El Bar que inspiró a Alex de la Iglesia y otros secretos de la última película del director vasco

El largometraje está inspirada en personajes reales como un mendigo que iba todos los días a El Palentino

MADRIDActualizado:

Las escenografía de «El Bar», la última película de Alex de la Iglesia, está basada en El Palentino. Un bar de Madrid que se sitúa desde hace 73 años en la Calle del Pez, 8. El director vasco insistió en grabar directamentente allí, pero su oferta fue rechazada por los dueños. «No fue por dinero, me daba miedo cerrar el bar. No me parecía normal porque nos arriesgabámos a no abrir a saber en cuánto tiempo y a perder a nuestra clientela», aclara Casto Herrezuelo, uno de los dueños del local. «Dejamos que tomaran las fotos que les hicieran falta para hacer la película. Han tenido total libertad para quitar y poner lo que quisieran», continúa. Para la cinta, se cambió el nombre del bar y pasó a ser «El Amparo», que fue construido detalladamente en unos estudios.

El film ya está causando revuelo entre sus clientes, que acuden preguntando por él. «Estoy muy agradecido a Alex De la Iglesia, no pensaba que la película tendría este bombo». El Palentino es el bar más antiguo de la calle. Fue fundado por una familia de Palencia hace 73 años. Pese a su larga historia, el futuro del mítico local es incierto. Los hijos de Herrezuelo no muestran interés por regentarlo.«El problema de la hostelería es que la gente joven no la quiere. Dios dirá, la vida da muchas vueltas».

Bar El Palentino, en Malasaña
Bar El Palentino, en Malasaña - HCHH

Un sándwich de jamón york y un croissant a la plancha. Este era el desayuno que tomaban cada mañana Álex de la Iglesia y su compañero Jorge Guerricaechevarría allí. Durante meses observaron los gestos y las conversaciones de sus habituales clientes y camareros. Idas y venidas que fraguaron la última película del bilbaíno. Este film, que se ha estrenado el pasado viernes, es «la mejor película» de su carrera, según el propio director. «Reúne una serie de ideas que teníamos Guerricaechevarría y yo en la cabezas, explicó en el preestreno que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid el pasado 14 de marzo.

Meses de observación

«El Bar», reúne a un elenco de actores que dan forma a la nueva y esperada apuesta del bilbaíno: El hipster (Mario Casas), la pija (Blanca Suárez), el empresario (Joaquín Climent) o el mendigo (Jaime Ordóñez). Según De la Iglesia siempre se encontraba «la misma fauna» en el Palentino. «La cultura del bar une a la gente a personas que no tienen nada que ver unas con otras. Puedes estar al lado de un asesino en serie o una persona que puede cambiar la forma vivir tu vida. Es lo genial de un bar que es como una sociedad pequeñita», explica orgulloso el autor.

La película cuenta cómo un grupo de personas presencian como dos hombres mueren en las puertas de un bar. No obstante, la policía no hace nada, por lo que empiezan a confabular con las razones de ese suceso y de por qué nadie les rescata. Muerte, egoísmo, supervivencia e hipocresía son temas que trata el director con su característico humor. «No conozco otro tipo de humor. El lenguaje del cinismo es el auténtico lenguaje del conocimiento. La única manera de entenderse de una manera abierta con las personas es haciendo bromas. Cuando una persona no hace bromas, desconfía de ella, es sospechosa», sentencia el director.

Personajes inspirados en la vida real

Jaime Ordoñez interpreta a el mendigo que acudía cada día a El Palentino
Jaime Ordoñez interpreta a el mendigo que acudía cada día a El Palentino

Eduardo. Así se llamaba el mendigo en el que Álex de la Iglesia se inspiró para crear uno de los personajes con más fuerza de la trama, Israel, encarnado por Jaime Ordoñez. «Todos los días venía a verme, era su única familia, me llamaba mami. No sé por qué vino a España pero era norteamericano y de color. Su apellido era algo así como John pero no sabría deletrearlo. Pedía en el suelo, frente del McDonald’s de Gran Vía, siempre llevaba su bote en el que recogía las monedas que le daban los que pasaban por allí. Por esta zona también tenía unos cartones en los que dormía. Cada mañana venía al bar con su bote para darme todo lo que había ahorrado porque decía que los moros se lo robaban», cuenta Loli, una de las propietarias de El Palentino.

«Tenía problemas con las drogas y yo le administraba el dinero. Era buen chico. Un día le dio un ataque y tuve que llamar a la ambulancia. Desde entonces estuvo ingresado en La Concepción y yo iba cada dos días a verlo. La verdad es que no sé de qué lo estaban tratado porque al no ser familiar mio no me daban información los médicos…. Sin embargo, un día apareció sin ropa, en bata de hospital, aquí en el bar. Me quedé helada y le dije siéntate y me obedeció. Decía que quería ver a su mami. Menos de un mes después, murió. Tendría unos 35 años», cuenta con tristeza. «No fui a su funeral porque no se celebró. En estos casos, cuando nadie sabe quién es el fallecido, el juez decreta tres meses por si alguien lo reclama. Si nadie acude, luego se incinera. No sé dónde estará enterrado», continúa.

Por su parte, Álex de la Iglesia recuerda a Eduardo de una forma diferente. Gracias a él «surgió la chispa de la película». «Mientras tomaba mi desayuno entró un indigente a grito pelado como el demonio de Tasmania que nos dejó horrorizados. Entonces Loli le dio una bofetada y le dijo que se sentase. Luego le entregó una porra, que hizo que se distrajera mientras emitía unos ruidos indescriptibles. Después, le ofreció un aguardiente y le dijo: ‘que sea la última vez que entras gritando, siempre me haces lo mismo, tranquilízate’». De la Iglesia afirma que en ese instante fue cuando se dio cuenta que «en cualquier momento podría entrar un loco y matarnos a todos».

Loli también está reflejada en la película. «Es la única persona en la tierra que mostró algún síntoma de humildad por Eduardo: es un superpersonaje en un bar de Madrid», la describe De la Iglesia. De hecho, la propia Loli especifica que Eduardo no es el único caso que ha tratado. «Soy la madre de los mendigos porque les ayudo. Aunque lamentablemente cada vez hay menos, se han ido muriendo». Sin duda, la esencia de este personaje anónimo sobrevivirá gracias a su película. En «El Bar», ella aparece interpretada por Terele Pávez.