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Se siente, coño

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El 23 de febrero de hace 30 años el exabrupto del ex Teniente Coronel Tejero quiso sentar a la democracia. Afortunadamente, muchos permanecieron sordos a esa requisitoria y se mantuvieron de pie, con su Majestad el Rey al frente.

Hoy no corremos peligro de que vuelva a repetirse ese grito impositivo. Pero vendría bien al país que muchos de los protagonistas de su vida política, económica y social se sentasen en algunos casos a dialogar y en otros a dejar de incordiar porque, permaneciendo en esa posición sedente, dejarían más tranquilo al paisanaje.

Los políticos deben sentarse y discutir y consensuar las acciones que convienen a la ciudadanía. Y alguien debería decirles a los que, de pie, dedican su existencia a una campaña permanente de descalificación del prójimo, que «se sienten, coño». Muchas de las sesiones parlamentarias destacan mucho más por la brusquedad de las formas que por la bondad de los resultados. Y alguien me ha dicho que si resistes completa una de ellas obtienes indulgencia plenaria

Y deben sentarse para siempre y en este caso en nombre de la libertad y la democracia, los que con sus actos hacen un daño irreparable a la buena gente: los maltratadores, los violadores, los pederastas, los corruptos, los estafadores los traficantes de droga. ….

Groucho Marx fue incinerado y sus cenizas se guardan en el Eden Memorial Park. No es verdadero, por lo tanto, el epitafio «Perdonen que no me levante», que la gente sitúa en su tumba. Los malvados no piden perdón por no levantarse, pero si así fuera habría que concedérselo inmediatamente porque están mejor sentados.

Pero el país necesita mucha más gente de pie, porque sólo entre todos conseguiremos levantarnos de la opresiva silla del paro, o la desesperanza. Logramos salir del oprobio del «se sienten», pero ahora la clase política no parece saber cómo devolver la ilusión y la confianza a los ciudadanos.