Eileen Ford en su despacho de la agencia
Eileen Ford en su despacho de la agencia - abc

Eileen Ford, la mujer que se inventó a las grandes supermodelos

El autor Robert Lacey descubre a la fundadora de la primera agencia de modelos del mundo

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Eileen Ford no solo tenía buen ojo a la hora de encontrar chicas que pudieran convertirse en grandes supermodelos, también tenía actitud y ganas de que las maniquíes fueran realmente valoradas. Ella, junto a su marido Jerry Ford, fundó un imperio dentro de la industria de la moda, un negocio que luego ha sido replicado en casi todos los países del mundo: Ford Modeling Agency. Así lo cuenta Robert Lacey en el libro «Model Woman, Eileen Ford y el negocio de la belleza», recientemente publicado.

La carrera de esta estilista -que murió en julio del año pasado-, comenzó en los años 40. Había intentado ser modelo, pero no tuvo éxito, un hecho que habría podido influir en el estricto código de conducta que recaía sobre las modelos de su agencia. Seguía estando relacionada con el mundo de la moda y empezó a representar a dos amigas que le pagaban 65 dólares al mes por ejercer de secretaria y agente. El proyecto de Eileen era ofrecer condiciones dignas a las modelos y que se les pagase al finalizar un trabajo, no un año después. Demostrar que el negocio del «modeling» podía ser serio y rentable. Así, le propuso a Jerry una idea revolucionaria: «Ocupémonos de las chicas, seamos sus intermediarios de cara a los anunciantes y paguémosles con antelación, con una comisión del 10 por ciento sobre la modelo y otro 10 por ciento sobre la firma contratante». En pocos meses la estructura del negocio se había asentado, Jerry se sumó cuando nació el primer hijo de la pareja y empezaron representando a doce modelos en una pequeña oficina en la calle 50 de Manhattan. Él fue un visionario de los contratos en el mundo de la moda -Lauren Hutton firmó un contrato de 200.000 dólares en 1973, el mejor pagado de aquella época-. Ella consiguió que Ford Modeling Agency no fuera una agencia al uso y se convirtiese en una gran familia.

«Hombres predadores»

Como cuenta Lacey en su libro, desde que la agencia despegó Eileen apartaba «a las chicas de hombres predadores que acechaban en cada esquina del negocio, desde fotógrafos lascivos a clientes que buscaban favores extra». Tal era su preocupación por estas cuestiones que su casa del Upper East Side se transformó en una academia donde se alojaban las jóvenes modelos que llegaban a Nueva York. Allí recibían clases de protocolo, gestos y modales bajo unas reglas y horarios muy estrictos. «Todas las chicas de Eileen te dirán lo mismo: da igual lo dominantes y vigilantes que fueran sus propias madres, Eileen era peor», contaba Nina Griscom a la revista Allure en 2001. «No quiero tener que decirle a una madre que no sé dónde está su hija a las dos de la mañana», corroboraba la «matriarca» a «Forbes». Mientras tanto, unas jóvenes Christy Turlington, Veruschka, Naomi Campbell, Elle MacPherson, Sharon Stone, Kim Basinger, Melanie Griffith, Nati Abascal o Jane Fonda se convertían en divas sobre las pasarelas.

Cuando «el título de modelo de Ford era un sello propio» y sus modelos «aristócratas de la profesión», la industria de la moda comenzó a criticar los estrictos estándares de belleza de Eileen, que cuatro veces al año viajaba con Jerry a Londres, París y Escandinavia en busca de nuevas chicas para su fábrica de estrellas. Por eso, algunos comenzaron a decir que Eileen tenía predilección por las modelos muy altas, rubias y con los ojos grandes y muy azules. Tampoco vacilaba cuando le decía a una joven que estaba «gorda». A esta sombra en el negocio se sumó en los 70 la aparición de nuevas agencias. Una amenaza que obligó a los Ford a representar a niños y modelos de tallas grandes. Julian Casablancas fue su principal competidor al fundar Elite Management, una agencia que optó por un modo de hacer distinto: dejar a las modelos dirigir sus propias carreras. Ahí comenzó la guerra fría entre las agencias de modelos estadounidenses durante los ochenta. Un enfrentamiento que Cindy Crawford contará próximamente en una serie de televisión que ella misma produce con la ayuda de Robin Bissel, director de «Los juegos del hambre».

Modelos de ahora

Pese a la dura competencia y las críticas, Ford siguió adelante. El año pasado Eileen fallecía a los 92 años dejando un legado único que ahora regenta su hija Katie Ford, donde se representa a jóvenes promesas como Ashley Wood, Kayla Scott, Erin O’Connor, Antonio Navas, Channing Tatum o Brad Kroenig. «Orgullosa de haber conocido a esta inspiradora mujer. Adiós a una empresaria maravillosa, mentora, madre», escribía Turlington el día de la muerte de Eileen. La diosa de ébano también le agradecía habérselo dado todo: «Mi madre y yo siempre sentiremos eterna gratitud hacia ti y tu familia. Eterno respeto».