Marie-Chantal de Grecia: «Doña Sofía tiene un sentido del deber insuperable»
Marie-Chantal de Grecia posa para el fotógrafo español Gonzalo Machado en sus oficinas, en el barrio londinense de Chelsea - gonzalo machado

Marie-Chantal de Grecia: «Doña Sofía tiene un sentido del deber insuperable»

La Princesa habla en exclusiva para ABC sobre su amistad con la Familia Real, los desafíos de la Monarquía, el éxito de su firma de ropa y sus clientas famosas

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¿Qué niña no soñó alguna vez con encontrar a su príncipe azul? Marie-Chantal Miller consumó esta fantasía en 1992. Durante una fiesta del armador Stavros Niarchos, la heredera estadounidense conoció al Príncipe Pablo de Grecia, sobrino de Su Majestad la Reina. Fue amor a primera vista. Se casaron en 1995, en la Catedral de Santa Sofía de Londres, en una ceremonia que no quiso perderse nadie de la realeza, ni siquiera la Reina Isabel II de Inglaterra. Desde entonces, la Princesa de Grecia y Dinamarca, que acaba de cumplir 45 años, vive en un cuento de hadas posmoderno, entre la pompa palaciega y la circunstancia de ser empresaria.

En el 2000, Marie-Chantal creó la firma de ropa infantil que lleva su nombre. Trece años después, es una de las preferidas de la «jet-set» internacional. Desde Victoria Beckham hasta la Princesa Victoria de Suecia, pasando por Elle Macpherson y Reese Witherspoon, no hay noble o estrella que se precie que no vista a sus hijos con los diseños ultra chic de Miller, inspirados en su romántica infancia entre Hong Kong, París y Gstaad.

Marie-Chantal es una «rara avis» entre las Herederas europeas: es de las pocas que pueden hacer negocios y ganar dinero, un tabú para la mayoría de las Familias Reales. Según Miguel de Grecia, la llegada de Miller a su familia ha sido «como una ráfaga de aire fresco». «Fue muy fácil adaptarme. La familia de Pablo y la mía son muy parecidas. Somos como una piña. Mi suegra, la Reina Ana María, ha sido extremadamente generosa y buena conmigo», revela la Princesa en un encuentro a solas con ABC en sus oficinas en el barrio londinense de Chelsea. Y, ¿cómo recibió el Rey Constantino a su nuera entrepreneur? «Me respeta mucho por todo lo que he conseguido con mi negocio», responde.

«Marie-Chantal no necesitó ayuda para integrarse en la realeza. Lo ha vivido de manera natural. Es inteligente y sabe perfectamente lo que tiene que hacer», explica a ABC su íntima amiga la galerista Rosario Nadal. «Se podría haber conformado con tener una pequeña tienda. En cambio, ha creado una gran empresa. Es muy proactiva: cuando algo no funciona, lo cambia. O sea, no hace todo esto para decir que tiene un trabajo y ya está. Es una mujer de su tiempo», concluye la exmujer del Príncipe de Preslav. Como la Reina Máxima de los Países Bajos, de la que Marie-Chantal confiesa ser admiradora. «Es perfecta. Quiero que mis hijos sean como ella, que tengan esa misma seguridad en todas las circunstancias», dice con entusiasmo.

Una americana en la Corte

Además de su firma, la Princesa es miembro del consejo de administración de las empresas de su padre, los Duty-Free de los aeropuertos de Asia. Aunque aclara que su futuro no está allí y que persigue sus propios sueños. «Estoy trabajando en un libro infantil con ilustraciones hechas por mí. ¿Sabía que aprendí a dibujar gracias a Andy Warhol? Él me dio una beca para estudiar en la Academia de Arte de Nueva York. No era un divo como muchos creen, era encantador. Por ahora el libro es una idea... pero por lo general cuando tengo una idea, la ejecuto», dice.

-¿Cómo ha logrado conciliar su trabajo con sus deberes como Princesa?

-Somos un caso especial. La Monarquía fue abolida en Grecia en 1974, así que tienes que continuar. Pablo y yo decidimos tener una vida normal y desarrollar nuestras carreras. Crecí en una meritocracia, donde uno vale por lo que hace y no por el título que tiene. Y mi marido fue criado igual, porque creció en un entorno muy difícil que le enseñó que hay que estar preparado para todo. Él tiene un negocio y necesita tenerlo. Y estamos educando a nuestros hijos con esta misma moral.

-¿Cómo le afecta la crisis griega?

-Mis suegros se han mudado a Grecia. Viven allí desde hace seis meses. Finalmente han podido regresar y eso es genial. Están muy involucrados en la causa griega. Tienen una fundación que ayuda a los más necesitados, trabajan duro para recaudar fondos y viajan por todo el mundo para concienciar sobre los problemas del país. Mi marido también participa en esas iniciativas y yo le apoyo en todo lo que puedo.

-¿Pablo y usted se mudarán a Grecia?

-Ahora mismo estamos criando a nuestros hijos en Londres. Mudarnos a Grecia no es un plan a corto plazo, pero sé que mi marido sueña con ello. Hablamos mucho sobre el tema y estoy segura de que pasaremos más tiempo allí ahora que mis suegros se han mudado.

-¿Qué es la Monarquía para usted?

-Siento un inmenso respeto por Pablo y su familia y por lo que representan. Eso es lo que uno necesita en la vida: un modelo, un ejemplo a seguir. Y ellos lo son. Veo a Doña Sofía, por ejemplo, y lo que ha alcanzado, y me parece increíble. Ese sentido del deber y esa disciplina, y el respeto que tiene por su gente. Es inspirador. Reinar es un trabajo difícil en estos tiempos, en un mundo que está cambiando mucho y muy rápido. Por eso es aún más admirable.

