San Juan Crisóstomo: una parroquia familiar y misionera

Enclavada en una zona de colegios mayores, dedica una particular atención pastoral a los universitarios

MadridActualizado:

No sé si los miembros del Tribunal Constitucional saben que a vista de pájaro de sus muros hay una parroquia en la que todas las mañanas se reza por ellos. En la calle Doménico Scarlatti, 2, en la ladera del antiguo Cerro del Pimiento, cerca del Antiguo Camino de los Aceituneros (hoy paseo de San Francisco de Sales), en una zona de otrora chabolismo y terraplenes del Madrid de toda la vida, por los lugares en los que don Pío Baroja caminaba, tal y como nos cuenta en «La Busca», hoy nos encontramos con la parroquia de San Juan Crisóstomo, diseñada por el entonces joven feligrés, Enrique Mazarambroz y con un templo consagrado el 1 de noviembre de 1980 por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón.

La historia de la parroquia es la historia de Don Isaías Barroso, el párroco emérito, que recuerda la indicación primera que le dio don Casimiro Morcillo: «Dedica particular atención a las Misiones». Don Isaías reconoce que esta parroquia no hubiera sido posible sin los seglares, sin los feligreses, sin la vida familiar, de la que la parroquia forma parte. Idea en la que insiste también el actual párroco, Fernando Simón, que se deshace en detalles con don Isaías y que trabaja, codo con codo con fina inteligencia, con los sacerdotes Leocadio Posada, Jaime Ballesteros y Agustín Gil de Santibáñez.

Por cierto, en esta parroquia vivió no poco tiempo don Bernardo Herráez, alma máter de la COPE de ayer y de siempre y hábil gestor de los dineros de la Conferencia Episcopal. Atienden con mimo a esta comunidad las religiosas Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María, de fundación colombiana y espíritu misionero.

Los feligreses, los protagonistas

Esta parroquia, en cuyo templo nos encontramos con un impresionante Cristo crucificado de Ramón Lapayese, esconde un secreto: sus feligreses, los auténticos protagonistas de la vida. Familias que generación tras generación han transmitido la fe a sus hijos y nietos y que con su generosidad de tiempo y recursos se han implicado en la vida parroquial. Familias que han hecho posible el milagro de las muchas vocaciones que han salido de esta parroquia, como hoy pueden dar fe en el Seminario de Madrid o en varias Congregaciones religiosas.

Familias que se han tomado en serio ser miembros activos de la Iglesia, que tienen un agudizado sentido del bien común sobre la base de la dignidad de la persona. Esta parroquia está enclavada en un espacio de abundantes centros sanitarios, edificios universitarios y colegios mayores. De ahí que dedique una particular atención pastoral a los universitarios. No hay más que asistir a la misa de los domingos por la tarde, a las reuniones del grupo de universitarios, del grupo de jóvenes post-confirmación, voluntarios también, o de quienes han participado en los retiros Effetá, una corriente de gracia imparable que cambia los corazones. Los sacerdotes de la parroquia dedican muchas horas al acompañamiento espiritual de los jóvenes. Ahora van a inaugurar un Plan Testimonio que servirá para afianzar más las raíces de esa experiencia de fe en la vida universitaria. Junto a Efettá, también está Emaús, una experiencia para adultos que hay que vivir.

La atención a los enfermos es otra de las prioridades. Un grupo de voluntarios dedica una hora semanal a la visita a enfermos sin compañía. También nos encontramos con el grupo de Vida Ascendente, el de la Renovación Carismática, con sus oraciones de sanación, con la nueva iniciativa «Redemptoris Custos», espiritualidad de San José que ayuda a custodiar la fe, y ese singular grupo de madres, que con su oración intercesora piden toda las semanas por sus nietos y sus hijos. San Juan Crisóstomo nos ha ayudado a entender que al mismo Dios que adoramos en la eucaristía, hay que reconocerlo en los pobres. De ahí que el grupo de Cáritas se preocupe por las personas que se acercan con necesidades materiales, cada vez en mayor número. Y les ofrezcan las soluciones inmediatas y las posibilidades de asesoría jurídica, formación para el trabajo, entre otras. Esta parroquia no sería así sin la Adoración Eucarística, que está presente a lo largo de todo el día en la recoleta capilla lateral, con un delicado mural de Matilde Olivera, y con la presencia de las Marías de los Sagrarios.