Un joven recoge su «compostela» en el nuevo Centro internacional de acogida al peregrino de Santiago
Un joven recoge su «compostela» en el nuevo Centro internacional de acogida al peregrino de Santiago - M. M
Turismo

A vueltas con la «compostela»

La Fraternidad Internacional del Camino reclama elevar de 100 a 300 kilómetros el mínimo necesario para recibir el documento por haber culminado esta ruta. Iglesia y Xunta no lo comparten

SantiagoActualizado:

Son días de mudanza en la meta del Camino de Santiago. La oficina donde los peregrinos recogían la «compostela», el documento que acredita haber culminado la ruta jacobea, se había quedado pequeña ante un fenómeno internacional que crece a un ritmo del 10 por ciento cada año y no tardará en pulverizar su propio récord, alcanzado en 2010, último Xacobeo. La apertura de la Puerta Santa del santuario del Apóstol por el Jubileo de la Misericordia augura un 2016 multitudinario. La Catedral veía necesario contar con unas instalaciones amplias para recibir a cuantos llegan desde más de 150 países del mundo y, de la mano de la Xunta, acaba de inaugurar a pocos metros de la plaza del Obradoiro un centro de acogida que, una vez terminado, estará formado por varios edificios y contará con zona de duchas, salón de actos, centro de documentación, capilla y numerosas dependencias para diversos servicios.

Este es el lugar donde, a partir de este mes, se expide la«compostela», documento que en las últimas semanas vive un intenso debate. En la actualidad se entrega a quien recorre los últimos 100 kilómetros a pie o los 200 finales en bicicleta y a caballo.La Fraternidad Internacional del Camino de Santiago, un grupo de estudiosos y peregrinos de diversas nacionalidades, pide elevar la distancia a mínima hasta los 300 kilómetros, pues entiende que en esos tramos finales —en las cinco etapas que van desde Sarria, en Lugo, hasta Santiago, en el caso del Camino Francés, el más recorrido— se está produciendo «un sinfín de perjuicios basados en la hipermasificación, disputas permanentes en los albergues, abusos del sector hotelero y picaresca de todo tipo».

Itinerarios alternativos

No lo ve así la Iglesia compostelana, la responsable de este acreditación. Ni el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, ni los canónigos responsables del templo comparten la opinión de la Fraternidad. El prelado ha expresado su sorpresa ante una reclamación de la que, asegura, se enteró por la prensa. «No tiene sentido ni razón de ser», responde sobre esta polémica. Tampoco el deán Segundo Pérez, uno de los mayores expertos del Camino en la actualidad, o Daniel Lorenzo, presidente de la Fundación Catedral de Santiago, apoyan la solicitud. De hecho, anticipan que «no existe en absoluto a día de hoy ningún planteamiento de reforma».

Requisitos: Para obtener la «compostela» es preciso haber recorrido los últimos 100 kilómetros a pie o los 200 finales a caballo o en bicicleta hasta Santiago
Requisitos: Para obtener la «compostela» es preciso haber recorrido los últimos 100 kilómetros a pie o los 200 finales a caballo o en bicicleta hasta Santiago

La Xunta, por su parte, ha preferido esquivar la discusión. Su apuesta es por otras vías. La directora de Turismo del Gobierno gallego, Nava Castro, recuerda que se acaba de aprobar el Plan Director del Camino que aboga por diversificar el flujo de esa ruta por otras vías, algo que están convencidos de que sucederá gracias a la reciente declaración de los Caminos del Norte como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco, distinción que incluye el Camino Primitivo, el de la Costa (o del Norte), el Vasco-Riojano y el de Liébana.

Esencia frente a modas

Según cálculos de la Xunta, la media que andan los peregrinos es de 400 kilómetros, cifra que en buena medida se debe a la constancia de los extranjeros —mayoría en el Camino— que lo suelen realizar íntegro. Tanto es así que el idioma más hablado, hasta la entrada en Galicia, es el inglés. La Fraternidad estima que un 60 por ciento de los caminantes lo son de corto recorrido frente a un 40 de largo e indica que «sus experiencias y expectativas resultan diferentes, cuando no antagónicas».

Se calcula que el peregrino recorre 400 kilómetros de media, aunque el 60% opta por recorridos cortos

Seguidores de la labor emprendida décadas atrás por Elías Valiña, el párroco de O Cebreiro que revitalizó la ruta e «inventó» la característica flecha amarilla que marca el rumbo, defienden valores esenciales de la ruta como «el esfuerzo y la solidaridad» y «los procesos de reflexión y crecimiento personales», frente a «modalidades que no mantienen vínculos con el sentido tradicional de la peregrinación, al entender esta como una aventura, una ruta de senderismo, un reto deportivo a una forma barata de turismo».

Catedral y Xunta no ocultan que en verano hay jornadas de saturación, pero lo ven como algo puntual. Lo único que el santuario ha decidido regular por el momento es la credencial que el peregrino va sellando a lo largo del Camino para certificar su paso por distintos lugares. A partir de abril, solo será válida la expedida por la basílica o de acuerdo con ella. La Fraternidad insiste en que «la imagen de Galicia en el Camino de Santiago se está deteriorando a pasos agigantados», aunque la Xunta asesora a países como Japón, México o Colombia en la gestión de itinerarios similares al Camino, un proceso de imitación en busca del éxito que Peter Jan Margry, profesor de la Universidad de Ámsterdam, ha bautizado con el término (en inglés) «caminonization».