Varios taxis aparcados en una parada en la ciudad de Santiago de Compostela
Varios taxis aparcados en una parada en la ciudad de Santiago de Compostela - MIGUEL MUÑIZ
«Preocupación» en el sector

Los taxistas denuncian las primeras irregularidades de los VTC en Galicia

Censuran que en La Coruña vehículos de la empresa Cabify realizan servicios para los que no están autorizados

La Xunta confirma la apertura de expedientes sancionadores por estas prácticas y anuncia más inspecciones

SantiagoActualizado:

El conflicto abierto en el sector del taxi ha estallado en Madrid y Barcelona pero amenaza con hacerlo próximamente en Galicia. Apenas un mes después del desembarco de la primera empresa de VTC en la Comunidad con la implantación del servicio de Cabify en la ciudad de La Coruña, las asociaciones de taxistas claman contra las irregularidades cometidas por parte de estos vehículos en la ciudad herculina, que ya han supuesto la apertura de varios expedientes sancionadores por parte del Gobierno gallego.

Este polémico servicio, cuyas siglas responden al acrónimo de Vehículos de Transporte con Conductor, se ha ido extendiendo durante los últimos años en las principales ciudades europeas. A través de una aplicación de telefonía móvil, los usuarios pueden contratar el servicio de uno de estos vehículos con antelación para realizar un trayecto a cambio de un precio que se cierra antes de iniciar el viaje, por lo que no influyen los atascos u otros imprevistos. Sus funciones distarían así de las de los taxistas, que pueden recoger a los clientes en las paradas o en cualquier punto del municipio en el que operen sin conocer el destino que demandará el usuario.

En el caso de La Coruña, el sector del taxi denuncia que los VTC empezaron a incumplir las reglas del juego desde el primer día. «Cabify empezó a operar en La Coruña el día 14 de diciembre y el 16 de diciembre ya habíamos trasladado a las administraciones [gallega y local] un listado de matrículas que ofrecían servicios irregulares por toda la ciudad», censura José Redondo, miembro del colectivo de taxistas Élite Coruña en conversación con ABC. Según su relato, los vehículos VTC recogen clientes por toda la ciudad herculina, especialmente en el entorno de locales de ocio nocturno a altas horas de la noche, produciéndose así una situación que entienden de clara «competencia desleal».

Varias asociaciones del sector trasladaron ayer esta problemática a la conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, que reveló que la Xunta ya ha abierto los primeros expedientes sancionadores tras detectar «servicios irregulares» por parte de Cabify en la ciudad coruñesa. «Esto es algo que no puede suceder», insistió Vázquez, al tiempo que avanzó que su departamento pondrá en marcha un refuerzo de las inspecciones para detectar y, llegado el caso, sancionar este tipo de prácticas ilegales.

Conflicto en la regulación

Tanto la Xunta como el sector coinciden a la hora de criticar la postura del Ministerio de Fomento, derivando a las autonomías la «patata caliente»de regular el sector del VTC. En un principio se apostó por limitar la concesión de licencias de este tipo de vehículos a una ratio de una por cada 30 taxis. Sin embargo, a consecuencia de la Ley Ómnibus aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se registraron cuatro años de «barra libre» en donde aumentó exponencialmente la concesión de autorizaciones a este tipo de vehículos. En la actualidad, aunque la Xunta ha optado por denegar parte de esas licencias, varias sentencias judiciales han obligado al Gobierno gallego a validar unas 50 autorizaciones para realizar estos servicios en Galicia, amparándose en el cambio normativo impulsado por el expresidente socialista. Por este motivo, la conselleira de Infraestruturas acusó al actual Ejecutivo de Pedro Sánchez de «agravar el conflicto» transfiriendo a las autonomías la regulación de este asunto pese a «tener las competencias» en este sector.

Los colectivos de taxistas explican que en la Comunidad la ratio es de una licencia de VTC por cada 13 taxis, por lo que creen que este asunto tiene «difícil solución». «La convivencia entre unos y otros está muy rota pero hay que respetar las reglas del juego. Este tipo de aplicaciones nacieron para servicios muy concretos, no para trabajar como taxis», reivindican desde Élite Coruña. Del mismo modo, Manuel Chorén, de la Federación Galega de Taxis, reclamó un aumento de las inspecciones por entender que «no vale de nada la ley» si no se extreman los mecanismos para velar por su cumplimiento. Chorén cargó además contra la actitud del Ministerio deFomento, al que acusó de «lavarse las manos» trasladando a las autonomías este problema.