Abet Lafuente a su llegada a los juzgados de Caldas, el pasado martes
Abet Lafuente a su llegada a los juzgados de Caldas, el pasado martes - EP
TRIPLE CRIMEN

«El asesino confeso de Valga tuvo que disparar a menos de cinco metros»

No se descartan detenciones derivadas de la compra de armas en el mercado clandestino al que accedió el acusado. El revólver que usó Abet es un arma de «fácil manejo, escaso retroceso y con la que es sencillo apuntar bien»

Santiago Actualizado: Guardar
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Las circunstancias en las que se produjo el triple asesinato de Valga y cómo llegó el revólver utilizado a manos de José Luis Abet Lafuente son dos de los puntales de la investigación puesta en marcha por la Policía Judicial de Pontevedra tras el crimen, y que continúa abierta. Según fuentes próximas al caso confirmaron a ABC, el arma de calibre 32 que abatió a Sandra Boquete y a su madre y hermana el pasado lunes fue adquirida en el mercado negro, aunque es probable que el autor confeso no fuese directamente a comprarla, sino que se hiciese con ella a través de un intermediario. Por el momento, los agentes cuentan con varios testimonios recabados en los últimos días que apuntan en esta dirección y que señalan a entre uno y tres sospechosos, lo que no descarta nuevas detenciones vinculadas a la adquisición del arma. El revólver en cuestión, informan las mismas fuentes, es una pieza «inmaculada, nueva, nunca utilizada y de muy fácil manejo». Eso sí, su letalidad es muy limitada porque se trata de un calibre bajo con una bala pequeña, solo mortal si se dispara a poca distancia, por ejemplo, durante un forcejeo. «Tiene la cabeza de plomo y las balas pasan directamente del cargador al cañón, lo que le da más potencia a la munición que si se tratase de una pistola», explican. Al contar con poco retroceso, se trata de un revólver fácil de usar. Tampoco es complicado cargarlo porque no cuenta con seguro ni con corredera, «solo hay que introducir las balas, una a una».

En general, las fuentes del Instituto Armado y de la Policía Nacional consultadas coinciden en que se trata de «una buena arma», con un calibre no muy habitual —es más frecuente el 38— pero que se puede encontrar con relativa facilidad en el mercado portugués. «Están más diseñadas para defender que para atacar», revela un experto de la Policía, que también incide en que para dar en el blanco y que el disparo sea letal «debe hacerse, como mucho, desde cinco metros». «Son mortales en distancias cortas, casi a bocajarro, o a la hora de rematar», aseguran. En el cargador del revólver que usó Abet caben entre cinco y ocho balas, por lo que el asesino confeso tuvo que recagar, al menos, en una ocasión, dado que los tiros contabilizados rondan los quince. «Se recarga en cuestión de segundos porque solo tienes que abrir, volcar, e introducir una a una las nuevas balas». Una operación aparentemente sencilla para la que, sin embargo, se requiere de «mucha sangre fría» cuando estás en pleno tiroteo.

Procedencia del revólver

Con el informe de Balística ya sobre la mesa desde el pasado jueves, los encargados de las pesquisas por el triple crimen tratan ahora de averiguar el origen del arma. Para evitar el seguimiento de este tipo de piezas, en el mercado negro es costumbre borrar el número de serie, aunque la Guardia Civil lo puede recuperar con facilidad a través de una técnica parecida al revelado. En este caso, la hipótesis es que el revólver procedía de Portugal, donde la adquisición de armas sin licencia es más sencilla que en España. Su precio puede rondar los 500 ó 600 euros y se venden con el paquete de munición. Abet desechó parte de ella, junto con el revólver, en un río cercano a la casa de su madre del que los agentes lo recuperaron el mismo día de su detención por la tarde.

Atendiendo a las explicaciones de los especialistas de Guardia Civil y Policía Nacional, en el mercado portugués abundan las armas cortas, más fáciles de usar y también de guardar. «Lo que nos solemos encontrar son pistolas o revólveres, con muchos años porque en este tipo de pieza la obsolescencia casi no existe». «En el norte de Portugal se han detectado proveedores y armas ilegales que son de dos tipos. Las puras, que se roban y se introducen en el mercado negro. Y las modificadas, armas que artesanos vuelven a poner a funcionamiento después de su inutilización» exponen los conocedores del tema. «Lo residual —aseguran— son las armas de guerra tipo fusiles o los tipo AK». «Eso casi nunca se ve».

En la «deep web»

La adquisición vía Internet es otra de las opciones a la hora de hacerse con un arma de forma clandestina, porque en países como Suíza resulta «relativamente fácil» y «solo tienes que tener dinero y dar un domicilio». En este caso, el precio se puede elevar hasta los 1.800 euros en el caso de una pistola y oscila entre 500 y 30.000 para las escopetas. La forma de entrar en contacto con el vendedor suele ser a través de la deep web, el Internet profundo. En cuanto al transporte, la Policía ha detectado que han llegado a enviarse armas en paquetes postales y en distintas cajas. «Las desmontan y realizan varios envíos con las piezas para que sea más complicado de seguir», afirman. Pese a todo, los agentes son prudentes e indican que es difícil cuantificar el número de armas ilegales que hay en Galicia, aunque «son pocas», aducen señalando a la baja tasa de crimininalidad de la Comunidad.