Rocío Flores y Rocío Carrasco
Rocío Flores y Rocío Carrasco

El detonante que puso fin a la relación entre Rocío Carrasco y Rocío Flores

Los enfrentamientos que hoy pueda tener Rocío con su hija recuerdan en la distancia a los que ella tuvo años atrás con su propia madre

ABC
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Heredera universal del legado de «la más grande», no se habla con sus hermanos, ni con sus tíos ni con sus propios hijos, Rocío y David Flores. Diecisiete años sufriendo en silencio «maltrato psicológico» y «acoso verbal» por parte de Antonio David Flores. Esa era la base de la denuncia de Rocío Carrasco contra su exmarido. Una demanda que, tras meses de juicios y disputas, falló a favor del ex guardia civil. Unos meses muy difíciles que parecían haber sido la culminación de la guerra que se traen ambos desde hace casi dos décadas, pero nada más lejos de la realidad pues ahora, Antonio David Flores mantiene otro contencioso con ella, que le acusa de ocultar dinero para evitar pagar la manutención de los hijos durante ocho años.

Tremendamente familiar, lo único que Rocío Jurado reclamó a los suyos fue que permanecieran unidos. Pero sus deseos no se cumplieron y se ha proclamado a los cuatro vientos que la familia está dividida. Por una parte, figura la heredera universal de su legado, Rocío Carrasco, fruto del primer matrimonio de la cantante con el boxeador Pedro Carrasco. Por otra, los dos hijos que adoptó con José Ortega Cano, su segundo marido: Gloria Camilla y José Fernando. Junto a ellos, permanecen los hermanos de la Jurado, Gloria y Amador Mohedano; también su nieta Rocío Flores, hija de Antonio David Flores y de Rociíto.

Pero, ¿qué desencadenó la ruptura entre madre e hija? Parece ser que tuvieron una bronca monumental, con gritos y algún tortazo y que incluso se presentó una denuncia ante la Guardia Civil. Este podría haber sido el desencadenante de la posterior demanda que interpuso en 2013 Antonio David Flores para reclamar ante la Justicia la guarda y custodia en exclusiva de su hija, fruto de su matrimonio con Rocío Carrasco. Un encontronazo que recordóhace unos meses Isabel Rábago en «Viva la Vida»: «Hay una situación, un episodio concreto entre madre e hija que acaba en unas diligencias, que acaban delante de un juzgado, que hay una condena que no es precisamente para Rocío Carrasco y que hay unas condiciones que impiden legalmente que madre e hija estén juntas», explicó.

La expareja ni se habla, ni se mira, ni tan siquiera comparte preocupaciones. Esta circunstancia complica aún más la situación familiar. Desde que el matrimonio se rompió (el divorció llegó en 2001 tras un durísimo proceso) nunca más han vuelto a dirigirse la palabra, ni tan siquiera cuando su hijo pequeño ha estado enfermo. La mala relación entre ambos es más que conocida y ahí están las diferentes denuncias que se han interpuesto en los juzgados y las muchísimas horas de televisión que han protagonizado en los programas del corazón para relatar sus malos rollos.

Los enfrentamientos que hoy pueda tener Rocío con su hija Rocío Flores recuerdan en la distancia a los que ella tuvo años atrás con su propia madre. Fue nada más cumplir la mayoría de edad cuando salió del domicilio familiar para irse a vivir con su novio Antonio David. Hoy Rocío Carrasco también pasa su particular calvario con una hija adolescente que siempre se ha llevado muy bien con su padre y que ahora le defiende en el plató de «GH VIP», programa en en el que se encuentra participando.