El lendakari, Íñigo Urkullu
El lendakari, Íñigo Urkullu - AFP

Urkullu admite que el asesinato de 224 presos del bando nacional en 1937 fue una «injusticia»

El lendakari ha reivindicado «el derecho a la verdad y la memoria» en el 8o aniverario del suceso

EP
BilbaoActualizado:

El lendakari Íñigo Urkullu ha reconocido la «injusticia» que padecieron los 224 presos asesinados el 4 de enero de 1937 en cuatro centros de Bilbao que se encontraban bajo custodia del Gobierno vasco dirigido por el primer jefe del Gobierno vasco, José Antonio Agirre, y ha reivindicado «el derecho a la verdad y la memoria que corresponde a todas las víctimas».

En un artículo publicado en las redes sociales, el lendakari recuerda, de esta forma, el 80 aniversario de «uno de los episodios más trágicos de la Guerra Civil en el País Vasco». La aviación franquista bombardeó Bilbao el 4 de enero de 1937, causando varios muertos. Tras cesar el ataque, a primeras horas de la tarde, una manifestación espontánea marchó hacia las cárceles de Larrinaga, Carmelo, los Ángeles Custodios y Casa Galera, que fueron finalmente asaltadas a las cinco de la tarde, dando muerte a 224 personas presas, que habían sido trasladadas en octubre de 1936 desde los barcos prisión anclados en la ría de Bilbao donde se encontraban hacinados.

Urkullu recuerda que «109 personas murieron en el Colegio convento de los Ángeles Custodios, 55 en la cárcel de Larrinaga, 53 en la Casa Galera y 7 en el Carmelo de Begoña, en un día dramático para un Gobierno puesto en marcha solo tres meses antes».

Según señala, el propio lendakari José Antonio Agirre «quiso reconocer públicamente el dolor que estos hechos le produjeron, asumiendo la responsabilidad del Gobierno vasco y la suya personal».

«Este pasado año, con motivo del 80 aniversario de su puesta en marcha, nos hemos centrado en el recuerdo, homenaje y reconocimiento al primer Gobierno vasco. Hemos agradecido sus luces que, hoy en día, todavía alumbran la institucionalización del País Vasco. Justo es reconocer también sus sombras», afirma.

Urkullu recuerda «aquel día trágico» y hace suyas las palabras del propio lendakari José Antonio Agirre, pronunciadas con motivo del primer Congreso Mundial Vasco, en relación a estos «lamentables, dramáticos e irreversibles hechos». «Somos culpables nosotros. Yo el primero, en nombre del Gobierno. Tendremos toda clase de disculpas, pero es menester, confesar primero, que los resortes del mando nos fallaron entonces por nuestra culpa. Lo cierto es que nuestros resortes de mando se quebraron y fallaron, y esto es menester decirlo. Somos culpables», afirmó Agirre.

El lendakari recuerda que el pasado 14 de mayo, en el marco de la capitalidad cultural de Donostia 2016 centrada en la convivencia, se organizó una iniciativa de reivindicación de la Memoria Histórica.

«Hoy quiero retomar y extender el reconocimiento que aquel 14 de mayo realizamos a todas las víctimas de la Guerra. Reconocemos la injusticia que padecieron, mostramos nuestra solidaridad por el sufrimiento injusto al que tuvieron que hacer frente y asumimos la autocrítica de las instituciones democráticas por aquellos hechos», afirma.

Urkullu reivindica, por tanto, «el derecho a la verdad y la memoria que corresponde a todas las víctimas, incluidas las 224 personas asesinadas el día 4 de enero de 1937 en Bilbao». «Este es el compromiso que plasma con autenticidad la 'autoridad moral' que pretendía el lendakari Agirre, y la rectitud con la que aquel Gobierno quiso proceder desde el primer día de su mandato, tal y como en orden al cumplimiento de la legalidad se conmemoró el pasado mes de diciembre en el también 80 aniversario de la Comisión Jurídica Asesora presidida por Jesús María de Leizaola, quien después fuera lendakari», concluye.