La dura realidad

Si Zapatero confiesa en la intimidad de su despacho que lo peor está por llegar, sólo queda deducir que la realidad de España es complicada

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José Luis Rodríguez Zapatero se desnudó en el Congreso ante la pregunta de la diputada de UPyD Rosa Díez sobre la incertidumbre que ha generado la gestión de la crisis realizada por el Gobierno y su repercusión en el crédito de España en el exterior. El presidente, ante el asombro de los presentes, soltó una frase que se explica por sí misma: «El crédito de España es muy alto en el mundo. Es fruto de lo que hemos hecho todos durante 30 años; aunque seguramente el que menos ha hecho es este Gobierno, estoy dispuesto a admitirlo». Le traicionó el subconsciente y despertó del letargo en el que lleva sumido desde hace dos años. Dos años en los que no ha querido ver la crisis que ahora asfixia al país.

El despertar del Gobierno al mundo real se ha plasmado de forma clara esta semana. El primero en dejar aflorar el subconsciente ha sido el ministro de Fomento José Blanco, que confesó el domingo pasado que la economía española está tutelada. Mientras tanto Financial Times o Frankfurter Allgemeine Zeitung, deslizaban en sus páginas que España necesitará recurrir al fondo de rescate europeo. Dudas que aumentaron con el comentario hecho sin querer/queriendo por la canciller alemana, Angela Merkel: «España puede activar la ayuda si la necesita».

Desde dentro también hay voces que nos recuerdan la realidad. Francisco González, presidente del BBVA, ha dicho de forma muy clara: «Los mercados han retirado la confianza en España». Por si fuera poco y de cara a levantar el ánimo, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, desnudaba un poco más a Zapatero desvelando que le confesó que los ajustes «duros están por llegar».

Si desde Europa nos señalan con el dedo, si dirigentes de las principales entidades españolas hablan de problemas, si Zapatero confiesa en la intimidad de su despacho que lo peor está por llegar, sólo queda deducir que la realidad de España es complicada. Realidad a la que hemos llegado de la mano de un presidente sonámbulo que no ha querido ver lo que ocurría. Por suerte, parece que acaba de despertarse, y ha asumido que somos una economía tutelada por Europa, con cuyas directrices ha diseñado los ajustes para frenar el golpe con los decretos de recorte de gasto y de reforma laboral. Para que el despertar de Zapatero sea completo, sólo resta que asuma que él es parte del problema, y escuche el clamor que pide elecciones y cambio de Gobierno.