El rey emérito Don Juan Carlos y el regatista Pedro Campos Calvo-Sotelo, a bordo del Bribón
El rey emérito Don Juan Carlos y el regatista Pedro Campos Calvo-Sotelo, a bordo del Bribón - EFE
GALICIA

Doña Sofía disfruta por primera vez de las regatas junto con Don Juan Carlos

Sanxenxo se ha convertido en el refugio del Rey para practicar la vela desde hace años. Esta vez le acompañó la Reina y su hija la Infanta Elena

SanxenxoActualizado:

Hay una suerte de cambio de paradigma. El comienzo oficial del verano ya no son las regatas en aguas del Mediterráneo a principios de agosto, sino que el calendario se adelanta unos días hasta estas fechas de julio, en una latitud más septentrional, donde el verano puede no serlo tanto como en las Baleares. Sanxenxo es la capital turística de las Rías Baixas gallegas, y extiende su influencia incluso al conjunto del norte de España, además de ser un destino de referencia para visitantes de Madrid. Si Palma de Mallorca tuvo en los ochenta y noventa a la Familia Real –tradición que permanece con Don Felipe y Doña Letizia–, Sanxenxo ahora cuenta con el indisimulable cariño de Don Juan Carlos, que ha encontrado en este destino gallego su refugio para la práctica de la vela, principalmente fuera de temporada, porque ahora en verano no cabe un alfiler.

El Rey descubrió hace unos años la clase ideal para su actual momento vital, esta división 6m clásicos con la que puede navegar junto con sus amigos de toda una vida y seguir divirtiéndose. No en vano, ayer en su «Bribón 500» formaban Ib Andersen –el entrenador del Rey en los Juegos Olímpicos de Montreal–, su inseparable y anfitrión siempre en Sanxenxo Pedro Campos, Jan Abascal –primer oro olímpico español en 1976 y director durante años del equipo olímpico de vela– Alberto Viejo –tripulante histórico del «Bribón»– y Roi Álvarez, el toque de savia nueva en la tripulación. Este «Bribón 500» es la embarcación clásica –se construyó en 1947– que compró José Cusí, el mítico armador del «Bribón», hace cuatro años en Dinamarca, y con el que Don Juan Carlos defenderá el título del mundo de la clase que logró en Canadá en 2016.

En esta ocasión, al Rey lo han acompañado Doña Sofía y la Infanta Elena. No era la primera vez que la Reina visitaba Sanxenxo junto con el Monarca –juntos presidieron un homenaje al olímpico Fernando Echavarri en el verano de 2009–, pero sí que lo hacía con motivo de una regata, el Trofeo Almirante Rodríguez Toubes, uno de los prohombres más destacados de la Armada Española, exdirector de sus equipos de regatas y armador del «Aifos» donde tantas veces regateó el Rey Felipe durante sus años como Príncipe de Asturias.

Había un elemento más en la ecuación que hacía especial este fin de semana, y ese ha sido la presencia en Sanxenxo del «Juan Sebastián Elcano», el buque-escuela de la Armada Española. Tras la cena en su homenaje que los Reyes presidieron en la noche del viernes en las instalaciones del Real Club Náutico de Sanxenxo, este sábado Doña Sofía madrugó para subir a bordo y saludar a la marinería. La Reina, acompañada por el almirante Rodríguez Toubes, subió al «Elcano» a las diez de la mañana, dos horas antes del inicio de la regata.

Emblema de la Marina

Tuvo como guía por sus cubiertas al comandante del navío, Ignacio de Paz, que en el pasado desempeñó labores de ayudante en la Casa Real. Un viejo conocido para hacer de cicerone por un barco donde se formaron como guardiamarinas tanto el Rey actual como su padre. «La experiencia en el Elcano nunca se olvida», reconocía Rodríguez Toubes –quien tuvo bajo su mando a Don Felipe en sus años mozos–, y a día de hoy Don Juan Carlos todavía rememora su paso por el emblema de la Marina nacional.

Poco después de embarcar la Reina llegaba al club náutico Don Juan Carlos, en mitad de un chubasco caprichoso que embriagó de humedad el ambiente. Entre bromas, el Rey ironizó que «en Galicia nunca chove». Poco después subía a la cuarta planta para asistir como uno más al briefing de la regata. Minutos antes de las once, la tripulación del «Bribón 500» –la cifra es un recordatorio del quinto centenario de la primera vuelta al mundo realizada por Juan Sebastián Elcano– ya estaba en el pantalán para ultimar los preparativos y echarse a la ría de Pontevedra, envuelta en nubes de tormenta y truenos como ruidosa banda sonora.

Desde las cubiertas del «Elcano», y con toda su marinería en estado de revista, Doña Sofía dio la salida a la regata, con una sonora salva de artillería, a las doce del mediodía. El buque-escuela, al igual que la docena de embarcaciones de la prueba, levantó anclas y puso rumbo a la Escuela Naval de Marín, donde se situaba la línea de llegada. Tras dos días de agenda en Galicia –llegó el jueves por la tarde, mantuvo un acto público el viernes en el Banco de Alimentos de Vigo y la jornada de este sábado–, Doña Sofía abandonó Sanxenxo por la tarde.

El que apurará el fin de semana será Don Juan Carlos, ya que hoy tendrá lugar la segunda y última prueba del Trofeo Rodríguez Toubes. En la celebrada ayer, la sorpresa la dio el «Erica» de Violeta Álvarez, con la Infanta Elena como patrona, que se llevó un merecido triunfo. El «Bribón 500» solo pudo ser tercero, tras una mala salida y una notable remontada. El «Elcano» permanecerá varios días en Marín, ya que el martes recibirá la visita del Rey Felipe con motivo de la entrega de despachos a los guardiamarinas.