El Padre Apeles durante el entierro de Monserrat Caballé
El Padre Apeles durante el entierro de Monserrat Caballé - Gtres

El padre Apeles, auxiliar en el funeral por Montserrat Caballé pese a tener prohibido oficiar misa

En 1997 fue desautorizado por la Conferencia Episcopal Española

MadridActualizado:

Los restos de Montserrat Caballé, fallecida el pasado sábado a los 85 años, reposan al lado de los de sus padres, en el cementerio de Sant Andreu de Barcelona, uno de los más pequeños de la capital catalana.

Numerosas personalidades de la política y la música asistieron al funeral, así como varias decenas de admiradores de la soprano. Con la familia en primera fila, fue una ceremonia sencilla, presidida por el padre Ángel con el padre Apeles como auxiliar, más los dos rectores adscritos al tanatorio de Les Corts.

Sorprendió especialmente la presencia del padre Apeles, un sacerdote polémico que saltó a la fama en el programa de debate «Moros y cristianos», conducido por Javier Sardá en sus inicios y más tarde por Jordi González. Llegó a convertirse en uno de los personajes más mediáticos del siglo XX. Vestido siempre de clérigo, pese a que en 1997 fue desautorizado por la Conferencia Episcopal Española, participó en numerosos programas del momento como «Sálvame», «La noria», «Crónicas marcianas» y «GH Vip».

Poco a poco fue desapareciendo de la televisión. Sin trabajo y deprimido, el padre Apeles fue ingresado en junio de 2012 después de haber ingerido una gran cantidad de fármacos y alcohol.

Sin embargo, la presencia del sacerdote volvió a ser noticia tras concelebrar el funeral de la cantante a pesar de estar desautorizado por la Iglesia para hacerlo. «Nunca nadie volverá a cantar como Monserrat Caballé ¡Qué privilegio extraordinario ha sido conocerla y escucharla ¡Que el Señor a quien adorabas te acoja en Su seno, querida Montserrat!», escribió en su perfil de Twitter cuando se enteró del fallecimiento de la soprano. «Monserrat Caballé debería ser velada en el Gran Teatre del Liceu que tanto amó y al que dio un increíble prestigio y su funeral celebrado en la Sagrada Familia ¡Somos una sociedad de miserables!», escribió poco después.