Primer plano de la escultura del Apóstol Santiago, que preside la nave central del Pórtico
Primer plano de la escultura del Apóstol Santiago, que preside la nave central del Pórtico - MIGUEL MUÑIZ
CULTURA

Las visitas al Pórtico de la Gloria serán de pago a partir del mes de noviembre

La Catedral de Santiago cerrará temporalmente este espacio para su readecuación, aislándolo de las nuevas obras que se acometerán en el templo dentro del proceso de restauración integral para el Xacobeo 2021

SANTIAGOActualizado:

A partir de noviembre, contemplar en todo su esplendor el restaurado Portico de la Gloria obligará a los visitantes a pasar por caja. Así lo ha anunciado este martes la Catedral de Santiago, apenas unos días antes de que finalice el periodo de casi dos meses de visitas gratuitas, abierto una vez que finalizaron las obras de recuperación de la obra magna del Maestro Mateo. El costoso mantenimiento del conjunto escultórico, cuya restauración supuso una inversión de seis millones de euros —aportados por la Fundación Barrié— y más de diez años de trabajo ha llevado al templo compostelano a cobrar por la visita a esta parte de la Catedral.

El último día de visitas gratuitas será el próximo 18 de septiembre, según lo previsto. A partir de ese momento, los técnicos que trabajaron en la restauración del Pórtico lo revisarán y volverán a limpiarlo, al tiempo que montarán una infraestructura que lo separará de las naves del templo. La idea es poder aislarlo para garantizar su máxima protección, según destacó la Fundación Catedral, toda vez que el inicio de las obras en la nave central de la basílica es inminente, coincidiendo con los meses más lluviosos en Compostela.

Reapertura en noviembre

Estas tareas deberían estar finalizadas para el mes de noviembre, fecha en la que se volverá a abrir al público el Pórtico, aunque para su visita deberá pasarse por taquilla para adquirir una entrada que dé acceso a este espacio. Es la misma modalidad que la Catedral ha implantado para visitar sus cubiertas, las catacumbas, su claustro o su museo. El resto del templo, dada su condición de lugar de peregrinación, seguirá siendo abierto al público.

La Catedral no ha avanzado por el momento la tarifa para contemplar el Pórtico. Formará parte de los recintos con visita guiada del templo, como las cubiertas o la cripta

Casi en paralelo, se reanudarán los trabajos de restauración integral del templo, que deberá lucir como nuevo para 2020, un año antes de la celebración del próximo Año Santo Jubilar. La siguiente fase de los trabajos de restauración se centrará en la escalinata de la fachada del Obradoiro y la cripta del Pórtico, por lo que el acceso desde la plaza deberá cerrarse mientras duren las obras. Los visitantes accederán al Pórtico a través del Palacio de Gelmírez, según informó la Catedral.

Visitas guiadas

Por el momento, la Catedral no ha informado del coste que tendrán las visitas al Pórtico una vez se implante este nuevo modelo, aunque la adquisición de las entradas será algo más sencillo que en la actualidad, donde apenas se sigue un orden de llegada que ha formado largas colas a diario en el Obradoiro desde que se abrió el periodo gratuito. Según estimaciones del templo, desde el 27 de julio se han deslumbrado con el Pórtico unas 65.000 personas, una cifra que se incrementará en los días que restan. Las entradas para el Pórtico podrán adquirirse con antelación a través de la web de la Catedral y en la taquilla del museo.

También podrán adquirirse sin reserva previa, en las taquillas, siempre que haya plazas libres. La duración total será de 45 minutos, y estará disponible en gallego, español e inglés. Cada hora habrá dos grupos, uno comenzará a la hora en punto y el otro se iniciará a y media. Estas visitas se realizarán por grupos de 25 personas y contarán con un guía del templo que la explicará.

La restauración del Pórtico de la Gloria se desarrolló entre los años 2008 y 2018 con el mecenazgo de la Fundación Barrié, que sufragó el grueso de los trabajos. Según ha recordado la Catedral en un comunicado, «los trabajos se centraron, por un lado, en cuestiones estructurales, principalmente para poner solución al deterioro que sufría la obra, sobre todo, por causa de filtraciones de humedad; y, por otro, en la recuperación de la policromía que todavía conservaba el conjunto, correspondiente a varias capas, de diferentes épocas».