Shakira y Antonio de la Rúa
Shakira y Antonio de la Rúa - AFP

Los años difíciles de Shakira y su «querido» suegro, Fernando de la Rúa

La cantante colombiana despide con emoción al expresidente argentino, padre de su expareja y fallecido esta semana

MadridActualizado:

La muerte de Fernando De La Rúa (81 años), con problemas coronarios y renales, resucitó esta semana la memoria de la Argentina más triste del siglo. La mayoría de los políticos recordó los valores y la bondad de un hombre que fracasó en su intentó de hacer una Argentina mejor. Tres días de luto honraron la memoria del último radical en la Casa Rosada. Entre los mensajes de pésame, destacó en Instagram el de Shakira. «Fernando querido, te has ido para siempre amigo. Tus amigos y yo, te recordaremos con un grande y profundo cariñó por tu humildad y el fondo tierno de tu alma que bien conocíamos quienes te queríamos».

La colombiana mantuvo siempre una relación cordial y respetuosa con el expresidente. La cantante de «¿Dónde están los ladrones?» no estuvo ajena a los terribles batacazos de quien, por aquellos años, era algo parecido a su suegro. El hijo mayor del presidente, Antonio, se convirtió en todo para ella: novio, representante y socio durante diez años (hasta el 2010). «Antonito», la abordó una noche en un restaurante de Puerto Madero, hoy el barrio más caro de Buenos Aires, y ella cayó rendida sino a sus pies y a su don de la palabra de gran seductor. Sería el principio de una historia de amor, negocios, éxitos y finalmente, frustración de una pareja que, a su manera, hizo historia.

«Grupo sushi»

El primogénito de la familia De La Rúa estaba considerado el líder del influyente «grupo sushi» (por su afición a la cocina japonesa). El hombre al que Shakira dedicaría un par de temas bellísimos ejercía el poder en la sombra de un Gobierno donde los jóvenes pisaban con más fuerza que acierto. Las riendas de la comunicación y la imagen de su padre las manejaba (mal) el novio de Shakira. El desastre y la caída de la gestión del sucesor de Menem en la Casa Rosada, trasformó el amor de la población (si alguna vez lo hubo) en odio a toda la estirpe. Antonito era un nombre tabú y su hermano Fernando «Aíto», hasta recibió una bofetada en la cara. El fracaso de un Gobierno y de un país hundido, salpicó a una artista que supo mantener las formas y cuidar el fondo de una relación tormentosa.

Shakira y Fernando de la Rúa
Shakira y Fernando de la Rúa - INSTAGRAM

Con la Argentina sumida en la mayor depresión de su historia, las calles tomadas por «piqueteros» y la dimisión de De La Rúa con una treintena de muertos en las calles, Shakira y Antonio se encerraron en Miami. Cualquier noticia donde se le mencionaba era motivo de escarnio. Cuando creyeron que el olvido podía ser perdón «Antonito» apareció en un videoclip de la colombiana y de nuevo se armó el escándalo. Deberían pasar una década para que la pareja naufragara, como antes lo hizo Argentina. Acusaciones de infidelidades, apropiación indebida y pleitos y más pleitos por dinero, zanjaron una relación en la que el ex presidente y su mujer, Inés Pertiné, siempre mantuvieron la cortesía y el respeto mutuo. Haría falta que la colombiana fuera madre de Milán y Sasha y su ex de Zulú y Mael, de apenas tres años, para firmar definitivamente, la pipa de la paz.

Más allá del enfrentamiento

El cariño entre Shakira y el matrimonio De La Rúa se mantuvo pese a las tensiones y enfrentamientos. Prueba de ello, fue el mensaje de despedida de la actual pareja de Piqué que termina: «… Has realizado tantas luchas, muchas de ellas inmerecidas y aquellas por tu vida la has librado como siempre, con la dignidad y fortaleza que tanto admiraba». Como si fuera la letra de una canción de melancolía, la de Barranquilla continúa: «Ahora, descansa y vuela hacia un mejor lugar donde no hay traiciones, ni desilusiones, ve a buscar la tranquilidad y el refugio en tus padres, tu hermano y todos los que también te han amado y de verdad conocido». Las últimas palabras de despedida a Fernando De La Rúa, quizás, sean las más emotivas: «Seré siempre tu amiga, a pesar de cualquier cosa, en el más allá, como en esta vida. Te quiero, amigo».