Fernánez-Pro Ledesma, presidente de la SEMG, y Carlos Mateos, coordinador de #SaludSinBulos, durante la presentación de la guía en el marco del XXVI Congreso Nacional de la SEMG que se celebra en Santiago
Fernánez-Pro Ledesma, presidente de la SEMG, y Carlos Mateos, coordinador de #SaludSinBulos, durante la presentación de la guía en el marco del XXVI Congreso Nacional de la SEMG que se celebra en Santiago - MIGUEL MUÑIZ
Las fake news en medicina

No, ni la diabetes se cura con canela ni la lactancia provoca caries

La Sociedad de Médicos Generales y de Familia edita con #SaludSinBulos la primera guía para contrarrestar la infinidad de información falsa que cada día perciben en sus consultas

SantiagoActualizado:

Ni la diabetes se cura a base de clavo y canela ni la lactancia materna provoca caries. El uso de sujetadores negros en verano tampoco es causa de cáncer y aproximar una vela encendida a la oreja no puede curar infecciones de oído. Los bulos sobre salud —los anteriores corresponden a ejemplos reales desmentidos desde las sociedades científicas— son múltiples, diversos y, en ocasiones, seriamente peligrosos, poniendo en riesgo la continuidad de los tratamientos científicamente avalados. Especialmente críticos, apuntan los profesionales médicos, son aquellos inspirados en una porción de verdad, como el efecto beneficioso que el limón u otros cítricos pueden tener sobre las células tumorales —insuficiente en cualquier caso para prevenir por si solo una enfermedad compleja como el cáncer, por mucho que lo asegure un supuesto director de un hospital militar chino en una cadena de WhatsApp— o la relación probada entre el consumo prolongado de antiácidos y la reducción de la absorción de vitamina B12 simplificada erróneamente como «el uso de omeprazol produce Alzheimer».

«Cada día lo vemos en nuestras consultas: pacientes que se sientan enfrente de nosotros ya con la 'lección aprendida' diciéndote con gran convicción que lo que ellos tienen es tal enfermedad o que lo que tenemos que recetarles es tal cosa. Lo hacen porque lo han visto en internet, o se lo ha dicho un vecino, o porque así se lo indicaban en un mensaje de WhatsApp. Incluso después de ser vistos en consulta, acuden a la web para comprobar si lo que se le ha diagnosticado es correcto o no. Los médicos de familia no podemos quedarnos indiferentes y tenemos que estar preparados para saber cómo resolver estas situaciones», expone Antonio Fernández-Pro Ledesma, presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), en la presentación de la primera «Guía contra los bulos en Atención Primaria».

La publicación, elaborada en colaboración con la iniciativa #SaludSinBulos, ha contado con la participación de 792 médicos de familia de la SEMG en un encuesta sobre los bulos que llegan a sus consultas. La alimentación, desde los pretendidos superalimentos hasta aditivos mortales, es el campo en el que los bulos fluyen con mayor frecuencia, seguida de la vacunación, la homeopatía y el cáncer. Internet es el principal canal de llegada, seguido por comentarios de conocidos, redes sociales y cadenas de WhatsApp.

Con esta guía, apuntó Fernández-Pro Ledesma, los médicos ponen en «pie en pared» para tratar de contrarrestar un fenómeno de riesgo, apelando al rigor y a la acción de la «inteligencia colectiva» a la hora de señalar y desenmascarar bulos.