Álvaro Muñoz Escassi y su hija secreta, Anna Barrachina
Álvaro Muñoz Escassi y su hija secreta, Anna Barrachina - Instagram

Álvaro Muñoz Escassi ha sabido rentabilizar su paternidad, pero ha destrozado una familia

El jinete pone entre las cuerdas a su examante, Mercedes Barrachina

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¿Cómo puede explicarle una mujer a su marido que su hija de 20 años es fruto de una relación extraconyugal con un amigo del matrimonio? ¿Y que durante todo ese tiempo el padre ha estado en contacto con ellos? En esa tesitura se ha encontrado una empresaria valenciana afincada en Alemania, Mercedes Barrachina, cuando el jinete Álvaro Muñoz Escassi le aseguró que en España se conocía ese secreto. Para evitar males mayores, le aseguró, él iba a contarlo con detalle en una gran exclusiva en una revista, donde también posaría la hija secreta de ambos.

Tal y como Escassi relató a «¡Hola!», él y Mercedes se conocieron hace veinte años, cuando el jinete acudió a la granja que el matrimonio tiene en Alemania. Allí se despertó la pasión entre él y Barrachina y fruto de esa relación nació Anna. Por aquel entonces decidieron callar y dejar que el marido de la valenciana, Ralf Fuge, pensara que ese bebé era suyo; hasta que hace unos días se enteró por la prensa española de la cruda realidad.

De toda esta historia la conclusión a la que se llega es que Muñoz Escassi ha sabido rentabilizar una paternidad que está dando mucho que hablar en las crónicas rosas, pero de paso ha destrozado a una familia que aún no se repone del susto. Que su historia fuera a salir en los medios antes de que él vendiera la exclusiva no se lo cree nadie, salvo la ingenua Barrachina, que aún confía en la palabra del examante e incluso duda que se haya podido lucrar con todo esto.

Lo cierto es que en el entorno del apuesto jinete todos hablan de lo mal que le han ido ciertos negocios y las necesidades que tiene que cubrir. De ahí que tampoco nadie se crea la generosidad de Álvaro con una exclusiva que ni siquiera conocía el hasta ahora padre de su hija, que sigue sin reaccionar a lo que está ocurriendo en su propia casa. «Es el padrino de mi hija Ana», repetía el pobre Ralf sobre Escassi, en un español que domina bastante bien.

Esta semana es su mujer quien habla en los medios para confesar que no se sintió con fuerzas de desvelar el secreto a su pareja y asume que la relación no está bien. Padres de dos hijos más, la familia se tambalea y salvo que tengan otras bases más sólidas todo apunta a que va a ser un auténtico descalabro.

«La niña adora a Álvaro», cuenta una amiga del jinete. Normal. Escassi, además de guapo, puede ser muy divertido y lo que nadie duda es de su poder de seducción. Ahora falta saber si el padre de la joven está por la labor de exigirle a Muñoz Escassi el dinero que durante estos 20 años ha invertido en su hija. A fin de cuentas, si es su padre biológico y no tiene reparos en hacerlo público, de la misma manera que muchas madres reclaman ante los jueces los gastos de manutención a los padres biológicos de sus hijos, el «engañado» también podrá pedir que le indemnicen por la peor mentira que le podían haber contado.