Las retenciones (en la imagen, las inmediaciones de Moncloa) fueron notorias a primera hora
Las retenciones (en la imagen, las inmediaciones de Moncloa) fueron notorias a primera hora - Fotos: Maya Balanyà

El mal mantenimiento de los túneles colapsa el tráfico en Madrid

Cinco subterráneos se clausuraron por filtraciones y tres, por obras. Rita Maestre echa la culpa al PP

Ayuntamiento y concesionaria se han dado una tregua para reajustar el contrato y evitar litigios

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Madrid vivió ayer un «déjà vu» con los subterráneos de la ciudad. Túnel y lluvia son términos antagónicos desde hace un año en la capital. Estas infraestructuras, gestionadas por Dragados, parece ser que ya no están preparadas para soportar las precipitaciones. Con cuatro gotas que caen se empantanan, como ayer, que, pese a que no hubo tormentas de intensidad, fue necesario cortar ocho túneles total o parcialmente: cinco por filtraciones y el resto, por obras de mantenimiento. El efecto en superficie fue desastroso, sobre todo en hora punta de la mañana, que, unido a diversos accidentes, sumieron la ciudad en un caos circulatorio. El Ayuntamiento echó la culpa a la empresa concesionaria.

«Lo explicamos el invierno pasado. Durante muchos años no se ha dedicado la financiación suficiente al mantenimiento de los túneles de Madrid. Sucede como con las aceras y las calzadas. Si durante años no haces nada, la ciudad está llena de boquetes. Si durante años no reparas los túneles, pues cuando caen dos gotas hay filtraciones, que es lo que ha sucedido», manifestó la portavoz municipal, Rita Maestre, ayer tras ser preguntada por las incidencias. Detalló que se están realizando obras para construir canaletas para «vehicular» las lluvias.

Se mantienen los cierres

Los cierres más problemáticos fueron los de los túneles de Atocha (Carlos V) y el de O’Donnell, que se clausuraron completamente en ambos sentidos por goteras. Las filtraciones en el de Azca, donde se está realizando un nuevo aparcamiento para El Corte Inglés, obligaron a clausurar el acceso al nivel -2 desde la calle de Agustín de Betancourt, el nivel-1 en el carril izquierdo y en el derecho.

Otros que se vieron afectados por la lluvia fueron el de Cristo Rey, del que se tuvo que cortar el carril derecho en sentido A-6; el de Manuel Becerra en ambos sentidos, y el de Sor Ángela de la Cruz, con el cierre del carril derecho hacia el paseo de la Castellana.

Por obras permanecieron cerrados el ramal de Raimundo Fernández Villaverde de Azca; el de Pío XII (carril derecho) en sentido M-30 hasta la avenida de Burgos; el de Sor Ángela de la Cruz en sentido Villaamil, y el de Ventisquero de la Condesa en sentido M-40 (carril izquierdo), y M-30 (carril derecho). Todos los túneles mencionados mantienen los cierres hoy, como informó el Ayuntamiento al cierre de esta edición.

En octubre del año pasado también comenzó la crisis del cerrojazo de los túneles. Esta problemática acabó en febrero con una guerra en los tribunales entre la empresa concesionaria, Dragados, y el Ayuntamiento. Desde el Área de Desarrollo Urbano Sostenible, que dirige José Manuel Calvo, se anunció que se iba a secuestrar el contrato de la concesión para reparar las obras, una medida que fue denunciada por la sociedad de Florentino Pérez, que logró que la Justicia paralizara cautelarmente la acción municipal.

A día de hoy, las dos partes se han dado una tregua para renegociar el contrato y mejorar el mantenimiento de los túneles de la ciudad.

El colapso de los túneles provocó atascos en la superficie, sobre todo en las principales vías de entrada a Madrid y otras grandes arterias. Las lluvia caída a primera hora complicó la circulación, con multitud de accidentes y averías, lo que derivó en un aumento significativo de las retenciones habituales. Los percances más reseñables tuvieron lugar en la M-30, el primero, a la altura de Parque de las Avenidas, donde el choque de dos vehículos obligó a cortar varios carriles de la calzada exterior. A las 9 horas, otro siniestro, en la zona del nudo de la M-40, impidió el paso por la vía central de la carretera interior y, solo media horas después, una nueva colisión, en el entorno del puente de los Franceses, afectó a la circulación en dirección A-6. «Normalmente, tardo media hora en llegar al trabajo, pero hoy me temo que será mucho más», afirmaba un conductor, atrapado en los alrededores de Puente de Vallecas.

A pesar del esfuerzo de los servicios de movilidad por restablecer el tráfico en las áreas afectadas, los golpes no dieron tregua en un inicio de jornada especialmente peligroso. Pasadas las 9.30 horas, las retenciones seguían siendo notorias en ejes como la A3, en el sentido de entrada a Santa Eugenia; en la M-50, en Majadahonda sentido A-5; en la M-40, en la calle de Valdemarín sentido A-6; o en la A-43, en Getafe, hacia Toledo. A todo ello, hubo que sumar otros accidentes registrados en la M-607, en la M-21 o en la M-501.

La estación de Cercanías de Atocha, ayer, en hora punta
La estación de Cercanías de Atocha, ayer, en hora punta

Por si fuera poco, la jornada se completó con una huelga de Renfe, desarrollada sin incidentes en todo el territorio nacional. Aunque se cumplieron los servicios mínimos fijados por el Ministerio de Fomento -la operadora tuvo que cancelar 300 trenes, 87 de ellos de AVE y Larga Distancia-, los madrileños llegaron a sufrir retrasos de más de diez minutos en hora punta y de 20, en las franjas de menor demanda. Algunos usuarios denunciaron que los tiempos de llegada establecidos por la operadora no se cumplieron. «Hemos tenido que dejar pasar varios vagones para poder montarnos», señalaba a media tarde un grupo de pasajeros, en la estación de Atocha. Otros advertían del peligro de «viajar enlatados», sin apenas control para evitar aglomeraciones. «Es una vergüenza, no se están cumpliendo los servicios mínimos ni de lejos», remarcaba un joven en Sol.

Un total de 267 trabajadores de Renfe -un 3,91% de la plantilla total, incluidos los trabajadores que tienen que acudir obligatoriamente- se unieron al paro en los distintos turnos, según informaron a Ep fuentes de la empresa. En el otro lado, el sindicato CGT, situó el seguimiento en un 70 por ciento, cifra que, en este caso, aludía solo a los asalariados que no están en labores esenciales. Fomento había fijado un alto porcentaje de servicios mínimos dada la coincidencia del la huelga con la operación salida del Puente de Todos los Santos; es decir, con una «jornada de excepcional movimiento de viajeros».