Guillermo y Máxima de Holanda estrenan su inaccesible «paraíso» griego
Guillermo y Máxima de Holanda encontraron esta casa en la costa de Porto Jéli, en el Peloponeso

Guillermo y Máxima de Holanda estrenan su inaccesible «paraíso» griego

Situada en el Peloponeso, y rodeada de olivares, la villa se encuentra en la zona de moda estival

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La Familia Real holandesa ha cambiado el destino de sus vacaciones. Hace unos años, el entonces Príncipe Heredero Guillermo Alejandro se compró una mansión en Mozambique para disfrutar en privado del sol, el mar y la exuberante naturaleza africana. Pero la que era la casa de sus sueños se convirtió en una pesadilla: para la opinión pública era un dispendio en tiempos de crisis. El gobierno holandés tomó cartas en el asunto, y Guillermo y Máxima traspasaron la propiedad, por un precio simbólico, a la constructora Manchangulo. Este verano, los Reyes de los Países Bajos estrenan residencia en el Peloponeso griego.

En agosto de 2010, Guillermo Alejandro y su esposa acudieron a la boda del Príncipe Nicolás de Grecia con la publicista Tatiana Blatnik. Antes y después del enlace, que tuvo lugar en la isla de Spetses, descubrieron la zona de Porto Jéli, situada en la costa del Peloponeso, frente a la isla donde Nicolás y Tatiana se casaron. Allí mismo el Príncipe Pablo de Grecia y su mujer Marie-Chantal, íntimos amigos de los Reyes de los Países Bajos, tienen una bonita residencia en régimen de alquiler. Por aquel entonces, la pareja holandesa encargó que se les buscaran terrenos y casas por la zona, hasta que decidieron comprar una cuidada residencia construida para un fotógrafo publicitario alemán, Manfred Rieker, que fue quien la diseñó personalmente.

Se trata de una casa con una bonita piscina frente al salón principal, otros dos edificios y una pequeña cala privada. Allí podrán zambullierse en las aguas del mar, a pocos metros del jardín, y allí podrán atracar sus embarcaciones quienes les visiten por mar. Rodeada de olivos, el anterior propietario utilizó la vivienda para rodar algún anuncio de coches.

Hace dos años, la villa estaba a la venta por 6,5 millones de euros. A parecer, los holandeses la consiguieron finalmente por 4,5 millones. Efecto de la recesión que asola Grecia. Para llegar hasta la puerta, ha de recorrerse varios kilómetros por una vía polvorienta, dificultando el acceso a los visitantes inoportunos. A pocos kilómetros hay varios helipuertos privados que permiten un rápido acceso aéreo desde el aeropuerto internacional de Atenas. Y a unas tres horas en coche, se llega a la capital a través de una carretera llena de curvas y rodeada de un bellísimo paisaje.

La costa de los millonarios

Hasta hace pocos años veraneaban en la zona de Porto Jéli familias de grandes armadores griegos, como los Gulandris, a las que se fueron añadiendo nuevas fortunas, como los Vardinoyánis o Mínos Kiriakú, dueño de la televisión privada ateniense. Con la crisis hay propietarios que se están desprendiendo de sus casas, como es el caso del armador Yorgo Kóva, cuya vivienda supuestamente ha sido adquirida por el oligarca ruso Roman Abramovich, dueño del Chelsea de Londres. Cerca está la residencia que alquila el Rey Constantino de Grecia, donde se están levantando cuatro casas en un terreno de 40.000 metros cuadrados. En los días de verano, Constantino se hace a la mar con los suyos en una embarcación tradicional griega llamada «kaíki» que regaló a su mujer, la Reina Ana María, cuando cumplió 60 años. Se cuenta que, entre otros, han pasado por el lugar Vladimir Putin o Sean Connery. Pero son rumores: la zona garantiza privacidad y los fotógrafos poco pueden hacer ante una serie de casas aisladas y rodeadas de olivares.

La ciudad mas destacada de esta costa de Porto Jéli (conocida irónicamente como «Beverly Jéli», dada la cantidad de familias pudientes por kilómetro cuadrado) se llama Kranídi y tiene 4.000 habitantes. Y ostenta un sorprendente récord: el de tener registrada en su Oficina de Hacienda a mas de 200 compañías denominadas «off shore»; es decir, en paraísos fiscales. Numerosas compañías en esta zona rural son las que se utilizan cuando se tiene grandes patrimonios y dinero en el extranjero; algunas, con una residencia estival como única propiedad.

Lo que sí está claro es que la llegada de la Familia Real holandesa es vista con simpatía. Además, podrán desplazarse fácilmente a la isla de Spétses, dónde se reúne mucha gente guapa europea en verano. Lejos queda ya Mozambique.