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La nueva demanda que quita el sueño a Arantxa

El empresario José Santacana denuncia en Miami a la extenista para poder tener más acceso a sus hijos

MadridActualizado:

Fue el pasado jueves cuando el polémico divorcio entre la extenista Arantxa Sánchez Vicario (46 años) y José Santacana volvió a resurgir del letargo mediático. Hacía meses que no sabíamos nada del proceso y la emisión del programa «Lazos de sangre», con un especial dedicado a los Sánchez Vicario en TVE, sirvió para comprobar que la situación permanece estancada y que, lejos de llegar a un acuerdo, las aguas siguen bajando turbulentas tras el adiós definitivo. Cabe recordar que Sánchez Vicario y Santacana se casaron el 12 de septiembre de 2008, en el Castillo de Peralada (Gerona). A comienzos de 2018, se supo que el matrimonio estaba roto. Con anterioridad, Arantxa estuvo casada con el periodista Joan Vehils, con quien que contrajo matrimonio el 21 de julio de 2000 en el Castillo de San Marcial (Cerdanyola del Vallés), separándose un año más tarde.

Tal y como confirmó Saúl Ortiz en «La Mañana» de TVE, Santacana ha interpuesto una nueva demanda contra Arantxa, en la que reclama poder ver a sus hijos menores -Arantxa, de 9 años, y Leo, de 9-, con los que lleva meses sin tener contacto. Al parecer, todo se desencadenó después de una fuerte discusión entre la tenista y el empresario, que acabó de la peor manera. La petición fue presentada en la Corte de Miami y en ella se solicita al juez un régimen de visitas para que el padre pueda estar con sus hijos mientras se resuelve el divorcio en España.

Capitulaciones

Esta última resolución es una batalla que ganaron los abogados de Santacana, que apostaron por el último lugar de residencia del matrimonio en España, Esplugues de Llobregat, para llevar a cabo el proceso de disolución. Una idea que no ha gustado nunca ni a la extenista ni a sus letrados, ya que, de esta forma, en el proceso se harán valer las capitulaciones matrimoniales que la pareja firmó después de su boda en 2008 y en las que renunciaban a cualquier compensación económica en caso de divorcio. De esta manera, tampoco tendrán que rendirse cuentas respecto a un patrimonio que ella dibuja en el limbo y que él niega que exista, y que cuantifican en alrededor de 30 millones de euros.

Lo cierto es que Arantxa Sánchez Vicario ya ha hecho frente a casi 300.000 euros de la deuda de siete millones que les reclama el Banco de Luxemburgo, ella sola con sus ingresos. Pero, aún así, la entidad bancaria internacional apeló el pasado mes de junio contra el matrimonio, alegando que hubo reiteración delictiva. Tras desoír la prohibición del Juzgado de vender activos tras una primera sentencia condenatoria, se deshicieron del patrimonio que les quedaban en nuestro país sin dejar rastro de los beneficios millonarios. Un alegato minucioso en el que se acusa a la pareja de tener oculta una fortuna en sociedades fiduciarias.

La extenista guarda silencio mediático desde Miami, su lugar de residencia durante los últimos años, donde ha aparecido muy delgada. Sus allegados más cercanos aseguran que no lo está pasando bien. Ni siquiera responde a los mensajes de esta periodista, que ha intentado esclarecer los motivos reales de su nuevo desencuentro y, sobre todo, cómo afronta el pago de la deuda millonaria contraída con el Banco de Luxemburgo y que, en el peor de los casos podría llevarla a prisión.