Carmen Martínez-Bordiú, su hija, Cynthia Rossi, Margarita Vargas y Luis Alfonso de Borbón, en el funeral de Carmen Franco
Carmen Martínez-Bordiú, su hija, Cynthia Rossi, Margarita Vargas y Luis Alfonso de Borbón, en el funeral de Carmen Franco - ROYAL-ES

Los Franco, un año de luto y cuatro frentes abiertos

Un año después de la muerte de Carmen Franco, sus siete hijos siguen librando varias batallas: de la herencia y el futuro del Pazo de Meirás a la exhumación de Francisco Franco

MadridActualizado:

Despidieron el 2017 de riguroso luto, trasladando las cenizas de su madre Carmen Franco a La Almudena y con el anhelo de que el cambio de año supondría una bocanada de aire fresco que les permitiera vivir en una relativa tranquilidad, siempre conscientes de lo que implica llevar el apellido Franco. Se dieron de bruces con una realidad bien diferente. La muerte de la hija de Francisco Franco, el pasado 29 de diciembre, solo marcó el comienzo de una sucesión de meses salpicados por la polémica y agrios litigios que cada miembro del clan (Carmen, Mariola, Francis, Merry, José Cristóbal, Arancha y Jaime) ha digerido a su manera. Quizá el cambio más palpable haya sido el de Carmen Martínez-Bordiú. La que siempre se prodigó en fiestas y actos concurridos se fijó un firme objetivo: desaparecer. Puso tierra de por medio y huyó a Portugal junto a su inseparable novio Tim McKeague, coach emocional, australiano y 34 años menor que ella. Una mudanza en la que muchos ven una clara intención de conseguir beneficios fiscales. A punto de terminar el año, ABC se pone en contacto con ella para hacer balance y mantiene su postura: «No quiero hacer comentarios, intento estar desaparecida, espero que lo entiendas».

Pero por mucho que tanto Carmen como el resto de sus hermanos hayan firmado un pacto de silencio, la actualidad les devuelve siempre a la palestra. La muerte de Nenuca derivó en un sinfín de titulares sobre cómo se repartirían su abultado patrimonio. Al no llegar a un acuerdo sobre la división de las propiedades, tomaron la decisión de liquidar algunas de ellas y colgaron el cartel de «se vende» en el edificio de la calle Hermanos Bécquer, 4.800 metros cuadrados en el barrio de Salamanca de Madrid; en la finca de La Piniella, en el municipio asturiano de Llanera; o en el polémico Pazo de Meirás, situado en Sada (A Coruña). La familia fijó un precio de ganga para este último -ocho millones-, con la intención de desprenderse de él antes de que sea demasiado tarde. A lo largo del 2018 han tratado de arrebatárselo por varias vías y se redactaron hasta tres informes para que el pazo se incorpore al patrimonio público. El primero lo encargó la Xunta de Galicia, el segundo la Diputación coruñesa y el último, el pasado octubre, el propio Gobierno de Pedro Sánchez. El presidente pidió a la Asesoría Jurídica del Estado un dictamen más para diseñar la vía judicial definitiva para que la propiedad pase a manos públicas.

Y éste no es el único frente que tienen abierto con Sánchez. El presidente ha hecho de la exhumación de Franco uno de los proyectos bandera de su Gobierno. Eso sí, el Ejecutivo socialista no podrá exhumar los restos del dictador sin escuchar a la familia -a través de los recursos judiciales oportunos- y, en cualquier caso, el Tribunal Supremo tendrá que pronunciarse en última instancia. Uno de los Franco más implicados en la cruzada contra la exhumación del Valle de los Caídos ha sido su bisnieto Luis Alfonso de Borbón, hijo de Carmen Martínez-Bordiú. «La Historia castigará a quien profane este Templo grandioso», escribió en su cuenta de Facebook, antes de participar en una manifestación en Cuelgamuros en contra de sacar a Franco.

Francis Franco, en el juicio
Francis Franco, en el juicio - FABIÁN SIMÓN

Y a título individual, al margen de la estela del dictador, tampoco han faltado las contrariedades. Año especialmente delicado para Francis Franco, que respira más tranquilo desde el pasado octubre tras conocer la decisión de la Audiencia Provincial de Teruel de absolverle del atropello de dos guardias civiles, mientras iba armado y conduciendo de forma temeraria, en el año 2012. En febrero fue condenado a 30 meses de prisión, pero finalmente el tribunal consideró que durante el juicio, la identificación que hicieron los testigos sobre la presencia de Francis en el lugar del suceso no fueron concluyentes. Dos días después de conocerse el fallo, el Día de la Hispanidad, los Franco se reunían en la boda de su hijo Francis Franco Suelves y Lian Lay Fournier.

La famila vive estas Navidades como una suerte de tregua, conscientes de lo que aún les queda por batallar en 2019.