Tres «nuevas» joyas para el catálogo del patrimonio arquitectónico

Protección especial para el Palacio de la Prensa, un convento y la Facultad de Filosofía

Madrid Actualizado: Guardar
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Tres «tesoros» más serán incluidos en la lista de las «joyas de la corona» de la Comunidad. El Consejo Regional de Patrimonio Histórico ha propuesto que sean declarados Bien de Interés Cultural (BIC) la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense (UCM) y el Convento de las Clarisas de Valdemoro; y Bien de Interés Patrimonial (BIP) el Palacio de la Prensa. «La declaración BIC y BIP no sólo sirve para ensalzar la relevancia de un edificio; también marca las pautas para cualquier posible intervención en el futuro», explica a ABC la directora general de Patrimonio Cultural de la Comunidad, Paloma Sobrini. «El fin es mantener su identidad original, por ello también se señala y se vigila el desarrollo del entorno del complejo», añade la exdecana del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.

En el caso del convento de las Clarisas Franciscanas de la Encarnación, se trata de preservar los vestigios del primer barroco madrileño. Su declaración como BIC, coincide con su 400 aniversario. «Su importancia no radica tanto en sus valores artísticos, que también, como en la notable influencia que tuvo su fachada, una de las más imitadas de todos los tiempos», contextualiza María Jesús López Portero, doctora en Historia Moderna y responsable del Archivo Municipal de Valdemoro.

La Facultad de Filosofía y Letras de la UCM y el Palacio de la Prensa destacan por haberse convertido en símbolos y referencias de una época de la historia y de la cultura española para las futuras generaciones; no sólo por su arquitectura, sino también por la vida que albergaron en ellos.

Además de estos tres edificios, Patrimonio estudia otros expedientes. Entre ellos, el de la Iglesia Parroquial de San Martín Obispo, en Valdilecha; la pintura «Paisaje fantástico en una tienda de pescadores», de Francisco Guardi; la talla gótica «Virgen con el Niño», del Real Monasterio de las Carmelitas Descalzas; o la obra «Watcher», de Lynn Chadwick. Todas, testimonio de la riqueza patrimonial de la región.

Convento de la Encarnación de Valdemoro: Vestigio del primer barroco madrileño

El duque de Lerma, el hombre más poderoso del reinado de Felipe III, fue el artífice de que en esta ciudad con nombre musulmán se levantara el Convento de la Encarnación, hace ahora 400 años. El fervor religioso de la época le llevó a promover esta obra religiosa bajo la regla de franciscanas de Santa Clara. Su inauguración, en 1616, representó uno de los acontecimientos más importantes de la primera mitad del siglo XVII para los habitantes del pueblo. El Real Monasterio de la Encarnación es ahora una obra clave del barroco español. También destacan el archivo parroquial, con documentos del siglo XV; y el órgano, fechado en 1737.

Palacio de la Prensa: Un rascacielos americano en la Gran Vía

El Palacio de la Prensa es el representante madrileño de la arquitectura funcional estadounidense; en concreto, el de la escuela de Chicago. Pedro Muguruza, uno de los urbanistas más influyentes del periodo previo a la Guerra Civil, proyectó este edificio de quince pisos, que tuvo durante la década de los años treinta el «honor» de ser el más alto de la capital, hasta que se erigió el Edificio Telefónica. El complejo, construido en sólo cuatro años por encargo de la Asociación de la Prensa de Madrid, costó 8 millones de pesetas. Su fachada, que mira hacia la plaza del Callao, es de ladrillo visto, aunque lo cierto es que el arquitecto tenía la idea de incluir más elementos decorativos, pero éstos nunca llegaron a colocarse. Fue sede de la revista humorística «La Codorniz» durante los años cuarenta y de la «Hoja del Lunes». Desde 2009 y hasta 2015, el Partido Socialista de Madrid (PSM) instaló su sede en algunos de los pisos.

Facultad de Filosofía de la Complutense: La clase de Ortega y Neruda, emblema del racionalismo

La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense fue el foco de cultura española e iberoamericana del siglo XX: en él impartieron clase José Ortega y Gasset, María Zambrano, Dámaso Alonso o Joaquín Rodrigo. También la frecuentaban Pablo Neruda, Camilo José Cela y Federico García Lorca. Y en él se doctoró en Filología Románica Mario Vargas Llosa. El edificio es, además, un emblema de la arquitectura racionalista. En la cuarta planta se conserva el «Aula histórica Américo Castro», que reproduce una clase de 1933. La Biblioteca, que también alberga mobiliario funcionalista, es otro de los tesoros de esta Facultad que sufrió durante la Guerra Civil, igual que la vidriera «art deco» que preside el vestíbulo principal.