Cifuentes, acorralada y escupida
Cifuentes, increpada por manifestantes - foto vía twitter.coM/juanlusanchez

Cifuentes, acorralada y escupida

La delegada del Gobierno en Madrid fue sorprendida en la calle por varios manifestantes y tuvo que refugiarse en un restaurante

CARLOS HIDALGO
MADRID Actualizado:

La delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, tuvo que esconderse esta tarde en un restaurante iraní cuando fue acorralada por un grupo de «indignados» mientras caminaba por su barrio, en Malasaña. La política madrileña había salido sola a hacer unas compras por la calle de Carranza cuando se topó con la manifestación de protesta contra los recortes a los funcionarios.

Un grupo de jóvenes con actitud violenta y radical, que no eran trabajadores públicos, comenzaron a escupirle, insultarla e increparla. Cristina Cifuentes guardó la calma en todo momento, siguió caminando, pero la siguieron, hostigándola muy de cerca durante 50 metros. Temía que la lincharan.

Entonces, se metió en un resturante etíope, que se comunica con un hotel. Sin embargo, una empleada de éste no le facilitó las cosas para poder refurgiarla allí. Así que la delegada se quedó un rato en el restaurante, hasta que la marabunta se marchó, para poder regresar tranquila a su casa.

Protestas por la capital

Los que la persiguieron eran parte de quienes participaban en las protestas de los funcionarios contra los recortes anunciados por el Gobierno central el miércoles se extendieron ayer por la capital, de norte a sur, paralizando algunas de las arterias más transitadas de la ciudad.

Convocados a concentrarse a las 11 horas a las puertas de las administraciones públicas, la protesta, aunque dispersa, dio lugar a cortes esporádicos en la circulación en lugares como Sol, Cibeles, Plaza de Castilla, el Hospital La Paz, Nuevos Ministerios o la calle de Alcalá. El «kilómetro 0» fue uno de los puntos calientes de las concentraciones. Cerca de 200 trabajadores se congregaron para silbar y pitar contra lo que califican como un «atraco» por parte del Gobierno.

Esta situación también se vivió en los juzgados de Plaza de Castilla —donde hubo que cortar el paseo de la Castellana—, así como en la zona de Moncloa. Los funcionarios recorrieron los alrededores de la Presidencia del Gobierno entre gritos, pancartas y abucheos a los ministros. Por la tarde, las concentraciones continuaron frente a la sede del PP. La manifestación, que no había sido autorizada por la Delegación del Gobierno, se saldó con varios detenidos.