Rocío Monasterio e Ignacio Aguado se saludan durante el pleno de investidura sin candidato del miércoles en la Asamblea
Rocío Monasterio e Ignacio Aguado se saludan durante el pleno de investidura sin candidato del miércoles en la Asamblea - JAIME GARCÍA

El PP confía en tener pacto de Gobierno en la Comunidad de Madrid en dos semanas

Ayuso propone a sus «socios» asumir compromisos en la tribuna de la Asamblea que se registren en el diario de sesiones sin necesidad de firmas

Madrid Actualizado: Guardar
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Todo sigue igual, pero algo ha cambiado. Podría ser el resumen de la insólita sesión de investidura que ayer se celebró en la Asamblea de Madrid: la primera sin candidato en la historia de esta institución y de todas las comunidades autónomas de España. Cada grupo tomó la palabra durante diez minutos para fijar posiciones, y al finalizar el presidente del Parlamento madrileño, Juan Trinidad, constató que ninguno tenía suficientes apoyos y puso en marcha el reloj que marca la fecha tope para elegir un jefe del Ejecutivo regional: el 10 de septiembre. Desde los bancos populares, confían en que se pueda conseguir un acuerdo en un plazo de una o dos semana.

De hecho, la reunión a tres que se produjo en la víspera del pleno, entre la popular Díaz Ayuso, Rocío Monasterio (Vox) e Ignacio Aguado (Ciudadanos), pese a que no sirvió para acercar posturas, sí parece haber roto algún dique. Las diferencias entre estos dos últimos partidos parecían igual de lejanas pero algo menos irreconciliables, a juzgar por el tono empleado por ambos y, también, por eso que llaman «comunicación no verbal»: hubo saludos, sonrisas y palmadas en el hombro. Una cordialidad no fingida.

La vía del entendimiento parece que podría haber prendido en el bloque conservador. Lo ratificaba el líder nacional de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, al finalizar la sesión de no investidura –de «desvestidura», bromeaba uno de los asistentes–: «Debo decir que también me han gustado los discursos de Díaz Ayuso y de Ignacio Aguado. Por primera vez veo motivos para la esperanza en la Comunidad de Madrid. Ojalá se confirmen! Ese es el camino».

Expectación

La expectación mediática era tremenda ayer, pese a la previsibilidad del pleno, en que no se iba a votar nada: había 250 periodistas acreditados y cerca de 190 invitados, entre los que estuvieron –y sentados juntos– el citado Espinosa de los Monteros y el presidente del PP de Madrid Pío García-Escudero; y también el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la vicealcaldesa Begoña Villacís; o el portavoz socialista en la capital, Pepu Hernández.

Rocío Monasterio. «No pueden ni deben hacerle el juego a ese apartheid dictaminado por la izquierda, que lanza sus huestes contra todo aquel que no piense como ellos»

Aunque en la sesión no se votó a nadie, quedaron claras las posturas: en el bloque conservador aún no están en sintonía pero los instrumentos se van afinando. Vox y Ciudadanos, los más enfrentados, no lo estuvieron tanto pese a las apariencias. De hecho, Aguado acabó pidiendo a Vox que «rectifique» porque sería «una irresponsabilidad» llevarnos a unas segundas elecciones donde «podrían gobernar Errejón y Gabilondo». Y Rocío Monasterio, aunque acusó a la formación naranja de «inmovilismo», le reiteró su ofrecimiento a «seguir viéndonos» y su deseo de alcanzar un acuerdo para un gobierno que «llegue cuanto antes».

PP: «Proteger de la izquierda»

Díaz Ayuso abrió fuego afirmando que «las políticas de izquierda no están diseñadas para gobernar Madrid», y por eso considera imprescidible un acuerdo que «nos proteja de la izquierda». Para conseguirlo, y evitar los rifirrafes que se producen entre Vox y Cs a cuenta de las reuniones a tres bandas –que se ofreció a convocar de nuevo desde hoy– y las firmas de documentos en común, Ayuso planteó una novedosa fórmula. Consiste en presentar «propuestas comunes que defendamos cada uno en el debate de investidura», y adquirir compromisos en la tribuna que se registran en el diario de sesiones, sin necesidad de firmas a tres, a dos o a uno.

Protestó ante la posibilidad de que Madrid pueda «pararse por dos gestos desairados», y rechazó que la región fuera «moneda de cambio de ninguna negociación que nada tiene que ver con los intereses» de la comunidad. Lo mismo planteaban otras fuentes de su partido: Madrid no es Murcia, no se puede dejar caer por su peso en la economía nacional.

Aguado empezó rechazando más «mesas a tres» pero acabó pidiendo a Vox que «rectifique»

Eso sí, le recordó a sus socios Cs y Vox que «nada es posible si ambos no son capaces de ponerse de acuerdo».

El fondo del discurso de Ignacio Aguado coincidió con el de Ayuso en una cosa: el rechazo a un gobierno de la izquierda en Madrid. Aguado disparaba contra Errejón: «Dice cosas como que a Lenin hay que llevarlo más en la cabeza que en la camiseta. ¿De verdad que piensa que le vamos a dejar gobernar la Comunidad?». Recordó a Gabilondo que para investirse, «tendría que gobernar con él, y con la señora de Podemos, que de joven atacaba cajeros automáticos».

Aguado antes de comenzar el pleno fue muy crítico con Vox y afirmó tajante que «no habrá más mesas a tres porque no hay nada que negociar». Pero finalizó su intervención con un tono muy distinto, pidiendo a Monasterio que «rectifique» porque «hay tiempo». La posibilidad de hacer propuestas en la tribuna no la descartan siempre que no afecte a lo firmado con ellos.

Vox: Carga ideológica

Monasterio se estrenó en el pleno de la Asamblea con un discurso de fuerte carga ideológica: «Muchos madrileños nos han votado porque su confianza en el modelo autonómico está agotada» por propuestas como aumentar de 9 a 13 las consejerías: «El modelo autonómico se ha convertido en un obstáculo para el bienestar de los españoles», dijo, y «ha sido utilizado en otras regiones como instrumento para dinamitar la unidad de la nación».

Ángel Gabilondo: «Ni he renunciado ni renuncio a mi derecho de ser propuesto candidato. Había y hay candidato. Lo que ha faltado es que el presidente lo haya propuesto»

Ayuso y Aguado, recordó, necesitan los 12 diputados de Vox, pero representan a «casi 300.000 votantes cuya voz debe escucharse nítidamente; no pueden pedirles un cheque en blanco». Plantea que «el gobierno no puede defender únicamente los intereses de dos formaciones políticas» porque «para gobernar para unos pocos ya está la izquierda». Por último, pidió «no hacerles el juego a ese apartheid dictaminado por la izquierda que lanza sus huestes contra todo aquel que no piense como ellos».

Ángel Gabilondo (PSOE), cabeza de la lista más votada, insistió en sus derechos: «Había y hay candidato, lo que ha faltado es que el presidente lo haya propuesto». Lamentó que la sesión de hoy pareciera «preparar la llegada a quien representa la continuidad de esos años y esas políticas». Errejón (Más Madrid) denunció que Cs con su apoyo da una «prórroga a un PP en descomposición», e Isa Serra (Unidas Podemos) considera la sesión «un paripé que es un drama para los madrileños».