Dos avionetas despegan en el aeródromo de Casarrubios
Dos avionetas despegan en el aeródromo de Casarrubios - GUILLERMO NAVARRO

El segundo aeropuerto para Madrid divide al sector del tráfico aéreo: «Barajas podría colapsar»

Fomento analiza la viabilidad del proyecto mientras se discute la necesidad de un nuevo terminal para la región

MadridActualizado:

Air City Madrid Sur, el proyecto de un segundo aeropuerto para la región, suscita opiniones contradictorias en el sector del tráfico aéreo, dividido entre quienes defienden la necesidad de un nuevo terminal que complemente a Barajas y quienes sostienen que este aún tiene margen de crecimiento. Las palabras del presidente de Iberia hace una semana, alineado en el segundo frente, ahondan en el debate sobre si las previsiones de saturación en diez años justifican el desarrollo del aeródromo de Casarrubios, ubicado a 30 kilómetros de la capital. En paralelo, el Ministerio de Fomento analiza el plan y su impacto medioambiental.

Luis Gallego, máximo dirigente de Iberia, cuestionó la necesidad de la instalación y contradijo los argumentos de sus promotores, con el pretexto de que Adolfo Suárez-Madrid Barajas «tiene todavía capacidad suficiente para el desarrollo previsto». La consideración de Gallego, basada en el plan estratégico de Aena para el desarrollo inmobiliario y logístico de Barajas y su entorno, sostiene también que la mejora de la competitividad de Barajas pasa por conectarlo con el AVE.

En el otro frente reconocen que la alta velocidad ferroviaria puede ser una alternativa, pero el crecimiento será aún mayor si la conexión se hace a nivel internacional con un aeropuerto regional. Javier Ruedas, consejero delegado de Air City, declara a ABC que su proyecto no hace sino alimentar el hub (posición como centro de conexiones) de Barajas y los vuelos transoceánicos, siguiendo el ejemplo de otras grandes ciudades como Londres, con seis terminales, o París, con cuatro. «El plan es compatible y complementario, negar la mayor sería limitar la capacidad de crecimiento del centro de España», defiende Ruedas.

Como informó este diario, la construcción de un nuevo aeropuerto en Madrid -con el año 2023 en el horizonte- nace con la pretensión de conectar la región con 40 nuevos destinos nacionales e internacionales, basado en compañías de bajo coste y aviación ejecutiva, fundamentalmente.

Si bien en las dos posturas se reconocen los intereses de las compañías, lo cierto es que el resto de actores del sector ya advierten del colapso de Barajas en unos años, además de la creencia de que ambos pueden convivir perfectamente. Aunque Aena no se ha pronunciado al respecto, sus propios datos revelan esta tendencia. Hasta septiembre de 2018 se recibió a un total de 43.594.857 pasajeros, un 8,4 por ciento más que en el ejercicio anterior, lo que supone 56 meses consecutivos de crecimiento. Así, existe cierto consenso en que en más de diez años se duplicará el tráfico de Madrid. «Es verdad que Barajas puede crecer un 20 o un 25 por ciento más, pero si pensamos a futuro, con otra década de crecimiento sostenido, habrá congestión y se necesitará un segundo aeropuerto», valora Luis Vidarte, vocal de la Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo (Aprocta).

En tramitación

En un punto intermedio también se mostró el ministro de Fomento, José Luis Ábalos: «Hasta dónde yo sé, este proyecto, a caballo entre dos comunidades autónomas, estaría pensado para low cost y como una alternativa distinta». Fuentes del Ministerio explicaron que se están estudiando las diversas afecciones que supone, así como la ordenación del tránsito aéreo.