lavadora -la tela se desgasta y pierde color-.

4. No dejar de remojo.

5. Precauciones para el lavado: Si la prenda tiene bordados, abalorios, pedrería u otros elementos delicados es mejor lavar cada lado en momentos distinto para que no se caigan o se estropeen las decoraciones y que se raye o enganche el tejido.

6. Escurrir: Después de lavar el bañador hay que eliminar el exceso de agua sin retorcer la prenda y con cuidado para no deformarlo.

7. Secado: La mejor forma de secar la ropa de baño es al aire libre, sobre una superficie lisa para que no se deforme y a la sombra para que no se aclare. El sol es una de los elementos que más deterioran el tejido de los bañadores aunque si no queda más remedio que tenderlos al sol es recomendable ponerlos del revés para que los rayos solares no incidan directamente sobre la parte visible. Nada de secadora, el calor destruye las fibras elásticas del bikini.

8. No planchar.

9. Guardar: Nunca se debe guardar un bañador mojado porque la humedad facilita la proliferación de hongos.

10. Almacenamiento al final de la temporada: Antes de guardar las prendas de baño para el invierno es recomendable lavarlas a mano y con agua tibia, enjuagándolas bien pero con delicadeza y dejar secar al aire libre. Para este almacenamiento prolongado es recomendable darle un segundo lavado en la lavadora con un ciclo para prendas delicadas y sin suavizante y se deja secar perfectamente. Cuando estén totalmente secas, las guardamos en una bolsa de cierre hermético o de tela suave en cajón o en una caja, que lo ideal es que esté forrada con papel para proteger las prendas de la humedad, y procurando que no quede demasiado presionado con otras prendas.