-¿Cómo es Doña Sofía en las distancias cortas?

-Se preocupa mucho por su familia y a la vez tiene un sentido del deber insuperable. Es muy de su familia, como su hermano, el Rey Constantino. Cuando conocí a Pablo, su tía me recibió con los brazos abiertos. Ha sido increíblemente cariñosa conmigo. Pasamos muchos veranos juntos en Mallorca. Y el año pasado estuvimos todos en Madrid para celebrar el cumpleaños de la Princesa Irene. Ahora, Doña Sofía y Doña Irene nos visitan en Grecia durante los veranos.

-¿Y el Príncipe de Asturias cómo es?

-Pablo creció con Don Felipe. Fue una época difícil para mi marido, porque no podía volver a Grecia. Pero Don Juan Carlos y Doña Sofía fueron muy generosos acogiendo en su casa a mi familia política durante los veranos y las Navidades. Luego, Felipe y Pablo estudiaron juntos en Georgetown. Allí conocí al Príncipe de Asturias. Solo puedo decirle que fue una época muy divertida, un gran momento en nuestras vidas.

-Su vida parece un cuento de hadas. ¿Lo es de verdad?

-¿Cuento? ¿Como cuando voy al supermercado? (risas) Soy muy normal. Mucha gente tiene una percepción errónea de mi vida porque estoy casada con un Príncipe y de vez en cuando luzco tiaras y vestidos de alta costura. En ese aspecto mi vida sí es el cuento de hadas con el que sueñan todas las niñas

El reino de Marie-Chantal

«Adoro la ropa que diseña Marie-Chantal», confiesa a ABC Tatiana Santo Domingo. «Mis favoritos son los trajecitos con alas de ángel. Siempre se los regalo a mis amigas que dan a luz y yo misma he recibido algunos cuando tuve a mi bebé. Son los mejores», añade la heredera colombiana, que en marzo dio a luz a Sacha, su primer hijo con Andrea Casiraghi.

La diseñadora Diane von Fürstenberg es otra fiel seguidora de la Princesa. «Siempre supe que iba a triunfar. Sabe cómo hacer que sus sueños se hagan realidad. Tiene pasión, determinación y es trabajadora», dice la creadora, cuyo hijo estuvo casado con la hermana pequeña de Marie-Chantal. «Como todas las firmas exitosas, la suya nació para satisfacer una necesidad, la de vestir a sus cinco hijos según su gusto». Ahora, la firma de Marie-Chantal tiene tiendas en diecinueve países y continúa creciendo a través del comercio online (www.mariechantal.com). En 2014 abrirá una nueva filial en Nueva York y nos anticipa: «La expansión mundial es el siguiente paso».

-¿Cuál es su ambición con esta firma?

-En estos doce años he trabajado duro para crear la marca, que ya es un nombre propio en el sector de la moda infantil. Ahora siento más pasión que cuando comencé, porque mis hijos son mayores, tengo más tiempo para estar en la oficina y la firma ha florecido. Esta empresa es como mi sexto hijo, quiero que crezca fuerte y sana.

-¿Su título real es un valor añadido para la marca de ropa?

-Cuando fundé esta empresa, pensé mucho qué nombre le iba a poner. Se llama Marie-Chantal. Solo Marie-Chantal. No hay nada delante y nada detrás. Y así es como quiero que me vean.

-Fue pionera en crear una marca de ropa de lujo para niños. Ahora todos la imitan. ¿Es dura la competencia?

-Las marcas de lujo lanzan líneas infantiles porque es la única manera que tienen de seguir creciendo. Necesitan diversificarse con accesorios, bolsos, perfumes... y la ropa infantil es su última frontera. Para mí solo es el comienzo.

-¿Estaría dispuesta a vender su firma a un conglomerado de lujo?

-No. He crecido en el negocio del lujo. Mi padre cofundó los Duty Free en Asia. Por ahora no quiero ir en esa dirección.

-¿Cómo es la relación con sus clientas famosas?

-He tenido mucha suerte, porque nunca tuve que hacer una campaña agresiva de márketing ni forzar a nadie para que vista a sus hijos con mi ropa. Aprecian genuinamente mi marca.

-Entonces, ¿las celebrities se acercan a usted para que vista a sus hijos?

-En el caso de la Princesa Estela, hija de Victoria de Suecia, no tengo ni la menor idea de cómo llegó ese vestido a sus manos. Pero fue una gran sorpresa y recibimos una gran acogida después de que la prensa publicara las fotos. Victoria Beckham vino a nuestra tienda cuando estaba embarazada de la pequeña Harper y desde entonces es una clienta muy fiel.

-Algunos de sus amigos son grandes diseñadores. ¿Les pide consejos?

-Sí, muchos. Giancarlo Giammetti, socio de Valentino y una gran mente comercial, es mi amigo y se interesa por cómo va la empresa. Es adorable y siempre me da consejos. Diane von Fürstenberg también. Tengo mucha suerte de tener buenos amigos que triufan en esta industria.

-Y luego está su padre, Robert Miller, fundador de los Duty Free. ¿Cuál es el mejor consejo que le ha dado?

-Él ha sido muy estricto conmigo. Cuando comencé el negocio quería ver cómo me las arreglaba para tener éxito sin su ayuda. Suena duro, pero así es él. Ahora disfruta estudiando mis planes de negocio y estrategias de expansión. ¿Su mejor consejo? «Hazlo tú misma».