Ana Seijas, este martes en Santiago
Ana Seijas, este martes en Santiago - EFE/Lavandeira Jr.
TRASLADAN LA EXPULSIÓN AL COMITÉ DE GARANTÍAS

En Marea pide a los diputados que apoyaron a Sande para senador que renuncien al acta

Califican las palabras de Gómez Reino dando por amortizada En Marea como «golpismo político»

SantiagoActualizado:

La dirección de En Marea, a la que los diputados no afines a Luís Villares aseguran no reconocer poder alguno sobre ellos, ha pedido a los ocho miembros que apoyaron la designación de José Manuel Sande como senador de designación autonómica que renuncien a su acta antes del viernes ya que, afirman, «no representan la voluntad política de En Marea», organización por «la que fueron elegidas».

Además, trasladan la actuación de estos diputados, contraria a la de Luís Villares, sus tres compañeros afines, y la dirección del partido En Marea, al Comité de Garantías de la organización, para darles de baja de En Marea por «una infracción muy grave» del código ético. Cabe recordar que «lamentablemente», según sostuvo la viceportavoz de En Marea, Ana Seijas, las actas pertenecen a los diputados, y no a los grupos o partidos.

Seijas ha recordado en rueda de prensa que la elegida por la dirección y los inscritos de En Marea para senadora autonómica es Mariló Candedo, y que esa es la candidata a respaldar por los miembros del grupo en el Parlamento. «Solo puede haber una propuesta por parte de En Marea, y será la de Candedo», dijo, lo que podría provocar que se propusiesen dos candidatos a la Cámara Alta.

La cuestión radica en que En Marea como partido defiende que estos diputados se deben a la confluencia que los eligió, En Marea, y al partido que la representa y no a sus respectivas formaciones políticas, ya sea Podemos, Anova o Esquerda Unida. Pero los diputados críticos no reconocen poder en esa dirección para mandar sobre ellos. No en vano, esta misma fractura llevó a presentarse a En Marea por un lado y al resto de formaciones por otro en las últimas convocatorias electorales generales, europeas y municipales.

Seijas no se atrevió a aventurar qué puede pasar una vez que la pelota pase del grupo a los órganos de la Cámara, como la Mesa del Parlamento o sus servicios jurídicos. Estos se pueden encontrar con una propuesta del portavoz no respaldada por la mayoría del grupo o dos propuestas distintas. La dirección de En Marea pide exactamente que renuncien a su acta, ya que esto implicaría que corriese la lista y pudiesen entrar en el Parlamento nuevos diputados que determinen una nueva correlación de fuerzas del grupo.

Esta decisión se produce también después de las declaraciones del secretario xeral de Podemos Galicia, Antón Gómez Reino, que respaldó la candidatura de Sande. «Solo se puede calificar como golpismo político. Una organización no puede decirle a los diputados de otra organización lo que pueden votar», ha remarcado.

Ya el lunes se había hablado de «transfugismo» tras la propuesta de que Galicia En Común sea quien articule la confluencia en Galicia para las autonómicas. Además, se acusa a Podemos de ser una organización que quiere «quedarse con todo» y que representa «la vieja política de la fiebre por los cargos».

Todo hace ver que este último choque rematará con la unidad del grupo y que los diputados díscolos pueden forzar una votación que termine con la portavocía de Luís Villares, lo que de facto acabaría empujando al portavoz y a sus tres diputados afines a marcharse del grupo e irse al mixto. De todas maneras, fuentes parlamentarias afirman a ABC que En Marea no perdería su derecho a elegir senador aunque dejase de ser segunda fuerza al perder diputados. Además, en el caso de que haya dos candidatos, la mesa pediría al grupo qué criterios se siguieron para escoger a cada uno: aquí los críticos podrían alegar que su candidato fue elegido por mayoría absoluta en una votación en el grupo