Uno de los vagones de tren vandalizados durante el asalto masivo en Las Rosas, el 2 de noviembre
Uno de los vagones de tren vandalizados durante el asalto masivo en Las Rosas, el 2 de noviembre - ABC

Los grafiteros que atemorizaron el Metro en Halloween sumaban 41 antecedentes

Los siete detenidos vandalizaron al menos 14 trenes en ataques violentos y organizados. El juez ha impuesto a tres de ellos órdenes de alejamiento

MadridActualizado:

Cuestión de tiempo. Esta era la premisa que manejaban los investigadores para dar caza a la «crew» -banda, en el argot- de grafiteros más activa de la capital. Actuaban, principalmente, en el Metro y Cercanías, empleando todo tipo de artimañas para detener los trenes que iban a vandalizar. No importaba que dentro hubiera viajeros o los convoyes estuvieras detenidos en los sacos de las terminales. Tampoco que algún vigilante se interpusiera en su camino.

Su misión estaba clara: «bombardear» el suburbano y salir a tierra para poder contarlo. Una y otra vez. Hasta que su huella, la misma que les ha permitido «hacerse un nombre» en los últimos seis meses, ha terminado por delatarlos. Tras ser detenidos, siete jóvenes, de entre 19 y 28 años, han sido puestos a disposición judicial acusados de cometer daños por valor de unos 30.000 euros. También de desórdenes públicos. Además, como medida cautelar, a dos de ellos les han impuesto órdenes de alejamiento del suburbano y a un tercero sobre la red de Cercanías Renfe, precisaron ayer fuentes de la investigación.

Otro dato novedoso es que se ha arrestado por primera vez a una mujer, llamada Sandra, de nacionalidad española y sin antecedentes. Firmaba como «Love Pink». Tomó parte en tres de los 14 «atracos».

El resto de encartados son todos varones: tres tienen 19 años, otro 20 y el último 28. A excepción de un par, el resto cuenta con antecedentes policiales, un total de 41 -el que más, 24 reseñas previas-, casi todos por daños, pero alguno acumula en su historial otros tipos de delitos. Por lo tanto, pese a su juventud, tenían demasiada experiencia en este tipo de ilícitos, que cuestan miles de euros al erario público.

El ataque más salvaje fue, probablemente, el que perpetraron el 2 de noviembre en la estación de Las Rosas, en el distrito de San Blas-Canillejas. Aquella noche, se produjo una intrusión masiva de grafiteros, generando 11.400 euros de daños en las instalaciones. La Brigada Móvil de la Jefatura Superior de Policía ya estaba tras su pista, puesto que su rastro comenzó a dejarse sentir un mes antes. También vandalizaron el metro en las estaciones de Tres Olivos, Cuatro Vientos y Arroyo Culebro (Leganés), todas ellas en zonas periféricas de Madrid y, supuestamente, con menor vigilancia.

El principal «modus operandi» que utilizaban era el del «palancazo». En un momento concreto del trayecto, la banda accionaba el freno de emergencia del convoy y lo paraba en seco. Con el consiguiente peligro de que el conductor perdiera el control y pudieran lesionarse los otros usuarios que viajaban dentro.

Por redes sociales

Otro elemento que delata su «profesionalidad» es que realizaban «quedadas» para organizar sus golpes. Y lo hacían a través de redes sociales. Hasta el punto de que uno de los imputados se desplazó hasta Madrid desde su lugar de residencia, en la provincia de La Coruña.

La voracidad de estas bandas se hizo notar, sobre todo, a partir de finales de octubre, durante «Halloween». Coincidió, además, con otras acciones perpetradas por sus colegas de Barcelona, donde también han causado estragos. En aquella semana, más de mil metros cuadrados de vagones del Metro de Madrid fueron pintarrajeados.

En una ocasión, incluso obligaron a un maquinista de la línea 12 a desviarse de vía hasta llevar el tren a una zona con mayor luminosidad, para pintarlo mejor. Eran quince encapuchados contra un empleado, que tuvo que ser atendido por una crisis de ansiedad. Terminaron en la estación de Casa de Campo, en la que rociaron con aerosol a un vigilante de seguridad que grababa sus fechorías. Las firmas y el visionado de las cámaras han sido fundamentales para esclarecer el caso.