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Lazos de sangre Los verdaderos motivos tras la ruptura entre Arantxa Sánchez Vicario y su familia

«Lazos de sangre» dedicó su entrega de esta semana a indagar en la familia Sánchez Vicario, toda una institución en el mundo del tenis

TVE
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«Lazos de sangre», el programa de TVE dedicado a las familias más relevantes de nuestro país, se centró esta semana en la vida de la extenista Arantxa Sánchez Vicario. La familia Sánchez Vicario es toda una institución dentro de las pistas y durante años fue el ejemplo de una familia feliz y unida. No obstante, la aparición de Josep Santacana, pareja de la tenista, lo echó todo a perder.

A la familia no le gustaba nada el noviazgo de su hija con Santacana, pero según una amiga de Arantxa «Josep era el amor de su vida y ella estaba dispuesta a pasar por encima de lo que hiciese falta para vivir con él». Ese fue el comienzo de los problemas en la familia. El programa indagó en la infancia y juventud de los hermanos que, tutelados por unos padres exigentes, llevaron el tenis español a lo más alto.

La periodista María Escario y la taekwondista Coral Bistuer hablaron de Arantxa de niña y de su sacrificio por convertirse en la número uno. Desde que era muy pequeña sus padres se dieron cuenta de que tenía talento para el tenis y se empeñaron en que se dedicase a ello profesionalmente a cualquier precio. Durante su adolescencia la mandaron a una prestigiosa escuela de tenis en Marbella, una experiencia que Arantxa calificó de «traumática» en sus memorias. Arantxa estuvo deprimida y llegó a fugarse del centro en dos ocasiones.

«Su adolescencia estuvo arrebatada por el tenis», aseguró María Escario, «además estaba muy sobreprotegida. Arantxa no salió de fiesta por la noche hasta el día que ganó Roland Garros». El psiquiatra forense José Cabrera dijo que «ella dudaba si su madre la quería o solamente quería que fuese la número uno. Tener esa duda siendo casi niña es muy doloroso».

Muchos amigos cercanos a Arantxa reconocieron ante las cámaras de «Lazos de sangre» que nunca tuvo control de sus finanzas. Primero fueron sus padres los que le administraban el dinero y luego su marido, un sablista profesional, que según guentes cercanas a la tenista «sabía a lo que iba». Los problemas relacionados con el patrimonio fueron otra de las causas que aceleraron la ruptura entre Arantxa y el resto de su familia.

«Siempre he agradecido a mis padres su apoyo, pero han ejercido sobre mi un control y una protección que me han anulado en muchos momentos de mi vida», declaró la tenista, emocionada, ante los medios con motivo de la publicación de sus memorias. Su libro, durísimo y sin paños calientes, fue escrito por recomendación de su marido e hizo mucho daño a su familia. «Pero ella se liberó escribiéndolo», aseguró la periodista Cristina Cubero.