Mohamed VI y Lalla Salma el día de su boda en 2002 - CASA REAL DE MARRUECOS

Mohamed VI y Lalla Salma, una ruptura esperada y silenciada

La ausencia de la Princesa en París, tras la operación de su marido, desató las sospechas de divorcio, sobre el que no hay anuncio oficial

MADRIDActualizado:

Era un secreto a voces que el tiempo no ha tardado en ratificar. La prolongada y notoria ausencia en la escena pública de Lalla Salma, la mujer del Rey de Marruecos Mohamed VI, hacía presagiar que algo no marchaba bien en su matrimonio. La Princesa de tez clara y cabello cobrizo, siempre desprovisto del velo, había vivido en un permanente primer plano desde el 21 de marzo 2002, el día de su fastuosa boda con Mohamed VI. A diferencia de las anteriores consortes de los reyes marroquíes, condenadas a la invisibilidad y a la reclusión entre los mármoles de palacio, Lalla Salma siempre caminó firme y con la cabeza bien erguida al lado de su marido. No se perdía un viaje oficial, sabía bien cómo competir en elegancia con otras royals del desierto y protagonizaba portadas de revistas que agotaban rápido la tirada. Lalla Salma proyectó una imagen de apertura y modernización de la Casa Real alauí. Ese protagonismo, auspiciado por su propio marido, contrastaba con su enigmática desaparición de los últimos meses. Ayer, también 21 de marzo y 16 años exactos después de su boda, se confirmaba lo que muchos periodistas marroquíes ya tenían en mente, pero no se habían atrevido a publicar. La ruptura del matrimonio. Mohamed VI y Lalla Salma se han divorciado, según publicó ayer la revista «¡Hola!» citando a fuentes cercanas a palacio. La Casa Real alauí ni confirma ni desmiente. Al cierre de esta edición, aún no habían emitido un comunicado oficial.

Una imagen comprometida

Las alarmas saltaron el pasado mes de febrero. El día 26, el monarca marroquí era sometido a una operación, en la clínica Ambroise Paré de París, para tratarle una arritmia cardíaca. Unas horas más tarde, la Casa Real de Marruecos difundió el parte médico junto a una fotografía en la que aparecía con su hermano, el Príncipe Mulay Rachid; sus hermanas, Lalla Meryem, Lalla Asma y Lalla Hasna; y sus hijos, Mulay Hassan y Lalla Khadija. Sorprendió, en primer lugar, la difusión de una imagen tan íntima de un rey postrado en cama, por una equipo de prensa que siempre ha tratado su salud como tema tabú, dando cuenta de muy pocos detalles de sus intervenciones. En segundo lugar, llamó la atención la ausencia de su mujer, Lalla Salma. Extrañó que viajase la familia prácticamente al completo a Francia y ella, sin embargo, permaneciera lejos de su marido. Algunos medios especularon con que podría ser ella la que tomase la imagen, una teoría con poca solidez atendiendo al nutrido séquito de seguridad y asistentes que siguen al Rey en cada uno de sus desplazamientos.

El Rey rodeado de su familia en una clínica de París
El Rey rodeado de su familia en una clínica de París - CASA REAL DE MARRUECOS

Una semana más tarde, la edición marroquí de «¡Hola!» publicaba un amplio reportaje sobre la implicación de Mohamed VI para impulsar «la causa de las mujeres». De nuevo, ni rastro de Lalla Salma en las páginas.

Título de alteza real

La pareja llevaba un tiempo distanciada desde su viaje familiar a Cuba y Miami en abril de 2017. Ella no solo había desaparecido de la agenda oficial que compartía con su marido, sino también de la suya independiente. La Princesa, licenciada en ingeniería informática, estaba volcada en labores sociales, principalmente en su fundación contra el cáncer. Sus últimas apariciones fueron el pasado 22 de noviembre de 2017 en Marrakech, durante unas jornadas contra esta enfermedad, y el 12 de diciembre en Rabat, cuando presidió un homenaje al pintor Mohamed Amine Demnati.

Tras la noticia de su divorcio, Lalla Salma podría perder su título de princesa y de alteza real. De momento, habrá que esperar para conocer cuál es la decisión que toma palacio sobre su nuevo estatus. En unas semanas, comenzarán a descolgar los miles de retratos de Lalla que presiden todo tipo de establecimientos públicos en Marruecos, desde carnicerías a pequeños riads. Poco a poco, su imagen se irá diluyendo, aunque costará que caiga en el olvido.